El Instituto Vélez Sarsfield inauguró tres aulas interactivas

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A lo largo de los años y de diferentes maneras, la inclusión de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en el ámbito educativo trajo consigo no solo la un replanteo de los roles dentro de la escuela, sino también de los espacios de aprendizaje dentro y fuera de estas. Salas de informática, aulas informatizadas, instituciones con muros más o menos transparentes, e incluso instituciones sin aulas, por lo menos en el modo habitual de entenderlas y materializarlas.

En Argentina, la llegada de políticas públicas que tuvieron como eje la entrega de equipamiento, además de la capacitación docente y la conectividad de las escuelas, sentaron las bases para iniciar un cambio educativo en el que las TIC cobraron un rol fundamental, sin dejar de lado la importancia del docente como guía del aprendizaje. No obstante, si bien hoy las escuelas de gestión estatal cuentan con una dotación mayor de equipamiento informático y un cambio en las prácticas de enseñanza y de aprendizaje, esto no repercute necesariamente en la redefinición del espacio áulico sino que se centra en la disponibilidad de la herramienta.

En esta línea, Samsung trabaja en diferentes partes del mundo en la creación de los que denominan Smart Schools. Se trata de un modelo que busca, a través de la incorporación de dispositivos, conectividad de banda ancha y nuevos modos de enseñar pensando y aprovechando la disponibilidad de las TIC de modo integrado a las prácticas docentes, generar un ámbito de aprendizaje interactivo.

Recientemente, la firma anunció que comenzó a trabajar en Argentina con algunas instituciones entre las cuales se encuentran el Museo de Ciencias Naturales de La Plata, escuelas de Misiones, Córdoba y también el Instituto Dalmasio Vélez Sarsfield, perteneciente al Club Atlético homónimo, ubicado en Liniers, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, acompañados por el apoyo académico de la Universidad de San Andrés.

Sobre Tiza estuvo presente en el lanzamiento de las tres aulas interactivas que la compañía brindó a la institución desde su área de Responsabilidad corporativa y participó de las primeras clases dictadas en este ambiente, ahora, de mayor disponibilidad tecnológica.

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Cada aula está diseñada con la estética de la marca y equipada con alrededor de 30 tablets para el uso de los estudiantes, un monitor central que oficia de pizarrón interactivo y multimedial, servidores de aula, conexión de banda ancha de 10Mb. Además de contar con el mobiliario necesario para trabajar en equipos de varios alumnos, que, en lugar de los habituales pupitres, utiliza mesas grandes y una disposición de sillas que no miran al frente, por lo menos no todo el tiempo.

Según explicó Cynthia Giolito, gerente de Ciudadanía Corporativa de Samsung Argentina, la cercanía de la empresa y del Instituto estuvo dada, en primer lugar por el auspicio al equipo de fútbol y viene de larga data. Cuando la compañía comenzó a pensar en el tipo de instituciones para implementar Smart Schools, el Instituto fue una opción casi natural.

Cynthia Giolito
Cynthia Giolito, gerente de Ciudadanía Corporativa de Samsung Argentina.

“Además del trabajo con el Club, una de las razones por las que decidimos comenzar a trabajar en este proyecto junto al Instituto fue que mantienen un vínculo muy estrecho con su comunidad. Esto facilitó la posibilidad de trabajar con los directivos y docentes de manera rápida e integrada”, señaló.

Por su parte, Marcelo Fontanella, gerente general del Club rescató el trabajo mancomunado de la Universidad, Samsung Argentina y el Instituto para llevar adelante un proyecto que esté a la altura de sus objetivos de calidad educativa en sus cuatro niveles: inicial, primario, medio y profesorado. Dado que estas aulas estarán a disposición de todos los que decidan formarse en las instalaciones educativas del Club.

Marcelo Fontanella
Marcelo Fontanella, gerente general del Club Atlético Vélez Sarsfield.

