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Tomar decisiones sobre el dinero empieza bastante antes de alcanzar la adultez. Una billetera virtual, una compra en línea, una suscripción, la posibilidad de ahorrar, una oferta de crédito o incluso el riesgo de una estafa digital forman parte de un ecosistema financiero cada vez más cercano a la vida cotidiana de los adolescentes.

Para la escuela, el desafío no consiste en formar especialistas ni en enseñar productos financieros. Se trata de ofrecer herramientas que permitan comprender opciones, comparar alternativas, anticipar consecuencias y tomar decisiones con mayor autonomía. También de incorporar conversaciones que inevitablemente se conectan con otras preguntas propias del final de la secundaria: qué estudiar, cómo organizar un ingreso, cómo proyectar un objetivo o qué significa comenzar a construir cierta autonomía económica.

En ese escenario, Galicia y Eidos Global lanzaron #DesafíoEscuelas, una propuesta destinada a instituciones secundarias de todo el país que busca acercar contenidos de educación financiera a partir de una dinámica colectiva. La convocatoria se desarrollará entre agosto y noviembre y es gratuita.

La iniciativa propone que cada escuela convoque no solamente a sus estudiantes, sino también a docentes, directivos, personal y familias para realizar el programa Finanzas a Mano. Cuantas más personas de la comunidad se inscriban y completen la formación, mayor será el puntaje obtenido por la institución. El sistema contempla además el tamaño de cada escuela para que establecimientos con matrículas diferentes puedan competir en condiciones comparables.

Aprender antes de tener que decidir

Uno de los problemas de la educación financiera es que muchas veces aparece recién cuando la decisión ya debe tomarse: cuando llega el primer ingreso, cuando se ofrece una financiación, cuando hay que interpretar una tasa o cuando una persona necesita comprender por qué una alternativa aparentemente conveniente puede no serlo.

La escuela secundaria ofrece la posibilidad de anticipar parte de ese aprendizaje.

No para trasladar a las aulas toda la complejidad del sistema financiero, sino para que ciertas nociones puedan ser trabajadas antes de que la experiencia personal sea la única forma de aprenderlas.

Finanzas a Mano propone precisamente un recorrido introductorio. Es una formación virtual, asincrónica y gratuita de unas diez horas que aborda organización de las finanzas personales, dinero digital, ahorro, inversión, toma de decisiones y prevención de estafas, entre otros contenidos. Puede realizarse desde una computadora, un teléfono o una tablet.

Desde su lanzamiento, según informaron los organizadores, el programa superó los 20.000 inscriptos y los 6.000 egresados.

El desafío para cualquier propuesta de este tipo sigue siendo significativo. Conceptos como porcentajes, tasas, proporcionalidad, comparación de alternativas o proyección de gastos dialogan directamente con conocimientos matemáticos que no siempre están consolidados entre los estudiantes. Por eso la educación financiera puede encontrar allí una dificultad, pero también una oportunidad: trabajar esos saberes sobre situaciones concretas puede contribuir a hacer visible para qué sirven determinados aprendizajes matemáticos.

Una primera credencial para el recorrido personal

Hay otro componente que puede resultar particularmente atractivo para estudiantes de los últimos años de la secundaria.

Quienes completan Finanzas a Mano reciben un certificado emitido por Galicia y Eidos Global con aval de la Universidad de Buenos Aires.

La certificación no reemplaza una formación académica ni define por sí misma una trayectoria laboral. Pero puede funcionar como una primera credencial formativa y como una experiencia que los jóvenes pueden incorporar a ese conjunto inicial de aprendizajes, intereses y recorridos desde los cuales comienzan a construir su proyecto personal.

En ese sentido, el valor de la propuesta no reside solamente en aprender qué es el ahorro o cómo funciona una herramienta financiera. También puede estar en comenzar a reconocerse como alguien capaz de adquirir conocimientos por fuera de las materias tradicionales, completar un trayecto y acreditar esa experiencia.

Cuando aprende la comunidad

La particularidad de #DesafíoEscuelas es que la formación no queda restringida a los estudiantes.

Pueden participar docentes, directivos, madres, padres, hermanos, hermanas y otros integrantes de la comunidad educativa. Cada persona que se suma y completa el recorrido aporta al puntaje de la institución.

Ese diseño permite abordar otro aspecto de la educación financiera: buena parte de nuestra relación con el dinero no se construye individualmente. Se aprende también en las conversaciones familiares, en hábitos cotidianos, en decisiones compartidas y en aquello que observamos hacer a otros.

Convertir el aprendizaje en una propuesta comunitaria puede permitir que preguntas habitualmente consideradas privadas —cómo organizamos los gastos, qué significa ahorrar o cómo evaluamos una decisión financiera— encuentren nuevos espacios de conversación.

Cada institución participante recibe un enlace propio para convocar a su comunidad y puede seguir su posición mediante un ranking público actualizado durante la competencia. El puntaje considera tanto la cantidad de participantes como la proporción que completa la formación en relación con el tamaño de cada escuela.

La competencia agrega además un premio concreto. Las dos escuelas mejor posicionadas recibirán diez notebooks cada una para uso educativo, además de participar de un acto de entrega y obtener difusión de la experiencia.

#DesafíoEscuelas puede funcionar como una alternativa accesible para aquellas instituciones que buscan dar un primer paso para incluir contenidos de educación financiera en su propuesta educativa, a partir de un trayecto formativo desarrollado y certificado por especialistas, y evaluar después de qué manera estos aprendizajes pueden incorporarse a sus propios proyectos educativos.

La educación financiera difícilmente pueda resolverse con un curso aislado. Requiere continuidad, articulación con otros saberes y oportunidades para aplicar lo aprendido a situaciones reales. Pero todo recorrido necesita un comienzo.

Para una escuela, ese comienzo puede ser también una oportunidad para que estudiantes, docentes y familias aprendan juntos.

Cómo participar

El desafío ya está abierto a instituciones de nivel secundario de toda la Argentina y se desarrollará hasta noviembre de 2026.

Una vez inscripta, cada escuela recibe acceso a un espacio propio y materiales para convocar a su comunidad. La participación y la formación son gratuitas.

Las instituciones interesadas pueden inscribirse desde el sitio oficial de Desafío Escuelas o solicitar información a info@finanzasamano.org. Conocer más e inscribir una escuela en Desafío Escuelas.

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