Relatos inquietantes de la masculinidad hegemónica

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Hay creaciones artísticas que son difíciles de digerir, incluso, de ver. Perturbadora, inquietante, molesta: así es Encuentros breves con hombres repulsivos, una obra que pone al desnudo las sutiles violencias de la masculinidad hegemónica de una forma tan cercana como extrañada al mismo tiempo.

La pieza teatral está basada en el libro Entrevistas breves con hombres repulsivos, de David Foster Wallace, escritor estadounidense autor de una de las novelas más importantes del siglo XX, La Broma infinita (1996). Polémico, contradictorio, violento, depresivo, su trabajo incluye cuentos, novelas, ensayos y crónicas publicadas en importantes revistas. Quizá por su comportamiento machista (persiguió, hostigó y maltrató a quien fue su pareja) es que pudo describirlo tan bien en ese libro cuya adaptación es el texto de esta obra.

Adaptado por Daniel Veronese, quien también la dirige, el texto de Encuentros breves con hombres repulsivos pone en escena a padres, parejas, amantes y amigos que representan lo más intimidatorio, violento y perverso con esa sutileza que puede confundir y hacernos caer en las redes de la manipulación sin darnos cuenta. Situaciones cotidianas entre hombres y mujeres, ante las cuales resulta inevitable no sentirse interpelado o identificado. Son temas tan familiares como incómodos. Tan cercanos como siniestros.

Luis Ziembrowski y Marcelo Zubiotto

La pieza se divide en 10 actos que comienzan y terminan con el sonido de un timbre de mesa. ¿Un juego de ajedrez? ¿Un cuadrilátero de box? Ante cada campanilla, los actores se disponen a jugar el juego del teatro, uno de ellos asume la posición del varón mientras el otro la de la mujer en cuestión. Un juego de poder, la performance de la manipulación y la ficción del discurso del patriarcado en una puesta minimalista que pone el foco en los cuerpos de Luis Ziembrowski y Marcelo Zubiotto, quienes no necesitan recurrir a gestos grandilocuentes para crear a estos monstruos. Despojada de todo artificio, franca, sutil, la actuación vuelve cercanas a estas criaturas. Y esa cercanía es precisamente la que incomoda.

Encuentros breves con hombres repulsivos es una obra dura, difícil y oscura, tanto por la complejidad de su texto como por la forma en que pone en escena a la violencia machista. A través de los recursos que utiliza nos dice que esa violencia está ahí, que es cotidiana y que permanece tan naturalizada que muchas veces no la vemos. Por eso incomoda, perturba y deja una extraña sensación en el cuerpo al salir de la sala. Una obra necesaria también para pensar estos tiempos.

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