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Más jóvenes terminan la secundaria, pero el origen social sigue marcando el recorrido

Cada vez más estudiantes pudieron terminar la secundaria creció en la última década, aunque Argentina se mantiene por detrás de otros países de la región. Las diferencias entre sectores sociales muestran que finalizar la escuela continúa siendo una oportunidad distribuida de manera desigual.

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La proporción de jóvenes argentinos que completa la escuela secundaria aumentó de manera sostenida durante la última década. En 2024, el 74,6% de las personas de entre 19 y 24 años tenía el título secundario, 12,7 puntos porcentuales más que en 2014.

Los datos surgen del informe Terminalidad de la secundaria en América Latina, elaborado por el Observatorio de Argentinos por la Educación. El estudio compara la evolución de nueve países de la región y analiza las diferencias asociadas con el nivel socioeconómico.

Según el informe de Argentinos por la Educación, Argentina ocupa el quinto lugar entre los países considerados, detrás de Colombia, Ecuador, Chile y Perú.

El dato más significativo aparece cuando se observan las condiciones de origen. Solo 6 de cada 10 jóvenes del quintil de menores ingresos completan el nivel. Entre quienes pertenecen al quintil más alto, la proporción asciende a 9 de cada 10.

La terminalidad mejoró, pero las oportunidades para alcanzarla siguen estando profundamente condicionadas por el punto de partida.

Las trayectorias no se interrumpen por una sola causa

El abandono escolar suele explicarse como una decisión individual. Sin embargo, las trayectorias se construyen en relación con múltiples condiciones: la necesidad de trabajar, las tareas de cuidado, los problemas de transporte, las dificultades de aprendizaje, la pérdida de vínculo con la escuela o una organización institucional que no siempre logra responder a realidades juveniles diversas.

El ausentismo se ha convertido en una señal de alerta. Otro informe del Observatorio de Argentinos por la Educación, titulado Ausentismo: ¿qué sabemos acerca de cuánto faltan los estudiantes de secundaria?, advierte que el reporte de inasistencias creció en las 24 jurisdicciones.

De acuerdo con las respuestas de los propios estudiantes, el 51% acumuló al menos 15 faltas durante el año: el 21% se ausentó entre 15 y 19 días; el 20%, entre 20 y 29; y el 10%, 30 días o más.

El estudio sobre ausentismo también señala que Argentina todavía no cuenta con un sistema nacional que permita realizar un seguimiento preciso y oportuno del problema.

Registrar la asistencia no debería tener únicamente un sentido administrativo. Puede funcionar como una herramienta para detectar cuándo un estudiante comienza a alejarse y activar respuestas antes de que el vínculo se interrumpa.

Terminar y aprender

El aumento de la terminalidad plantea otra discusión: finalizar la secundaria debe implicar también la posibilidad de apropiarse de aprendizajes relevantes.

Los estudiantes necesitan capacidades para continuar estudios, ingresar al mundo laboral, comprender información, participar en la vida pública y construir sus proyectos personales. Por eso, las políticas de terminalidad se relacionan directamente con la transformación pedagógica del nivel.

Esto requiere fortalecer las tutorías, acompañar las materias pendientes, generar propuestas interdisciplinarias y ofrecer alternativas para quienes necesitan compatibilizar estudio, trabajo y responsabilidades familiares.

También supone reconocer el conocimiento de docentes y equipos directivos. Son quienes conocen las dificultades cotidianas de los estudiantes y pueden identificar qué apoyos resultan pertinentes en cada comunidad.

Una responsabilidad compartida

La escuela ocupa un lugar central, pero las trayectorias educativas no dependen exclusivamente de ella. Los sistemas de protección social, las políticas de cuidado, el transporte, las becas y las oportunidades laborales también inciden en la posibilidad de sostener la escolaridad.

La articulación con municipios, organizaciones comunitarias, universidades y sectores productivos puede ampliar las respuestas disponibles. Esto no implica desplazar la responsabilidad estatal, sino construir redes capaces de acompañar situaciones que exceden la intervención de una institución aislada.

Que más jóvenes terminen la secundaria es un avance que debe ser reconocido. El próximo objetivo es asegurar que esa posibilidad no esté determinada por los ingresos familiares ni por el territorio en el que cada estudiante vive.

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