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Sabemos que la suspensión de clases interrumpió el tiempo y espacio de la escuela al trasladar los procesos de enseñanza y aprendizaje al contexto del hogar de los docentes y de los alumnos. Ante esto, gran parte de la solución pasa por implementar plataformas educativas y de comunicación a través de distintas vías. Pero mientras hay algunas materias que pueden adaptar sus contenidos más fácilmente a un soporte virtual, hay otras cuya especificidad lo hace muy difícil, si no imposible. Es el caso de las materias artísticas donde el encuentro en vivo entre estudiantes y docentes se vuelve no sólo primordial sino que es fundante de la disciplina. ¿Cómo ensayar una obra con los actores a la distancia? ¿Cómo descubrir la expresividad propia de cada sujeto a través de una pantalla? ¿De qué manera preparar una coreografía en conjunto con los cuerpos confinados en los hogares? ¿Pueden las tecnologías digitales brindar soluciones al campo de la enseñanza artística?

Teatro y dramaturgia

Las artes escénicas se distinguen precisamente por algo que en este contexto se volvió imposible: el encuentro con los otros. Ese espacio y tiempo que comparten artistas y público ya no tiene lugar. Y la enseñanza vinculada al teatro también sufre las mismas consecuencias.

Mariana Mazover. Ph Liliana Gutiérrez.

Mariana Mazover es licenciada en Ciencias de la Comunicación, dramaturga, directora y docente con amplia experiencia. Hace diez años que dicta clases de producción, dirección teatral, dramaturgia y entrenamiento actoral. Si bien continua con una modalidad virtual para las clases de  escritura, suspendió las de actuación y dirección porque “no me parece que pueda suplantar las dinámicas presenciales con dinámicas on line. Yo necesito estar ahí en lo que es dirección o actuación. No me imaginaba dando lo mejor de mí vía Skype, así que decidí postergar. Lo charlé con cada grupo y coincidimos en esperar para retomar los talleres”.

Bernardo Cappa es dramaturgo, director y docente teatral, titular de las cátedras de Actuación I y Dirección Teatral I en la Universidad Nacional del Arte (UNA), y presenta una postura similar a la de Mazover. Luego de debatirlo, llegaron a la conclusión que esas materias no pueden dictarse de manera virtual. “Lo que se da on line es otro lenguaje. Ni siquiera es cine. Es televisión a lo sumo. En el teatro el borde se ve, por lo tanto hay que incluirlo en la ficción, es parte de la convención, la pantalla esconde el borde”, explica.

Por su parte, Francisco Lumerman, actor y director de la Escuela Moscú de formación actoral, optó por continuar con un formato virtual de clases de actuación. “Estoy utilizando las clases online a través de zoom y derribé un prejuicio. Entiendo que no es la tarea que habíamos programado pero estamos haciendo muchas cosas creativas y divertidas”. Si bien cuenta que extraña la posibilidad de poder trabajar con la presencia de los cuerpos, están pudiendo ejercitar en una coyuntura donde el encierro puede ser usado a favor. “En estos contextos quienes puedan y deseen seguir conectados con la tarea está bueno poder hacerlo aunque sea en modo virtual”, plantea.

Bernardo Cappa

El traspaso de la presencialidad a la virtualidad provoca cambios tanto en los alumnos como en los docentes. La distancia física genera otro tipo de vínculos y un espacio ligado a la intimidad, como es el hogar, de pronto es abierto a los compañeros y docentes. Al respecto, Cappa tiene sus cuestionamientos: Los vínculos en las redes generan vacío. Parecería que de repente tenemos muchísima intimidad, vos en tu casa, yo en la mía, nos espiamos la biblioteca, los cuadros, la decoración, cada uno está de entre casa, hablando de Hamlet, tratando de mantener la convención del maestro y el o la alumna, cuando no es así. Lo cierto es que hay distancia entre nosotros y esa distancia no está mal sentirla tal como es”.

En ese entramado de tiempos y espacios alterados, el rol del docente también puede modificarse. Lumerman sostiene que está descubriendo un nuevo rol al mismo tiempo que es consciente de las limitaciones de los recursos virtuales. “Es una modalidad que al ser nueva presenta nuevos desafíos, nuevos lugares y nuevas cosas que mirar”, analiza. Así, a través de una pantalla, la atención del docente puede focalizar en puntos más particulares. “La mirada tiene más que ver con algunos contenidos que rondan al trabajo de la actuación. En las clases presenciales uno va eligiendo donde poner el foco y acá el foco está más puesto en algunas cuestiones específicas. Es distinto y soy otro docente”, explica.

