La relación entre universidad y mundo del trabajo ya no empieza necesariamente cuando un estudiante busca su primer empleo ni termina cuando consigue insertarse profesionalmente. Cada vez más, las instituciones de educación superior buscan conocer qué ocurre después del egreso, acompañar trayectorias y utilizar esa información para fortalecer sus políticas de formación y vinculación.
En junio, Sobre Tiza compartió la experiencia de la Universidad Tecnológica Nacional Buenos Aires con Talentia, en la que la incorporación de la plataforma permitía pasar de una bolsa de trabajo centrada en publicar ofertas a un sistema capaz de integrar perfiles, prácticas profesionales, organizaciones y datos sobre el mercado laboral.
Ahora, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) suma una nueva experiencia a ese proceso. La institución firmó un convenio de cooperación con Talentia para incorporar sus herramientas tecnológicas y de inteligencia artificial al Programa de Oportunidades Laborales (ProLab), una iniciativa universitaria que lleva tres décadas trabajando en el seguimiento y la vinculación laboral de sus graduados.
Conocer qué ocurre después del egreso
El punto de partida de la UNLP es diferente al de una universidad que comienza desde cero a organizar su política de empleabilidad. El ProLab tiene 30 años de trayectoria y la universidad cuenta actualmente con alrededor de 7.200 nuevos graduados por año, sobre los que desarrolla acciones de seguimiento para conocer sus trayectorias profesionales, su situación laboral y el aporte que realizan desde sus distintas disciplinas.
“Nuestra política es conocer qué pasa con nuestros graduados una vez que egresan y cuál es su contribución a la sociedad. Por eso nos interesa especialmente esta experiencia. El sentido de una Universidad no se agota en producir graduados: tiene que ver con generar oportunidades de desarrollo y contribuir a la producción de riqueza basada en el conocimiento”, sostuvo el presidente de la UNLP, Fernando Tauber.
La incorporación de una plataforma tecnológica busca, en ese sentido, ampliar una capacidad que la universidad ya había desarrollado institucionalmente: no sólo conectar a sus graduados con oportunidades laborales, sino también producir y sistematizar información sobre sus recorridos.
Ese cambio resulta relevante porque desplaza la discusión sobre empleabilidad. El interrogante deja de ser únicamente cuántos graduados encuentran trabajo y pasa a incluir también dónde se insertan, qué perfiles buscan las organizaciones, qué trayectorias construyen y qué puede aprender la universidad de esa información.
Inteligencia artificial para conectar perfiles y oportunidades
Uno de los componentes del convenio será la utilización de inteligencia artificial para facilitar el encuentro entre perfiles profesionales y búsquedas laborales.
Talentia trabaja con una red de más de 600 empresas nacionales e internacionales y la integración con ProLab permitirá vincular las características de los graduados con las oportunidades disponibles para generar un mejor “matching” entre personas y organizaciones.
Ignacio Ignisci, director de Vinculación con el Graduado de la UNLP, definió el enfoque de la herramienta como una propuesta que tiene a la inteligencia artificial como herramienta central y al ser humano como eje.
Ese equilibrio es especialmente relevante cuando los algoritmos comienzan a intervenir en procesos vinculados con el empleo. La tecnología puede ordenar grandes volúmenes de información, identificar coincidencias entre perfiles y oportunidades o hacer más ágiles determinados procesos, pero las trayectorias profesionales difícilmente puedan reducirse a una correspondencia automática entre habilidades y puestos disponibles.
Para las universidades, el desafío consiste entonces en utilizar estas capacidades sin perder de vista que acompañar la empleabilidad también supone comprender intereses, contextos, expectativas y recorridos que no siempre pueden representarse completamente a través de datos.
Cuando los datos también vuelven a la universidad
El otro componente de la alianza puede resultar incluso más significativo para la gestión universitaria.
La plataforma permitirá sistematizar información estadística sobre los graduados y sus trayectorias, con el objetivo de conocer mejor tanto su inserción profesional como las demandas que aparecen en el mercado laboral.
En la experiencia de la UTN Buenos Aires que Sobre Tiza presentó meses atrás, esta dimensión ya aparecía como uno de los principales cambios del modelo: centralizar información sobre estudiantes, graduados, ofertas y organizaciones permitía convertir datos que antes estaban dispersos en insumos para tomar decisiones institucionales.
La implementación en la UNLP profundiza esa lógica al integrarla con una política previa de seguimiento de graduados.
“Esta alianza busca potenciar ese trabajo con tecnología, aportando nuevas capacidades para gestionar la empleabilidad, conocer mejor las trayectorias profesionales y generar conexiones más relevantes con organizaciones”, explicó Juan Acevedo Miño, CEO de Talentia.
La disponibilidad de esos datos abre posibilidades, pero también plantea una discusión para las instituciones de educación superior. Conocer qué perfiles demanda el mercado puede ayudar a identificar nuevas competencias, sectores emergentes o necesidades de formación. Eso no significa que la universidad deba adaptar automáticamente sus propuestas académicas a cada movimiento del mercado laboral.
El valor de la información está, precisamente, en que permita sumar evidencia a decisiones que siguen siendo académicas, institucionales y educativas.
De la inserción laboral a la gestión de trayectorias
La incorporación de Talentia a dos universidades con perfiles diferentes permite observar una tendencia que trasciende a la propia plataforma.
Durante años, la vinculación laboral universitaria estuvo asociada principalmente a bolsas de empleo, pasantías o espacios donde las empresas publicaban búsquedas. La digitalización permitió ampliar ese alcance, pero el cambio más profundo parece estar ocurriendo en otra dirección: la empleabilidad comienza a convertirse en una dimensión que las universidades pueden gestionar a lo largo del recorrido formativo y también después del egreso.
Eso implica conectar estudiantes y graduados con organizaciones, pero también seguir trayectorias, conocer qué sucede con quienes terminan una carrera y construir información que permita evaluar las propias políticas institucionales.
Tauber sintetizó esa perspectiva al señalar que la función universitaria no termina cuando se entrega un título. La pregunta por aquello que ocurre después del egreso empieza así a formar parte de la discusión sobre qué significa acompañar una trayectoria universitaria.
Talentia también plantea su propuesta desde ese lugar. “Cuando una institución logra integrar sus datos, su comunidad y sus vínculos con el sector productivo, puede multiplicar las oportunidades para sus estudiantes y graduados”, sostuvo Acevedo Miño.
La experiencia de la UNLP permitirá observar ahora cómo esa combinación entre tecnología, información y una estructura institucional con tres décadas de trabajo puede traducirse en nuevas oportunidades profesionales.
Porque, en definitiva, el desafío no consiste solamente en hacer más eficiente una bolsa de trabajo. Consiste en que las universidades puedan comprender mejor las trayectorias que ayudan a construir y utilizar ese conocimiento para acompañar las que todavía están por comenzar.
























