No son pocos los esfuerzos para acercar la ciencia a los más chicos mediante productos audiovisuales. Pero los desafíos para que estos materiales, desde programas de TV a videos educativos multiplataforma, tienen el desafío de enfrentarse a los cambios en la manera de concebir el aprendizaje y la enseñanza de las ciencias.

El gran desafío es salir de una concepción en la que aprender ciencias es aprender una serie de contenidos fácticos, hechos, definiciones, conceptos, para pasar a una visión en la que para aprender en profundidad esos conceptos, ideas, cómo se relacionan entre sí y desarrollar modos de pensar propios de la ciencia, es necesario diseñar experiencias en la que los chicos sean protagonistas, que tengan un rol activo en su proceso de aprendizaje”, afirma Melina Furman, Ph.D. en Science Education de la Universidad de Columbia, Estados Unidos y  profesora investigadora de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés e investigadora del CONICET.

Atentos a estos desafíos, desde OX, una empresa dedicada a la innovación educativa, presentaron Ciencia en Foco. Se trata de una miniserie de videos educativos de ciencias cuyo objetivo es estimular el aprendizaje científico en los niños, utilizar medios innovadores que resulten didácticos y divertidos, a fin de que manejen conocimientos básicos en el área de Ciencias Naturales.

En diálogo con Sobre Tiza, Agustín Pardo Van Thienen, fundador y director de proyectos de OX, afirmó que el abordaje de las ciencias con el aporte de videos cortos permite despertar la curiosidad en los alumnos y acercarles contenidos del área de un modo dinámico. “Utilizado en un momento inicial de una clase o proyecto, puede servir como disparador para abrir luego el diálogo y explorar los conocimientos previos de los estudiantes”, sugiere.

Sus videos recorren diversos temas en poco tiempo con la intención de despertar asociaciones a experiencias personales o conocimientos teóricos de los alumnos. “Cada video de la miniserie está estructurado de manera tal que habilite un espacio de desarrollo de habilidades de pensamiento científico y motivo el interés por experimentar”, explicó.

En relación con la propuesta de Ciencia en Foco, Pardo explicó que cada video comienza con una situación problemática del contexto cotidiano o ficcional de la cual se desprende una pregunta o inquietud científica que la protagonista se hace. “A partir de esa duda se desarrolla un recorrido por experiencias, ensayos, demostraciones y aportes teóricos que intentan acercarse al contenido. En el momento Eureka se recapitula lo aprendido para dar una respuesta a la pregunta inicial y se explicita la solución o respuesta (qué no siempre es única)”.

En esta línea, Furman señala que el diseño de los materiales audiovisuales es fundamental para pensar en ese cambio de concepción de la enseñanza de las ciencias. “Uno de los grandes aportes que suman los videos educativos sobre ciencias, en general, es que permiten hacer visibles algunos fenómenos que no siempre son tan fáciles de llevar dentro de las aulas, además de presentarlos de maneras súper atractivas”, dijo.

Siguiendo con su explicación, Pardo señaló que en los videos de Ciencia en Foco se promueve la observación de la naturaleza, la exploración, la experimentación y la investigación, y se deja la puerta abierta para que dichas dinámicas se repliquen o se analicen en la escuela. Por otra parte, se plantean algunas dinámicas de clase específicas para trabajar la comprensión de los videos y las habilidades científicas.

Detallamos estas dinámicas en una serie de manuales que abordan los objetivos pedagógicos especificados en el currículum de nivel primario. Estas guías incluyen una fundamentación, diversas propuestas de aula y actividades escritas que se pueden imprimir o proyectar. Albergamos estos recursos en una plataforma online que se llama Wumbox, cuya finalidad es proporcionarles a los docentes un ecosistema de herramientas para el aula”, agregó Pardo.

¿Son los videos el único modo de apostar a este cambio de paradigma? Furman es clara al anticipar que “no hay recetas”: “el camino más potente es combinar enfoques y estrategias variadas que compartan el objetivo de brindarle al alumno un rol intelectualmente activo”.

Señala, además, la importancia de que los alumnos pongan en palabras lo que saben, que trabajen en equipo, que recojan información y la presenten en clase con el objetivo de plantear nuevas preguntas y también las respuestas que van obteniendo de sus indagaciones, experiencias y reflexiones.

Pero para que esto suceda, Furman señala que otro de los desafíos para salir de esta manera de concebir la ciencia, radica en que los docentes también aprendieron de la misma manera que se les enseña a los alumnos. “El desafío es transformar la formación docente inicial y ofrecer acompañamiento a quienes ya están en ejercicio para que puedan contar con más herramientas para encarar la enseñanza de una manera distinta”, concluyó.

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