Francisco Lumerman. Ph Ivonne Kuber.

Más sencillo parece ser el formato virtual para las disciplinas que tienen que ver con la escritura. Si bien Mazover ya había comenzado a implementar una modalidad virtual en dinámicas vinculadas a la dramaturgia, cuenta que en este contexto se tomó el tiempo de pensar “no sólo en cómo suplantar lo presencial con lo virtual desde lo técnico, sino en cómo estaban las personas que ahora tenían que tomar la clase en su casa: no todo el mundo tiene acceso a una computadora en un lugar con cierta intimidad, o buena conexión”.

A diferencia de las escuelas que cuentan con plataformas educativas que generalmente ofrecen varios servicios entre los cuales se encuentran sistema de aulas virtuales, gestión de la comunicación, carga de tareas, entre otras; en la docencia particular el profesor debe recurrir a sus propias estrategias. No alcanza con enviar consignas y correcciones por mail, muchas veces hace falta otra instancia que genere mayor cercanía entre docente y alumnos. “Busqué mecanismos que volvieran posible la experiencia de transmisión del taller con las posibilidades de la tecnología. Implementé sistemas mixtos, con videos grabados con las clases teóricas, videoconferencias para la parte práctica o mini videos con devoluciones. Cosas que no dependan sólo de conectarse en un único día y horario”, explica Mazover.

Música

La Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) ofrece la carrera de Licenciatura en Música y ante la determinación del aislamiento social, preventivo y obligatorio, comenzaron a utilizar el campus virtual, que se ajustó rápidamente a la contingencia. En el caso específico de los docentes de esta carrera, ya estaban habituados a utilizar plataformas digitales para intercambiar archivos, audios y material de lectura.

Más allá de esto, la educación en música posee una instancia donde la presencialidad es

Gabriel Valverde

sumamente importante. Dialogamos con el creador y director de la carrera, Gabriel Valverde, músico, compositor, fundador del Centro de Estudios Avanzados en Música Contemporánea (CEAMC), premiado en prestigiosos certámenes internacionales. Respecto a la modalidad de clases online plantea la primera dificultad que se les presentaba pero rescata la posibilidad de contacto que habilitan las herramientas digitales. “Desde un principio sabíamos que la modalidad virtual para el caso de nuestra carrera, que es presencial en su totalidad, no podía aspirar a reemplazar lo presencial. Sí es útil, para que en medio de la suspensión de asistencia, tomáramos contacto con los estudiantes y comenzáramos con contenidos teóricos, y conceptuales dentro de lo que son las currículas de cada asignatura”.

Efectivamente, el encuentro con los otros es fundamental no sólo por los vínculos sino también por la materialidad del sonido que se aprecia al escucharlo en vivo. Valverde reconoce que “algunos aspectos de la enseñanza superior puedan ser aprovechados de manera más plena en modo digital de lo que venía sucediendo hasta ahora” pero subraya la especificidad de lo artístico. “En una carrera artística como es una carrera de música, el aprendizaje se nutre del contacto personal entre profesores y estudiantes. Una disciplina como la música requiere del contacto con el sonido, como su materia prima, y si bien en la música, la grabación es parte importante como procedimiento técnico, la calidad de la señal acústica se vuelve irremplazable. Se hace muy difícil la agilidad y la inmediatez que se logra en lo presencial y  exige algo muy difícil que es la excelencia en el aparataje técnico personal de los estudiantes”. Como sucede hoy en día con todos los canales de educación virtual, aparece acá también la limitación en cuanto a la disponibilidad de conectividad y de recursos idóneos necesarios para poder asegurar el dictado de clases y el aprendizaje. Pero Valverde es optimista y plantea que si bien “el contacto personal se torna irremplazable en una educación con objetivos humanísticos, quizá todos aprendamos de las circunstancias que vivimos hoy”.

Danza, canto y dirección orquestal

La danza y el canto también son asignaturas que necesitan de la presencia de los cuerpos en un espacio físico. El encuentro con los compañeros y con los docentes es fundamental tanto para la posibilidad de ensayar como para la mirada y la escucha atenta. Ante la situación de aislamiento obligatorio, una institución como el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón también tuvo que adaptarse para mantener la continuidad educativa. Sus carreras van desde Danza para varones y mujeres hasta Dirección Escénica de Ópera, pasando por Canto Lírico, caracterización y Preparación Musical de Ópera.

