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Ante la imposibilidad de hacer teatro y de concurrir a él, muchos elencos y salas han subido versiones filmadas de las obras a internet para que los espectadores puedan disfrutarlas desde su casa. Desde el circuito oficial hasta el independiente, pasando por el comercial, hay una gran variedad de propuestas en diferentes plataformas. Algunas obras del Complejo Teatral de Buenos Aires fueron subidas a la web del gobierno de la Ciudad, Cultura en Casa y ya superaron las 877 mil visualizaciones. Por su parte, el Teatro Nacional Cervantes tiene su propio canal de youtube donde subió obras como “Teoría King Kong”, “Sacco y Vanzetti”, “el hombre que perdió su sombra” y “La terquedad”. Timbre 4 hizo lo propio al igual que Caras y Caretas. En el caso del circuito de la calle Corrientes, Paseo La Plaza lanzó La plaza online que ofrece funciones virtuales de las obras más taquilleras todos los sábados a la noche de abril y mayo. El Celcit, a través de Celcit TV, permite visualizar obras y entrevistas a actores, directores, dramaturgos, lo que se suma a su amplia oferta de cursos y talleres online.

Teatro Bombón que se caracteriza por sus obras site specific de 30 minutos, se sumó a la movida desde su propio sitio web con un formato de gorra virtual donde se pueden ver más de 30 obras de su producción y conversaciones con sus directores. Todos los sábados a las 17 horas las obras permanecen online durante 48 horas

El sitio Alternativa Teatral, reconocido por concentrar la información y la venta de localidades de todo el campo teatral, lanzó semanas atrás la reproducción en streaming de obras a través de una gorra virtual con el objetivo de poder generar algún aporte para la comunidad teatral. Iniciativa que implementó primero Timbre 4, propone un amplio rango de valores incluyendo la opción de 0 pesos para que todos puedan acceder a los contenidos. En los primeros días desde su lanzamiento, ya se han registrado más de 3 mil espectadores.

Si bien la iniciativa fue exitosa y muchas personas han disfrutado de una variedad de obras desde la comodidad de sus casas, la polémica no tardó en aparecer. “No es teatro”, dicen los más radicales. Es que la especificidad del teatro radica en el encuentro entre artistas y público en un mismo espacio, lo que es imposible de reproducir a través de una pantalla. No se le puede pedir a un soporte audiovisual lo que sucede en la presencialidad. Por lo pronto, resulta una forma de acercarse al teatro para aquellos que no son habituales espectadores y una posibilidad de ver esas obras que a muchos le quedaron en el tintero.

Pero ¿Qué piensan los propios teatreros? Y acá las opiniones se dividen. Por un lado, están los que reconocen algunas potencialidades en las plataformas digitales pero subrayan la imposibilidad de recrear ese ritual que caracteriza al teatro. Para Eugenio Soto, dramaturgo y director de “La noche oscura”, “las plataformas sirven para tener algún tipo de registro pero es imposible suplantar el acto presencial y comunitario que es la génesis y particularidad del teatro. En ese sentido, se vacía el hecho que supone ese acto convivencial, nos recorre como un fantasma el miedo de que el hecho se acabe y ya no haya más posibilidad de ese acto frente a frente, ese acto primario, humano y comunitario”. Por su parte, el director y docente de la Universidad Nacional del Arte (UNA), Bernardo Cappa, rescata que las transmisiones por streaming le sirven para ponerse al día: “me sirven a mí para ver todo el teatro que no vi y para estudiarlo. Puedo parar, volver para atrás, escribir, sin embargo sé que eso que veo es un cadáver, la obra vive mientras se la mira, después muere. No queda nada”. Para Francisco Lumerman, director y docente teatral, “es una experiencia distinta a una obra de teatro pero me parece un gran hallazgo haber encontrado que hay gente que le interesa y es una manera de mantener el trabajo vigente. No es teatro, es otra  cosa. Es teatro filmado”.