Si bien la pata tecnológica es central en esta iniciativa, el fabricante no estuvo ajeno a los requerimientos de capacitación docente para promover un uso potente de estos dispositivos y soluciones tecnológicas digitales. Para esta tarea, convocó a la Universidad de San Andrés y a su Escuela de Educación, quienes desde noviembre de 2013 vienen trabajando con el equipo de educadores en módulos de capacitación que van desde el uso básico de los dispositivos a cuestiones plenamente disciplinares, especialmente en Prácticas del Lenguaje y Ciencias, teniendo en cuenta el contexto tecnológico que está a su disposición y su potencial.

Alejandro Artopoulos, investigador y miembro de la Escuela de Educación de UdeSa, explicó que se prevén acciones de capacitación durante todo este año y con la posibilidad de continuar trabajando con los directivos, quienes también deben acompañar la incorporación de las TIC desde la planificación general de la institución. Por el momento, la planificación es unificada, por lo que los docentes comparten un plan de avance que no admite demasiadas variantes.

Por un lado, esto permite prever el tipo de actividades a realizar y sentar algunas bases respecto a lo que se podrían considerar buenas prácticas educativas mediadas con TIC. Por otra parte, romper con esta estructura general, invitaría a dinamizar más los tipos de usos que pueden darle a los dispositivos y a la conectividad dentro del espacio interactivo. Esto puede derivar en una estrategia diferenciada que promueva una incorporación más orgánica de las tecnologías en la institución.

La clase

Luego de la presentación formal junto a las autoridades del Club, su Comisión Directiva y de Samsung Argentina, tuvimos la oportunidad de presenciar una de las primeras clases que se dictaron en el Instituto en el aula interactiva. Con un curso de alrededor de 30 chicos de séptimo grado, la docente propuso una actividad para conocer más sobre el lenguaje audiovisual. En primer lugar, partió de los conocimientos previos de los alumnos y luego comparó lo que entendían por leer y escribir en audiovisual con el leer y escribir que aplican habitualmente.

La actividad se centró en crear su propio material audiovisual, utilizando la técnica stop-motion, a partir de una idea que quisieran comunicar al resto del grupo. La docente mostró con un ejemplo propio lo que los chicos debían hacer. En equipos de tres, tuvieron que trabajar en la pre-producción (pensar la idea, cómo narrarla, cómo mostrarla), producción (crear las imágenes, el guion), y post-producción (montar las imágenes utilizando la aplicación PicMotion y grabar la narración correspondiente). Cada equipo debía, una vez finalizado el trabajo, compartirlo con el grupo a través del espacio compartido que ofrece Google Drive para luego verlos todos al final de la clase.

La dinámica, como suele suceder cuando se usan las TIC y sobre todo cuando la novedad es muy fuerte, estuvo marcada por el entusiasmo de los chicos, cada uno a su modo, pensando en lo que les interesaba decir. Algunos contaron historias cómicas, otros hicieron tutoriales sobre cómo peinarse, también hubo producciones con cuestiones vinculadas al cuidado de los animales y a la seguridad vial.

Alejandro Artopoulos y Daniel Iudica
Alejandro Artopoulos, investigador de la UdeSA, y Daniel Iudica, rector del Insituto Dalmasio Vélez Sarsfield.

Como se señalaba anteriormente, la novedad reinaba en la clase, tanto en los chicos como en el equipo de docentes. El desafío es continuar el proceso de capacitación de los educadores para enriquecer cada vez más sus conocimientos sobre cómo planificar sus clases usando TIC. En este sentido, Daniel Iudica, rector del Instituto, afirmó que está en sus planes continuar buscando el camino de la innovación educativa, evaluando diferentes modelos, dispositivos y aplicaciones que ayuden a mejorar continuamente la calidad de los procesos de enseñanza y de aprendizaje de sus docentes y alumnos.

El Instituto Dalmasio Vélez Sarsfield ha comenzado a transitar un largo camino hacia un proceso que apunta a la innovación de las prácticas educativas. Aun queda todo por hacer. Hoy la institución cuenta con un potencial tecnológico que lo habilita a pensar su educación de modo interactivo, pero este proceso también está siendo acompañado por una fuerte capacitación que permite que los docentes conozcan los dispositivos, encuentren los modos más adecuados para integrarlos a su práctica y también profundicen en cuestiones disciplinares de modos que sin poder valerse de las TIC serían más complejos, menos interactivos o, tan solo, diferentes.

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