Marcelo Birman. Ph Alejandro Held

La determinación de la cuarentena obligatoria encontró a los docentes del instituto en pleno comienzo del año lectivo, por lo que tuvieron que pensar alternativas que les permitan en un primer momento retomar el vínculo institucional y afectivo con los estudiantes. El actual director del instituto es Marcelo Birman, músico y docente, con una amplia trayectoria que incluye además la dirección musical de la Compañía de las Luces y el haber sido el Director General de Enseñanza Artística del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En diálogo con él, cuenta que en primer lugar hablaron con los docentes para saber cuáles eran las herramientas con las que contaban y que finalmente se inclinaron por la plataforma Zoom. “Hemos tratado de acordar siempre de forma tal que este proceso educativo tenga una nueva mirada pero evitando mayor presión tanto a los maestros como a los alumnos, la idea es facilitar y flexibilizar”, detalla.

En un segundo momento, “en la carrera de danza se retomó el contacto con las materias conceptuales como historia de la danza o idioma y para las alumnas y alumnos del ciclo superior se incorporó una serie de rutinas de ejercitación física, para mantener cuestiones posturales generales y también de fortalecimiento muscular a través de la práctica en barra con los elementos que cada alumno en su casa dispone, una silla, el respaldo de una cama, etc.”. Así, el hogar, que pasa a ser el espacio del aprendizaje y de la práctica, se adapta a las necesidades de los estudiantes.

El cambio en la modalidad de las clases no impacta sólo en el tipo de contenidos o de trabajos, sino que además afecta al calendario educativo. En ese sentido, Birman explica que el proceso educativo que están llevando adelante en esta situación tiene que ser mirado “con un panorama mucho más amplio, pensando que puede complementarse de otra forma cuando termine la cuarentena, al año siguiente, pensando en un proceso casi de bienal de formación”. Si bien los recursos digitales permiten una continuidad educativa con nuevas metodologías, Birman sostiene que será necesario en un tiempo más amplio complementarse con otras herramientas porque “si bien nosotros podemos transmitir ejercicios y distintas prácticas hay algo que nunca puede reemplazarse, que es la mirada del maestro en el aula con la infraestructura correspondiente, el piso adecuado para la práctica de la danza, para el repertorio vocal, para la práctica ensamble y música de cámara”.

El hecho de estar en el espacio hogareño habilita otro tipo de trabajo que está relacionado con la reflexión y la investigación. Al respecto, Birman cuenta que en la carrera de Dirección Escénica de Ópera, “por su particularidad y la posibilidad de realizar trabajos desde la dramaturgia, los maestros y sus alumnos están trabajando en los proyectos de sus obras que van a desplegar durante el año, están en la etapa de conocimiento de los roles, de los personajes, de la estética social y cultural”. Ligado a esto, la posibilidad de trabajar con recursos digitales también permite poner el foco en otro tipo de cuestiones que en el entrenamiento presencial quizá pasan desapercibidas. “Esta situación nos ha dado la oportunidad de crear proyectos específicos”, afirma Birman y continúa explicando que están preparando un video con los estudiantes de danza donde “la idea es mostrar las distintas facetas y actitudes que caracterizan a un bailarín, desde ponerse las zapatillas, hasta hacer el rodete, pasando por elongar, saltar e improvisar movimientos, para que los alumnos se conecten con lo que los apasiona compartiendo un espacio virtual que nos vuelva a comunicar y a la espera de este reencuentro que se dará en las aulas.”

Por último, el docente también aparece modificado a partir de las nuevas estrategias y de los nuevos recursos utilizados. Fundamentalmente en este tipo de disciplinas donde “el rol docente nuestro (bailarines, instrumentistas, cantantes, directores de escena) tiene una impronta muy fuerte donde el eje en la clase presencial es el maestro que trae consigo una trayectoria en cada uno de sus artes. Al pasar a esta modalidad el maestro enfrenta un desafío porque encara un rol de transmisor, de nexo con sus estudiantes”, explica Birman.