Por otro lado, algunos reconocen que las obras que se transmiten online no están pensadas para ese soporte. Al respecto, Christian García, dramaturgo, director y actor, plantea: “creo que las transmisiones on line y las herramientas que nos da la web son útiles pero proponen otro lenguaje, otras formas de narrar. Es un desafío nuevo, distinto, requiere de repensarse y de generar interés. No solo para quien sea destinatario sino para uno mismo como artista”. En la misma línea, para Iván Moschner, elogiado por su actuación en “Los hombres vuelven al monte” y “Los días de la fragilidad”, casi la totalidad de las transmisiones “son registros hechos con fines de archivo, de registro para estudio o para reposiciones. No fueron armadas para el formato internet, que requiere atención técnica y artística especial”.

En realidad, las potencialidades de la red ya fueron experimentadas hace tiempo, fundamentalmente en producciones que proponían vincular diferentes puntos de una ciudad o del mundo. Al respecto, Moschner cuenta que hubo “obras que sucedían aquí y ahora, pero con participantes en diferentes espacios de la ciudad o del mundo, es decir, es un proceso que empezó hace rato y seguirá luego de la pandemia”. Según Lumerman, “la virtualidad es algo que ya se usaba en distintos dispositivos”. Y agrega que están ensayando un proyecto a través de la plataforma zoom “y probablemente algo de eso pase al momento de la representación”. Las herramientas digitales pueden ofrecer para el director nuevas maneras de expresión: “habilitan un trabajo por planos y de planos de sentido que me parece que son un aporte. Hay muchas cosas que se van haciendo cada vez más en conexión con otros países, me parece que es útil y fructífero. Si bien no tiene el mismo impacto emocional, puede tener un impacto más visual”, sostiene.

Teatrix, la plataforma pionera en streaming teatral

Teatrix es la primera plataforma de streaming teatral que desde 2015 ofrece la visualización on demand de obras del circuito comercial y del independiente. En diálogo con Sobre Tiza, su fundadora y CEO, Mirta Romay, cuenta que en el contexto del aislamiento social “se multiplicó por cuatro el consumo” y “aumentó la suscripción en un 130%”. La visualización aumentó en España y Estados Unidos y han tenido propuestas de Chile y México para comercializar las obras y la plataforma.

Sin embargo, Romay se muestra en desacuerdo con la iniciativa de subir obras a la web porque según ella se trata de filmaciones que no fueron pensadas para el soporte audiovisual. “Lo que han puesto es material documental, que normalmente se hace para guardar testimonio o para volver a montar la obra, son a una cámara.” Y agrega que nadie sale beneficiado con este tipo de acciones: “Me parece que eso le hace daño al teatro presencial y le hace daño al teatro filmado porque ¿quién va entrar a la plataforma después de haber visto eso? La gente no sabe la diferencia”.

La filosofía de Teatrix no pasa por el intento de reproducir el hecho teatral sino por generar un producto audiovisual que acerque el teatro a personas que no pueden acceder a él. En ese sentido, es que Romay se muestra en desacuerdo. “En la mayoría de los casos fueron obras filmadas a una cámara. La diferencia es muy grande, nosotros trabajamos con un protocolo, conocemos el libro, vamos a ver la puesta, luego esa puesta nos da la posibilidad de entender con cuántas cámaras lo vamos a contar, dónde las vamos a poner, el problema de la iluminación y del sonido. Con esa información podemos hacer un producto audiovisual de calidad que pueda competir a la altura de las buenas producciones audiovisuales. Yo no compito con el teatro sino con el teatro que hay en tu casa de producción audiovisual: hay series, hay películas, y hay teatro. En esa misma línea es que yo estoy compitiendo”, explica.

Además, desde el 29 de mayo lanzaron ¡Vivos!, un ciclo de obras exclusivas transmitidas en vivo desde la plataforma de Teatrix a las que se puede acceder comprando un ticket virtual y además se ofrece un zoom con los protagonistas.

La especificidad del teatro radica en algo que sólo puede experimentarse en la presencialidad y que precisamente en el contexto del aislamiento social se volvió imposible. Las herramientas que ofrecen los entornos virtuales pueden contribuir a que muchos disfruten de una obra teatral pero de otra manera. Habrá que esperar para volver al ritual teatral. Mientras tanto, en un trabajo paulatino, quizá los artistas y profesionales de las artes escénicas encuentren en el soporte virtual y en las herramientas que lo caracterizan, elementos para construir nuevos lenguajes. Será cuestión de tiempo.

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