Cómo conciliar los tiempos de la educación y la tecnología en un mundo cambiante

Norberto Yoan afirma que es fundamental contar con un proyecto institucional capaz de marcar un camino claro, pero flexible.

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Septiembre es un mes importante para reflexionar sobre la educación. No sólo por las fechas conmemorativas a los educadores, directivos y estudiantes, sino también porque es un mes en el que se empieza a pensar en el próximo ciclo lectivo. En este marco, la tecnología aparece como un componente primordial para la planificación de los proyectos educativos de las escuelas y colegios. ¿Pero cómo saber qué herramienta necesitamos si todo cambia tan rápido?

Las tecnologías no sólo han llegado para revolucionar todos los ámbitos de nuestra vida, sino que en los últimos años hemos visto un creciente interés por la incorporación de soluciones digitales en todos los niveles educativos. Pero a medida que surgen nuevas herramientas y desarrollos, la pregunta de por qué es importante usar tecnología en educación se renueva en busca de nuevas respuestas.

Pero para que podamos sacar el mayor provecho de las herramientas aún debemos superar muchos desafíos, pero sobre todo tener un proyecto institucional capaz de marcar un camino claro, pero flexible. Es decir, que no se centre en una tecnología en particular, sino en una visión de cambio.

¿Cuáles son los desafíos?

En primer lugar, la resistencia al cambio implica que más allá de pensar en qué tecnología deseemos incorporar, tengamos que abordar los cambios culturales que hay detrás y que conllevan modificaciones de las prácticas educativas y de gestión escolar.

En segundo lugar, la brecha digital exige que podamos dar respuestas tecnológicas pertinentes. Si bien se ha avanzado mucho en el acceso, hoy el 13,2% de los alumnos de escuelas estatales y el 31% de las escuelas rurales no cuentan con conectividad. Pero no alcanza con tener internet.

Hoy es fundamental contar con una infraestructura de red potente para que las escuelas y colegios puedan vehiculizar servicios digitales que permitan agilizar y facilitar tareas que brinden la posibilidad de dedicarle más tiempo a la tarea de educar. En esta línea, el 27,6% de las escuelas privadas tienen internet, pero no utilizan sistemas de gestión, es decir, no cuentan con un sistema que les permita mejorar la comunicación institucional, la gestión administrativa y generar información para la toma de decisiones.

Por último, la formación y capacitación de los diferentes roles dentro de una escuela para que puedan sacar el mayor provecho de las tecnologías disponibles. Los docentes y directivos necesitan ser capacitados para utilizar las herramientas digitales de forma efectiva.

Educaria se expande en la región

Estos desafíos marcan un contexto en el cual los directivos y apoderados de escuelas toman decisiones. Desde aquí podemos diseñar un proyecto que haga de la tecnología un motor de cambio y de mejora. Sabemos que ofrece una serie de beneficios que pueden mejorar la calidad de la educación, entre los que se destacan:

  • Ahorro de tiempo y recursos: las herramientas digitales pueden automatizar tareas administrativas y pedagógicas, liberando a los docentes y directivos para centrarse en lo más importante: la enseñanza y el aprendizaje.
  • Potenciar aprendizajes: la tecnología permite acceder a una gran cantidad de información y recursos educativos de forma rápida y sencilla. Esto puede ayudar a los estudiantes a aprender a su propio ritmo y a personalizar su aprendizaje.
  • Innovación y creatividad: cada vez existen más herramientas para crear nuevas experiencias de aprendizaje más atractivas e interactivas. Esto puede ayudar a los estudiantes a desarrollar sus habilidades de pensamiento crítico y resolución de problemas, pero también a gestionar las instituciones de un modo distinto.

En un mundo en el que la tecnología está cambiando a un ritmo cada vez más vertiginoso, las herramientas digitales tienen el potencial de transformar la educación, haciéndola más eficiente, accesible e innovadora. Sin embargo, es necesario abordar los desafíos que propone nuestro contexto para crear un marco de acción flexible para que, en comunidad, podamos partir de los desafíos culturales, técnicos y educativos para sacar el máximo provecho de las herramientas digitales en pos de la mejora de la educación.

Por Norberto Yoan, Director General de Educaria Argentina.

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