En un país donde las brechas de conectividad siguen marcando diferencias en las oportunidades educativas, especialmente en zonas rurales, el acceso a internet de calidad continúa siendo uno de los desafíos estructurales del sistema educativo. En ese contexto, la provincia de Mendoza avanza en un nuevo proyecto para ampliar la conectividad en escuelas distribuidas en territorios de difícil acceso.
A través de un trabajo articulado entre la Dirección General de Escuelas (DGE), el fideicomiso NECTA y la empresa tecnológica ORBITH, se implementará un sistema de internet satelital de alta velocidad en 213 establecimientos educativos, con foco en parajes donde la infraestructura tradicional resulta limitada o directamente inexistente.
Conectividad como condición para enseñar y aprender
La iniciativa se inscribe en una problemática conocida: la desigualdad en el acceso a la conectividad impacta directamente en las posibilidades de enseñanza y aprendizaje. En contextos rurales, esta brecha no solo limita el uso de plataformas educativas o recursos digitales, sino también la participación en propuestas formativas más amplias.
Desde NECTA, organismo encargado de impulsar proyectos de infraestructura digital en la provincia, destacan la importancia de contar con soluciones adaptadas a la geografía local. “La provincia de Mendoza, por su extensión geográfica, necesita contar con soluciones versátiles de conectividad junto con servicios profesionales de calidad”, señaló Marcelo Herrera, gerente del organismo.
La incorporación de internet en estas escuelas no es solo una mejora técnica: habilita nuevas formas de acceso a contenidos, comunicación y trabajo pedagógico, especialmente en contextos donde la distancia ha sido históricamente una barrera.
Tecnología satelital para territorios complejos
El despliegue se realizará a partir de tecnología satelital de órbita baja (LEO), que permite mejorar la velocidad de conexión y reducir la latencia respecto de soluciones tradicionales. Este tipo de infraestructura resulta especialmente relevante en territorios donde no llegan redes terrestres.
Además, el proyecto incorpora tecnología SD-WAN, que facilita la gestión del tráfico de red y la administración remota de los servicios en cada institución.
Desde la empresa ORBITH, adjudicataria de la licitación, señalan que uno de los principales desafíos es garantizar la continuidad del servicio en contextos geográficos complejos. “Nuestra capacidad operativa nos permite llegar con tiempos de respuesta a parajes donde la geografía suele ser un obstáculo”, explicó Agustín Lebrero, Director Comercial de la compañía.
Más allá de la infraestructura: el desafío pedagógico
Si bien la mejora en la conectividad es una condición necesaria, no es suficiente por sí sola para transformar las prácticas educativas. El desafío radica en cómo esa infraestructura se integra a los procesos de enseñanza.
El acceso a internet abre la posibilidad de trabajar con plataformas educativas, recursos digitales y propuestas de innovación, pero su impacto dependerá de la formación docente, el acompañamiento institucional y las decisiones pedagógicas que se tomen en cada escuela.
En este sentido, Diego Rodi, Gerente Comercial Corporativo de ORBITH, señala: “Cuando un centro escolar se conecta, se abre la posibilidad de acceder a plataformas de aprendizaje y herramientas de innovación que hoy son fundamentales para estudiantes y docentes”.
La experiencia reciente en distintos países de América Latina muestra que los proyectos de conectividad alcanzan mayor impacto cuando se articulan con políticas de formación docente, desarrollo de contenidos y acompañamiento en el uso pedagógico de la tecnología.
Articulación público-privada para reducir brechas
El proyecto en Mendoza también pone en evidencia el rol de la articulación entre el Estado y el sector privado en el desarrollo de infraestructura educativa. La participación de organismos públicos como la DGE y NECTA, junto con empresas tecnológicas, permite abordar desafíos que requieren inversión, capacidad técnica y despliegue territorial.
Desde ORBITH, destacan esta dimensión: “La conectividad en la ruralidad no es un lujo, sino un derecho que nivela las oportunidades para las futuras generaciones”, afirmó Lebrero.
En un escenario donde la educación está cada vez más atravesada por lo digital, garantizar el acceso a internet en todos los territorios se vuelve un punto de partida para construir propuestas educativas más equitativas.
El desafío, hacia adelante, será que esa conectividad no solo llegue, sino que se traduzca en mejores oportunidades de aprendizaje para estudiantes y docentes en toda la provincia.






























