La educación técnica en el foco del debate sobre la formación de ingenieros en Argentina

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La formación de Ingenieros en la República Argentina se convirtió en un debate que fue tomando cada vez mayor importancia en el país. La realización del Congreso Mundial Ingeniería 2010, que tuvo como sede a Argentina, reunió a profesionales de diferentes partes del mundo quienes participaron de varios encuentros y discutieron sobre la implicancia de los ingenieros y los nuevos desafíos de esa profesión para el desarrollo sustentable. Y este año se suman nuevas voces que aportan su visión de la problemática.

Una de las preocupaciones que ocupa a los responsables de entidades educativas de Nivel Superior es la poca preparación de los estudiantes que llegan a los primeros años de las diferentes universidades. Según expresó el decano de la Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional Buenos Aires (UTN-FRBA), Guillermo Oliveto, en la jornada “La formación de ingenieros en la República Argentina. Un debate que nos incluye a todos”, esta problemática tiene que ser instalada en la agenda pública y privada, siendo esta última una de las responsables de la “segunda deserción”.

La primera razón del abandono de los estudios de Ingeniería estaría relacionada con el esfuerzo y dedicación que los estudiantes tienen que afrontar a la hora de estudiar este tipo de carreras, que a ojos de los ingenieros se muestra como más exigente que otro tipo de carreras. Por otro lado, la segunda deserción, mencionada por el ingeniero Oliveto, está vinculada a la rápida entrada de los estudiantes al mercado laboral, cuestión que dificulta cumplir con el programa educativo en los tiempos estipulados, o bien interviene con la continuidad de los estudios.

Argentina fue uno de los primeros países en enfocarse en la Educación Técnico Profesional, con la creación de Escuela Superior de Comercio “Carlos Pellegrini” en el año 1898, y de las primeras escuelas terminales de Artes y Oficios, de 1909, destinadas a formar obreros calificados y artesanos.

La estructura y organización de las Escuelas Nacionales de Educación Técnica se sostuvo hasta la reforma educativa llevada a cabo en la década de los años ´90. Esta reforma implicó, por un lado, la sanción de la Ley Federal de Educación Nº 24.195/931, y, por otro, la creación del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) en el año 1995, continuando la labor iniciada por el CONET.

En ese momento la escuela técnica experimentó una serie de transformaciones que modificaron tanto el diseño curricular como su organización institucional afectando, a su vez, la capacidad para preparar a los jóvenes para su futura inserción y la articulación de la formación técnica con el mundo del trabajo. Producto de estas modificaciones se construyeron modalidades en la educación secundaria orientadas, de un modo general e inespecífico, a grandes campos ocupacionales. (Censo Nacional de Último año de Educación Técnico Profesional 2009. Serie Alumnos y Alumnas de ETP- elección de Estudios y Expectativas Juveniles)

A partir de 2005, con la sanción de la Ley de Educación Técnico Profesional Nº26.058/05, se vuelve a establecer un marco legal para la recuperación de las escuelas técnicas pero también aparecen nuevos desafíos: “Hasta hace pocos años, la alternativa para los jóvenes de insertarse en el mercado laboral asalariado o desarrollar actividades productivas independientes competía con la profundización de trayectorias de formación como oferta posible. Es por eso que la extensión de la obligatoriedad escolar hasta la educación secundaria plantea desafíos complejos para la inclusión de sectores que históricamente quedaban fuera del sistema educativo”.

En el documento que resume los Primeros Resultados Generales del Censo Nacional a Estudiantes de Último año de Escuelas Técnico Profesionales de Nivel Secundario, puede leerse: “Para los jóvenes, la alternativa de insertarse en el mercado laboral asalariado o desarrollar actividades productivas independientes competía con la profundización de trayectorias de formación como oferta posible. Ante este escenario el desafío educativo, como un problema ético-político, obliga a revisar los modos de pensar y de hacer las políticas educativas en la actualidad, así como a analizar las implicancias éticas en la formulación y en la toma de decisiones relativas a las políticas educativas”.

Desde la visión de Luis Casella, ex rector de la Escuela Nº 11, ex vocal del CONET (Consejo Nacional de Educación Técnica), se debe “cambiar la perspectiva del sistema de educación técnica; trabajar por redes, por regionales o con centros tecnológicos, como en el caso de Brasil, que no repite los equipamientos; arma un centro donde forma desde el obrero hasta el ingeniero”.

