En un escenario educativo atravesado por la irrupción de la inteligencia artificial, cada vez más docentes comienzan a explorar sus posibilidades en el aula. Sin embargo, el debate ya no se limita a cómo incorporar estas herramientas, sino a qué tipo de experiencias de aprendizaje se construyen a partir de su uso.
En este marco, La Clase Digital organiza el taller online y gratuito “Diseños Didácticos Interactivos con IA”, un espacio que propone trabajar de manera práctica la creación de recursos educativos y, al mismo tiempo, abrir una reflexión sobre uno de los dilemas actuales: cómo enseñar en un entorno donde conviven algoritmos y decisiones humanas.
El encuentro se realizará el jueves 16 de abril a las 19 hs (ARG), con la participación de Sandra Chica Gomez (Colombia), Lilian Demattei (Paraguay) y Marcelo Cejas (Argentina), quienes abordarán tanto el uso de herramientas como el sentido pedagógico de su integración. Inscribite acá.
Un desafío que va más allá de la tecnología
Uno de los ejes centrales del taller tiene que ver con la necesidad de repensar el lugar de la inteligencia artificial en la educación. Desde una mirada pedagógica, Sandra Chica Gomez plantea que la discusión no debería centrarse únicamente en el uso de la herramienta: “El principal desafío que enfrentamos hoy con la IA en educación no es tecnológico, es pedagógico y profundamente humano.”
En esa línea, advierte que muchas de las primeras aproximaciones a la IA en el aula tienden a reproducir prácticas ya conocidas, sin cuestionar su impacto en el aprendizaje.
Por su parte, Lilian Demattei introduce una mirada más estructural sobre el fenómeno, ampliando el foco del debate: “El mayor error que podemos cometer es creer que la IA es solo una herramienta más, NO LO ES, es un punto de quiebre.”
Desde su perspectiva, el desafío no pasa solo por incorporar tecnología, sino por revisar los modelos educativos con los que se intenta innovar. La pregunta, entonces, deja de ser cómo sumar inteligencia artificial al aula para convertirse en un interrogante más profundo: si los sistemas educativos están dispuestos a transformarse en función de los cambios que atraviesan la producción de conocimiento y la circulación de la información.
Primero el diseño, después la herramienta
La incorporación de Marcelo Cejas suma una dimensión clave al debate: la necesidad de invertir el orden en el que muchas veces se piensa la integración tecnológica.
Tal como señala, hoy es habitual ver escenas en las que una herramienta de inteligencia artificial genera en segundos una planificación o una actividad completa. Ese momento inicial de asombro, sin embargo, abre una pregunta más profunda: “El asombro aparece rápido, pero también la pregunta de fondo: ¿qué hacemos ahora con esto?, ¿cómo lo usamos sin perder el sentido de nuestra tarea?”
En su análisis, el problema no está en la herramienta en sí, sino en la relación que se establece con ella. Durante una primera etapa, gran parte del uso de la IA estuvo centrado en cómo obtener mejores respuestas o automatizar tareas. Hoy, en cambio, se abre la posibilidad de utilizarla como un entorno para pensar, diseñar y construir propuestas pedagógicas en diálogo con otros actores educativos.
Esto implica un cambio de enfoque: no comenzar por la herramienta, sino por la intención pedagógica.
Diseñar experiencias: el nuevo rol docente
Más allá de los debates conceptuales, el taller propone una aproximación práctica: cómo diseñar actividades, juegos y recursos educativos interactivos utilizando inteligencia artificial.
Sandra Chica Gomez destaca que el valor de estas herramientas no está en su capacidad de automatización, sino en su potencial para enriquecer la experiencia de aprendizaje:
“Nuestro rol está cambiando, y cada vez más somos diseñadores de experiencias, y lo clave aquí es que hay algo que la IA no tiene: el conocimiento del contexto, de lo que pasa en el aula y de quiénes son nuestros estudiantes.”
Desde esta perspectiva, la IA puede acompañar la creación de propuestas más complejas, adaptadas a distintos niveles y conectadas con la realidad de los estudiantes.
En la misma línea, Lilian Demattei advierte que integrar inteligencia artificial no implica automatizar tareas, sino elevar la propuesta pedagógica. El docente no pierde centralidad, sino que redefine su rol en la formación de criterio, pensamiento crítico y propósito en un contexto de sobreabundancia de información.
El planteo de Cejas refuerza esta idea: la diferencia entre una actividad superficial y una experiencia significativa no la hace la herramienta, sino el diseño pedagógico. Antes de utilizar inteligencia artificial, el docente necesita definir qué quiere que sus estudiantes aprendan, qué procesos cognitivos busca activar y cómo va a reconocer ese aprendizaje.
En este marco, la IA aparece como una aliada para materializar ideas pedagógicas que antes requerían conocimientos técnicos más complejos, pero no reemplaza la toma de decisiones que sigue siendo propia del trabajo docente.
Entre la automatización y el sentido pedagógico
Uno de los puntos que atraviesa el taller es la necesidad de sostener el sentido pedagógico en el uso de la tecnología. La inteligencia artificial puede generar contenidos, respuestas e incluso evaluaciones, pero no reemplaza dimensiones centrales del proceso educativo.
Como señala Sandra Chica Gomez: “La IA tiene un potencial enorme, puede ayudarnos a automatizar contenidos, respuestas e incluso evaluaciones, pero no puede reemplazar lo esencial: el pensamiento crítico, la curiosidad, la capacidad de hacer buenas preguntas y ese vínculo humano que solo ocurre en el aula.”
En este punto, las tres miradas convergen: la IA amplía posibilidades, pero también exige mayor claridad pedagógica. Como plantea Cejas, usar inteligencia artificial no debería significar pensar menos, sino pensar mejor: revisar, comparar, ajustar y tomar decisiones sobre las propuestas que se construyen.
Un espacio para experimentar y reflexionar
El taller propone, además, un enfoque práctico: los participantes trabajarán en la creación de recursos interactivos y accederán a una guía de selección de mecánicas según procesos cognitivos, con el objetivo de diseñar actividades con mayor intención pedagógica.
En un contexto donde la inteligencia artificial comienza a formar parte de las prácticas educativas, espacios como este buscan aportar herramientas concretas sin perder de vista la pregunta de fondo: cómo enseñar en un mundo donde la información es infinita, pero el sentido sigue siendo una construcción humana.






























