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Gestión escolar e inteligencia artificial: un libro propone poner los datos al servicio de las decisiones humanas

Alfredo da Costa presentó Gestión Escolar Inteligente, una obra dirigida a equipos de conducción que propone combinar datos e inteligencia artificial con criterio pedagógico, ética y conocimiento institucional.

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La expansión de la inteligencia artificial y de las herramientas de análisis de datos empieza a modificar también las preguntas que atraviesan la gestión de las escuelas. Ya no se trata solamente de disponer de más información, sino de decidir qué hacer con ella, qué problemas permite comprender y, sobre todo, qué lugar conserva el juicio profesional de quienes conducen las instituciones.

Sobre esa tensión trabaja Alfredo da Costa en su nuevo libro, Gestión Escolar Inteligente: Del dato frío a la decisión humana en la era de la IA, recientemente publicado por Autores de Argentina, REDIE y Gestión Educativa.

La propuesta está dirigida especialmente a directivos y equipos de conducción y parte de un problema reconocible en muchas instituciones: la convivencia entre una creciente disponibilidad de información, nuevas tecnologías capaces de procesarla y una gestión cotidiana que continúa atravesada por urgencias, burocracia, incertidumbre y decisiones que difícilmente puedan reducirse a un indicador.

Da Costa plantea que el desafío no consiste en reemplazar la experiencia de los equipos directivos por sistemas automatizados, sino en encontrar formas de aprovechar la capacidad de procesamiento de las tecnologías sin renunciar a la dimensión humana de la conducción.

De gestionar con datos a decidir con criterio

Uno de los conceptos que organiza el libro es la diferencia entre una gestión “Data-Driven”, conducida por los datos, y una gestión “Data-Informed”, en la que la información funciona como insumo para una decisión que sigue requiriendo interpretación y criterio profesional.

La distinción resulta especialmente relevante en educación. Un indicador puede advertir sobre inasistencias reiteradas, dificultades en determinadas trayectorias o cambios en el clima institucional, pero no explica por sí mismo qué está sucediendo ni determina automáticamente qué debería hacer una escuela.

Los datos pueden permitir formular mejores preguntas. La decisión, sin embargo, continúa exigiendo conocer a los estudiantes, a los docentes, a las familias, la historia institucional y las condiciones concretas en las que esas situaciones ocurren.

En ese cruce, Da Costa introduce la figura del “Director Centauro”: una conducción que busca combinar la capacidad de procesamiento de la tecnología con aquello que permanece específicamente ligado al trabajo humano —la ética, la empatía, la intuición pedagógica y la lectura del contexto—.

Más que pensar la inteligencia artificial como sustituto del director, el libro la coloca así en el terreno de las herramientas disponibles para ampliar su capacidad de análisis.

Inteligencia artificial para una gestión posible

Otro de los ejes de la obra es lo que el autor denomina “Innovación Frugal”: el uso de herramientas de inteligencia artificial gratuitas o de bajo costo para resolver tareas concretas de la gestión escolar.

El punto no es menor. Buena parte de la conversación sobre transformación tecnológica suele asociarse con inversiones, plataformas complejas o capacidades técnicas que muchas escuelas no poseen. El libro intenta llevar esa discusión hacia situaciones más cercanas a la vida institucional y explorar de qué manera algunas tecnologías disponibles pueden contribuir, por ejemplo, a organizar información o reducir determinadas cargas burocráticas.

La pregunta de fondo sigue siendo para qué liberar ese tiempo.

Si la tecnología permite disminuir tareas administrativas pero simplemente agrega otras nuevas, difícilmente pueda hablarse de una mejora de la gestión. Si, en cambio, permite recuperar tiempo para acompañar equipos, observar lo que sucede en las aulas, conversar con estudiantes o trabajar sobre las trayectorias, su incorporación adquiere otro sentido.

Un tablero para mirar la escuela

La obra culmina con la presentación del Marco para la Gestión Escolar Inteligente (MGEI), una propuesta que incluye un tablero con 18 indicadores destinados a observar diferentes dimensiones de la vida institucional.

Según explica el autor, estos indicadores buscan aportar información para anticipar situaciones de fracaso escolar, observar el clima institucional y acompañar decisiones vinculadas con la equidad.

Como ocurre con cualquier sistema de indicadores, su potencial dependerá de la manera en que cada institución los interprete y los integre con otros conocimientos que difícilmente puedan convertirse en una cifra.

Precisamente allí aparece una de las discusiones más relevantes que deja planteada la propuesta: una escuela puede contar cada vez con más datos y, al mismo tiempo, necesitar cada vez más capacidad profesional para interpretarlos.

La inteligencia artificial puede detectar patrones, organizar información o contribuir a identificar señales que podrían pasar inadvertidas. Pero reconocer qué significan esas señales para una comunidad educativa determinada sigue requiriendo una lectura situada.

Una mirada construida desde la gestión

La trayectoria de Da Costa está vinculada directamente con la conducción educativa. Comenzó su recorrido como preceptor y profesor, se desempeñó posteriormente como docente universitario y de nivel superior y ocupó los cargos de regente y director del Instituto Cardenal Stepinac.

En 2018 fundó la Red de Directivos de Instituciones Educativas (REDIE), concebida como un espacio de intercambio entre profesionales de la educación que ha logrado crecer y expandirse a diferentes países de Iberoamérica, y en 2020 impulsó la Revista Gestión Educativa.

Ese recorrido atraviesa también la perspectiva del libro, que busca poner las tecnologías emergentes dentro de los problemas cotidianos de quienes tienen la responsabilidad de conducir una institución.

La discusión probablemente no sea si las escuelas utilizarán o no inteligencia artificial y análisis de datos. Esas herramientas ya empiezan a formar parte de distintos niveles de los sistemas educativos.

El desafío será otro: cómo utilizarlas sin confundir información con conocimiento ni automatización con decisión.

En una actividad tan profundamente humana como educar, quizás la gestión inteligente no dependa de disponer de más datos, sino de aprender a utilizarlos para comprender mejor aquello que sucede detrás de ellos.

Cómo acceder al libro

Gestión Escolar Inteligente: Del dato frío a la decisión humana en la era de la IA ya se encuentra disponible en Argentina en versión impresa y en formato digital a través de PublicaNow. Según informaron sus editores, próximamente también estará disponible internacionalmente mediante Amazon y Libros.Market.

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