Teatro y escuela

La imposibilidad de concurrir al teatro debido al aislamiento social provocó que muchos elencos y teatros subieran filmaciones de las obras a internet para que el público pueda visualizarlas desde sus casas. Si bien las transmisiones online no consiguen reproducir ese hecho vivo del ritual teatral, pueden servir a los fines educativos. En ese sentido, las áreas de Audiovisuales, Gestión de Públicos, Prensa y Producción del Teatro Nacional Cervantes, en un trabajo conjunto, subieron al canal de YouTube Cervantes Online parte de su programación de obras teatrales y charlas con directores y dramaturgos.

Dentro del Área de Gestión de Públicos, se encuentra la de Educación, a cargo de Sonia Jaroslavsky, periodista especializada en artes escénicas y docente universitaria con una amplia experiencia en la formación de espectadores, labor por la cual escribió el libro “Cómo formar jóvenes espectadores en la era digital”, junto con Ana Durán. Actualmente, la dirección general del teatro está a cargo de Rubén D´Audia, quien también tiene experiencia en el campo educativo como gerente de Educar entre 2011  y 2015.

El Área de Educación viene trabajando desde hace varios años en el vínculo entre escuela y teatro con el objetivo de propiciar el hábito de ir concurrir a él. Para ello llevan a cabo acciones de acercamiento que incluyen la visita a ver obras programadas, guías didácticas y cursos de capacitación docente. En diálogo con Sobre Tiza, Jaroslavsky explica que el trabajo de generar un hábito de ir al teatro es a largo plazo y cuenta con la escuela como uno de los mediadores por excelencia.

Al momento de la llegada del aislamiento social obligatorio, desde el área pensaron que podían capitalizar todo el material filmado del que disponían. “Sabemos que estas condiciones no son las favorables porque el teatro es uno de los pocos rituales que nos quedan. Entendiendo todo esto, podemos poner en el Cervantes online la proyección de un material para acercar a la gente”, sostiene Jaroslavsky.

Sonia Jaroslavsky. Ph Mauricio Cáceres.

Una de las obras que más éxito tuvo dentro del público escolar fue “El hombre que perdió su sombra”, versión libre de un cuento de Adelbert von Chamisso, cuya puesta propone un interesante cruce entre el lenguaje teatral y el audiovisual. El cuadernillo pedagógico sobre la obra permite trabajar contenidos tanto de teatro como de literatura y el éxito fue mucho mayor al esperado. Nunca pensamos el alcance que iba a tener, están pidiendo que sigamos poniendo la obra. Los chicos están trabajando con su familia a través de la escuela, le dan los cuadernillos para trabajar en sus casas”, explica Jaroslavsky y subraya: “lo que se ve ahora es un trabajo de mucho tiempo, muy enfocado, muy profundo y que ahora sale a la luz en el sentido de que se puede utilizar y refuncionalizar en esta pandemia”.

Si bien ese ritual teatral no puede ser reproducido a través de una pantalla, la visualización de una obra por ese soporte pude funcionar como esa llave que abra las ganas de concurrir efectivamente al teatro cuando el aislamiento ya no sea un impedimento. “Quizá viendo un espectáculo teatral en una pantalla lo disfrutemos pero sabemos que queremos volver al ritual teatral en su plaza original, en el vivo”, sostiene Jaroslavsky.

El teatro puede funcionar como un vehículo para el aprendizaje de diversos contenidos. Historia, literatura, geografía, arte y mucho más puede enseñarse y aprenderse de una manera lúdica, divertida y distinta. Pero además, el teatro habilita un tipo de aprendizaje vinculado a las emociones. Las artes escénicas son encuentro, son ritual, son cuerpos a disposición de la expresividad propia de cada sujeto. Y ese aprendizaje es único.

 

 

 

 

“Enseñar y aprender en tiempos de coronavirus”

El avance del coronavirus COVID-19 generó una situación sin precedentes: más de 1500 millones de alumnos no están asistiendo a clases en todo el mundo. Garantizar que sigan aprendiendo en un contexto de aislamiento social exige repensar los modos de pensar, diseñar y de hacer escuela. En este momento inédito, se evidencian numerosos desafíos, pero también brinda la oportunidad de aprender a construir una educación distinta.

En este especial, desde Sobre Tiza proponemos un recorrido por la mirada de diferentes especialistas, referentes y protagonistas que nos invitan a pensar cómo será la educación en el mundo después del coronavirus.

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