Pero también es necesario conocer cuáles son las motivaciones que llevan a los estudiantes a seguir carreras técnicas. Entre los diferentes motivos posibles en el censo de 2009 los estudiantes fueron consultados sobre las principales razones que influyeron en su elección de una Escuela Técnica. Como es de esperar, los casos también se distribuyeron en las mismas categorías, siendo la categoría modal “mejor preparación para el trabajo” marcando una distancia importante con la siguiente categoría con casi el 40% de casos. En un segundo y tercer lugar aparecen los motivos “preferencia por la escuela tecnológica y/o agraria” y “mejor preparación para el estudio” representando cada una de ellas a casi un 20% de los egresados (ver documento).

“Si bien se podría esperar que las experiencias en el seno familiar de aquellos padres, madres y/o hermanos que han estudiado en escuelas técnicas, podrían tener una influencia en la elección de la escuela técnica, cabe destacar que no se encontraron diferencias significativas -la diferencia es sólo de dos puntos porcentuales- entre los alumnos que tienen algún familiar que ha estudiado en una escuela de éste tipo, y quienes no tienen ningún familiar con experiencia en estas escuelas”, puede leerse en el informe del INET.

Pero el Instituto también analizó además de los motivos que levó a los jóvenes en el pasado a elegir una escuela secundaria técnica y encontró que hay una fuerte concordancia entre quienes dijeron haberla elegido “porque prepara mejor para seguir estudiando”, y la expectativa de cursar una carrera superior:

“El 90% de los estudiantes censados respondió que tenía por expectativa seguir estudiando. Siendo que la escuela técnica surgió vinculada a los sectores productivos predominantes en la época y como preparación para ocupar puestos de trabajo industriales, de una escuela que forma trabajadores, llama la atención el importante interés que estos jóvenes manifiestan respecto de su futuro inmediato en relación con el estudio. También es cierto que las credenciales educativas han perdido capacidad para garantizar el ascenso social como en tiempos de la sociedad salarial y que los estudios de nivel secundario no alcanzan para conseguir un trabajo. Esta situación es muy bien conocida por los jóvenes ya que son el grupo más vulnerable en materia de trabajo”.

Compartir trabajo y estudios es visto hoy en día como una problemática que puede poner en juego la continuidad de la preparación académica para el mercado laboral, dado que una vez que el estudiante entra en el mercado laboral suele priorizar su experiencia profesional, antes que su formación universitaria. En este sentido, Casella afirmó que el INET “no tiene los brazos largos como para resolver realmente el sistema educativo”.

Es así que desde el Nivel Superior se convoca a los diferentes actores del ámbito educativo para planear en conjunto políticas que permitan abarcar esta problemática desde la Escuela Media, permitiendo que la elección de una carrera dentro de la rama de la Ingeniería pueda valerse de variables consistentes y garanticen una disminución de la deserción por falta de preparación para afrontar la exigencia que las casas de estudio ofrecen en esas carreras.

Durante la jornada de la UTN-FRBA, Carlos D`Amico, ex presidente del CONFEDI (Consejo Federal de Decanos de Ingeniería), y actual Decano de la UNLPAM (Universidad Nacional de La Pampa), Daniel Morano, asesor del PROMEI (Proyecto de Mejoramiento de la Enseñanza en Ingeniería), y Juan Carlos Pugliese, ex Secretario de Estado de Políticas Universitarias, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, señalaron también la importancia de profundizar los acuerdos a nivel local y regional, para unificar criterios sobre la implicancia del ingeniero como profesional y crear un núcleo común que garantice conocimientos básicos más allá de la casa de estudios que otorgue el título u ofrezca un intercambio.

A modo de cierre, Mario Gianonne rescató la importancia del debate al que se está sometiendo la Escuela Media: “Hay una oportunidad para la Universidad, para que esa reforma se oriente en el sentido necesario para el país, -destacó-. Hay que trabajar sobre dos ejes: generar en la escuela media una aproximación a la formación de la ingeniería, a la cultura de la ingeniería; e instalar en la Escuela Media la cultura del emprendedorismo”.

Para consultar los resultados del Censo realizado por el INET, haga clic aquí.

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