Jóvenes y pantallas, una nueva intimidad

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El celular se ha instalado como el dispositivo preferido de los jóvenes y adolescentes. La importancia de esta pantalla sumada a la posibilidad de disponer de diferentes tipos de aplicaciones e intercambio de datos, hace que los teléfonos móviles se conviertan en un centro fundamental que condensa los consumos culturales de gran parte de la población.

Dejamos el celular sobre la mesa mientras comemos o mientras que hablamos con alguien, nos informamos mientras respondemos correos y chequeamos las redes sociales durante el viaje, mandamos audios, escribimos mensajes, compartimos videos, memes, historias, leemos libros, noticias, tuits. Nos quejamos, arrobamos, etiquetamos, eliminamos y curioseamos. Nuestras emociones se traducen en botones, corazones, emojis, GIF, mensajes vistos y no respondidos. Nuestras vidas hoy están atravesadas por estos consumos, pero ¿somos conscientes del tiempo que estamos mirando a estas pantallas?

Motorola realizó una encuesta online en marzo de este año (“Quiz Phone Life Balance”) como parte de su campaña para generar conciencia sobre el uso del Smartphone, y de la que participaron 2500 adolescentes argentinos. Según los resultados obtenidos, 7 de cada 10 jóvenes de entre 10 y 19 años chequea su teléfono móvil por la mañana, aún antes de levantarse de la cama, haciendo que ésta se convierta en la primera pantalla que entra en contacto con ellos cuando comienza su día.

Pero no estamos solos. En Estados Unidos, 8 de cada 10 adolescentes se conectan a un dispositivo menos de cinco minutos después de despertarse. Mandan un promedio de 100 textos por día, un 80% duerme con sus celulares, y un 45% no se desconecta nunca. Antes de pensar en que es una práctica exclusiva de los jóvenes y adolescentes, conviene mirar qué tanto estamos pegados al celular los adultos y qué imagen ofrecemos a los más chicos…

Intimidad aumentada

Las habitaciones de los chicos se han convertido en verdaderos universos tecnológicos. La mayoría duerme en un espacio poblado de pantallas. En todo el mundo, dicen los estudios internacionales, los dormitorios de los más jóvenes cuentan con televisor, celular, computadora, MP3, MP4, consolas. En este contexto parece natural que lo primero que hagan ni bien se despiertan, sea chequear el smartphone.

En esta línea, Roxana Morduchowicz, doctora en comunicación, consultora de Unesco y autora del libro Ruidos en la web, afirma que “los usos hoy son más individuales y están muy lejos de la tradicional imagen de la familia del siglo XX reunida en el comedor frente al único televisor de la casa para compartir el mismo programa. En el siglo XXI las pantallas se multiplicaron, están en cada habitación y promueven una práctica más personal y más prolongada: tener tecnología en el cuarto significa pasar más tiempo con las pantallas”, agrega la doctora.

¿Hay modo de escapar a las pantallas? Según la especialista, es recomendable que los dispositivos se ubiquen en espacios compartidos de la casa: un comedor, un escritorio o la cocina. “Las investigaciones reflejan que, de esta manera, se reducen las horas que los chicos pasan con las tecnologías y, sobre todo, se evita que las usen en soledad, ya que sus cuartos suelen ser territorios a los que muchos adultos no entran”, afirma Morduchowicz.

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