La Oficina Regional de la UNESCO en Santiago, a través del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE), abrió una convocatoria regional para identificar, sistematizar y difundir buenas experiencias de aprendizaje socioemocional desarrolladas en escuelas primarias de América Latina y el Caribe.
La iniciativa invita a docentes, directivos y comunidades educativas de 18 países de la región a postular propuestas que ya estén en marcha y que puedan servir de inspiración para otras instituciones. El período de postulación estará abierto hasta el 30 de septiembre de 2026.
En un contexto donde la escuela no solo enfrenta desafíos vinculados a los aprendizajes académicos, sino también a la convivencia, el bienestar y la participación, el aprendizaje socioemocional vuelve a ocupar un lugar central en la agenda educativa. La convocatoria busca reconocer experiencias concretas orientadas a fortalecer habilidades como la empatía, la autorregulación, la colaboración, la convivencia y la toma responsable de decisiones.
Reconocer lo que ya ocurre en las escuelas
Uno de los aspectos relevantes de la propuesta es que no parte de un modelo único a implementar, sino de la identificación de prácticas que ya están siendo desarrolladas por comunidades educativas de la región. En ese sentido, la convocatoria apunta a construir conocimiento a partir de experiencias situadas, con potencial de adaptación a otros contextos escolares.
Podrán presentarse iniciativas de enseñanza explícita de habilidades socioemocionales, propuestas integradas en asignaturas del currículum, actividades extracurriculares o complementarias, y acciones vinculadas con convivencia, ciudadanía, equidad, diversidad o sostenibilidad dentro de la experiencia escolar.
El llamado también contempla propuestas orientadas al trabajo con estudiantes, docentes, equipos directivos, familias o con la comunidad escolar en su conjunto. Este enfoque permite pensar el aprendizaje socioemocional no como una actividad aislada, sino como una dimensión que atraviesa la vida institucional.
Una agenda regional vinculada a la calidad educativa
La convocatoria se inscribe en el trabajo que la UNESCO viene desarrollando en torno a la calidad educativa en América Latina y el Caribe. A través del Laboratorio LLECE, la organización incorporó estas habilidades en el estudio regional ERCE y desarrolló herramientas destinadas a acompañar su enseñanza en las aulas.
Desde esta perspectiva, el aprendizaje socioemocional forma parte de una mirada integral de la educación. No se trata solamente de mejorar indicadores, sino de fortalecer condiciones para que niñas, niños y adolescentes puedan aprender, convivir y participar en entornos más inclusivos y equitativos.
La convocatoria está dirigida a experiencias implementadas en educación primaria en centros educativos oficialmente reconocidos. Para participar, las propuestas deberán contar con al menos un año lectivo de desarrollo, haber sido impulsadas por un equipo de al menos dos integrantes de la comunidad escolar y ofrecer elementos que permitan su replicabilidad.
Quiénes pueden participar
Podrán postular comunidades educativas de los países que forman parte del Laboratorio LLECE y participan del estudio ERCE 2025: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, el estado de Nuevo León en México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
A partir de las iniciativas recibidas, la UNESCO elaborará un catastro regional y seleccionará 12 experiencias que serán transformadas en actividades replicables de aprendizaje socioemocional. Luego, serán difundidas a través de una guía y una plataforma web, con el objetivo de orientar e inspirar a otras escuelas de la región.
De la experiencia local al aprendizaje compartido
El valor de esta convocatoria está en poner en circulación saberes construidos desde las propias escuelas. En muchos casos, las comunidades educativas ya vienen desarrollando estrategias para mejorar la convivencia, acompañar trayectorias, fortalecer vínculos y crear entornos más cuidados.
Sistematizar esas prácticas permite que dejen de quedar circunscriptas a una institución o territorio específico, y puedan convertirse en recursos para otras comunidades educativas que enfrentan desafíos similares.
En ese sentido, la iniciativa de UNESCO abre una oportunidad para reconocer la experiencia docente y escolar como fuente de conocimiento pedagógico. También invita a pensar la innovación educativa desde una perspectiva menos centrada en soluciones externas y más atenta a las prácticas que las escuelas construyen en su vida cotidiana. Las postulaciones estarán abiertas hasta el 30 de septiembre de 2026.































