La Universidad CAECE, desde el Departamento de Ciencias Biológicas, realizó una actividad donde estudiantes de últimos años de escuelas secundarias realizaron una serie de experimentos científicos que les permitió obtener su ADN. El objetivo de la actividad fue potenciar el interés en la ciencia donde todos podrán ser partícipes al realizar una extracción de ADN propio a través de las células del interior de la boca.

El ADN es una molécula presente en las células del ser humano, en la que se almacena toda la información genética. Se encuentra en cada uno de los seres vivos que se observan en la naturaleza y de ahí su carácter de universal. Gracias a ella, todas las características y funcionamiento pueden ser heredados por descendencia, definiéndonos como seres únicos de acuerdo a patrones de herencia.

Vanesa Schwarzbach, Directora de Relaciones Institucionales de la Universidad, afirmó que el principal objetivo de la institución respecto de la planificación y dinámica de sus propuestas de talleres que vinculan el juego y la ciencia es despertar y promover la vocación científica, en el recorrido vocacional de los estudiantes de los últimos años del nivel medio.

La actividad estuvo coordinada por los investigadores del Laboratorio de la Universidad CAECE, Ezequiel Guaraglia y Daniel Franzetti. El taller constó de una introducción teórica sobre cómo está compuesta esta molécula, su funcionamiento y algunas técnicas que sirven para su análisis e investigación. Luego se procedió a realizar una práctica sencilla pero efectiva, de obtención de muestras de ADN propio de forma tal de volverlo observable.

Uno de los grandes desafíos del campo científico radica en su diálogo y traducción a la vida cotidiana. Es por eso que, Guaraglia, quien lleva más de 22 años de trayectoria como profesor de Biología del nivel medio, en colegios de la zona de Flores, afirmó que la explicación que se da frente al alumno en un pizarrón se complementa con material audiovisual avanzado y además con ejemplos de la vida cotidiana.

Igualmente, se debe basar todo en conocimientos previos, muchos o pocos, pero que al fin de cuentas nos permita iniciar la charla en un punto de avance determinado. Es fundamental, además, la interacción constante con los alumnos, preguntando o dejando que ellos expresen lo que conozcan, sea certero o no, para trabajar sobre la corrección o mejora de esas premisas. A partir de esto se puede comenzar a construir una mente con premisas científicas y que permita desarrollar más allá de los conocimientos impartidos generando así un gusto particular por el conocimiento y la complejidad“, afirmó.

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