Para reírnos de nosotros mismos

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Gran parte de nuestra vida cotidiana sucede en las redes sociales. Nuestros logros, los momentos felices, los vínculos, los consumos, son compartidos en estas plataformas. Tenemos una identidad digital a la cual, con la vorágine de información en la que vivimos, necesitamos reforzar todo el tiempo. Si ya por pertenecer a una cultura somos sujetos mediados por el lenguaje, podemos pensar que ahora también estamos mediados por las redes sociales.

Esto es lo que pone en escena “Digitales anónimos”, obra que indaga precisamente en el vínculo entre las personas y estas plataformas. Daniel (Leandro Aita) y Esteban (Diego Carreño) son dos amigos adictos a la tecnología que concurren a un grupo de autoayuda para superar ese inconveniente. Allí, deberán atravesar una serie de situaciones disparatadas que pondrán a prueba su fuerza de voluntad para alejarse de los teléfonos celulares.

En clave de clown la obra muestra a los dos personajes en distintas situaciones, tanto en el espacio privado como en el público. Con un texto ágil que retoma los modismos propios de las redes sociales y cargado de humor, los actores se mueven como peces en el agua en un lenguaje que conocen y que implementan a la perfección, donde ponen en juego un abanico de recursos vocales, físicos y cómicos. La velocidad con que se dicen algunos pasajes, los movimientos coreográficos, y la energía de ambos actores en escena dan como resultado una puesta llena de humor y diversión.

La apuesta a la comicidad no oculta una crítica de las situaciones. Pero, llevadas al paroxismo, provocan la risa asegurada en los espectadores quienes, al mismo tiempo, se sentirán identificados e interpelados. Muchas de las situaciones que plantea la obra son cotidianas y conocidas. Desde la imposibilidad de relajarse en un día al aire libre por la necesidad de estar pendiente de los teléfonos celulares hasta los riesgos que uno puede correr por el deseo imperioso que subir y compartir contenido en las redes. La necesidad de aprobación de los demás, el aparentar una vida distinta a la que se tiene, la felicidad de cartón y el protagonismo absoluto de la imagen están presentes en las situaciones que viven los protagonistas.

“Digitales anónimos” pone en escena la manera en que gran parte de la vida cotidiana pasa a través de las redes sociales y cómo esto impacta tanto en los vínculos íntimos como en los más lejanos. Una especie de identidad digital a la que es necesario continuamente alimentar no para sí mismo sino para los demás en pos de ganar una carrera que no lleva a ningún lugar. Y finalmente creerse la propia mentira.

Los actores Leandro Aita y Diego Carreño conforman el dúo Hermanos Delay, cuya obra anterior ha ganado los premios a mejor actor para el segundo y mejor obra en el Festival de Humor Engrudo del Teatro Mandril. El director, Gabriel Wolf, integra el reconocido grupo Los Macocos. En el mes de mayo reestrenarán en CPM-Multiescena, Corrientes 1764, los viernes a las 23.

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