Dos proyectos santafecinos, los ganadores de VIVALECTURA 2017

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Ganadores del Premio Vivalectura 2017
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Los proyectos que resultaron ganadores del Premio VIVALECTURA 2017 fueron dieciséis y la provincia de Santa Fe tuvo dos representantes que se quedaron con los primeros puestos. María Andrea Caterina recibió el primer premio en la Categoría Escuelas, por el Proyecto “Nunca es tarde para leer. Transformando dificultades en posibilidades”, de la Institución E.E.M.P.A. N° 1306, Roberto Fontanarrosa; y Paola Piacenza, también obtuvo el premio mayor en la Categoría Comprensión Lectora en Contextos de Estudio, con el Proyecto “Lecturas anotadas”, correspondiente a la Institución Colegio San Bartolomé.

Antes de la entrega de los premios, Nilda Palacios, Coordinadora de Proyectos de Fundación Santillana, señaló: “Hace 10 años que desde Fundación Santillana promovemos la lectura en Argentina. VIVALECTURA es un claro ejemplo que busca premiar experiencias de promoción de la lectura que se realicen en distintas instituciones del país como escuelas, ONG, bibliotecas, hospitales, cárceles y otros espacios sociales”. Agregó que a lo largo de estos diez años, han recibido más de cinco mil proyectos procedentes de todo el país y que el objetivo de la fundación es brindarles visibilidad para alentar a todos aquellos que promocionan la lectura. Y resaltó la alegría que sintieron por haber logrado un récord de inscriptos y proyectos presentados: “Estamos muy contentos con la calidad de las propuestas y porque nos han llegado de diversos puntos del país. Volvimos a sumar un granito de arena en la promoción de la lectura, es un concurso que nos llena el alma”.

El proyecto “Nunca es tarde para leer. Transformando dificultades en posibilidades” fue también distinguido por la Secretaria de Educación de Jóvenes y Adultos del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe. Se inició en el año 2013 y se pensó para una población estudiantil adulta. “La población promedio de edad de los alumnos es de 19 a 25 años, la mayoría de los casos son personas que dejaron los estudios durante un largo tiempo, alrededor de 5 años. Al advertir esto, pensamos que había que hacer algo ya que el porcentaje de deserción era muy grande, y al mismo tiempo, también sabíamos que teníamos que hacer algo con lo más básico de la educación como lo es la lectura y comprensión”, contó María Andrea Caterina, docente e impulsora del proyecto.

Caterina agregó que “Fue un camino arduo, ya que la escuela para adultos no tenía ni una biblioteca. De ahí que una de las principales finalidades era conseguir libros para nuestros alumnos a través de la creación de una biblioteca escolar”. El proyecto también se puso en funcionamiento en el Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario (IRAR) en el año 2015 y continúa. “Este proyecto involucro voluntariamente a todos los docentes y referentes de la comunidad de donde provienen nuestros propios alumnos: vecinos, centros culturales, etc. Y también incorporamos la imagen como lenguaje, lo cual fue muy bueno para los alumnos”, explicó.

El segundo proyecto, ‘Lecturas anotadas’, en palabras de Paola Piacenza “se propuso desarrollar dispositivos que permitan sistematizar la enseñanza-aprendizaje de la lectura inferencial en sus distintas manifestaciones (inferencias “puente”, “causales” y “elaborativas”) en determinadas áreas de contenido en la enseñanza secundaria.” Con el paso de los años se fueron diseñando distintos dispositivos para anotar la lectura con el objetivo de tender un puente entre la escritura y la lectura. “La idea sería, no solo cerrarse a la comprensión de lo que un texto dice, sino abrirlo a la relación con otros textos. El anotar la lectura permite ofrecer un espacio para poner en relación los distintos textos. Buscamos trascender las aspiraciones de la comprensión lectora en favor de una lectura crítica en tanto consideramos que este tipo de lectura es la que permite aprendizajes a largo plazo”, explicó la docente.

Entre los dispositivos se destaca un cuaderno de doble entrada de notas (adaptación del Cornell Note Taking System); bitácoras de lectura; cuaderno de “campo” y diversas plantillas (templates) que procuraron diferenciar gráficamente y a través de consignas específicas, la lectura/escritura de información literal de la inferencial. “Nosotros trabajamos con contenido que se relacionan con distintas áreas, son experiencias transversales. Buscamos formar un lector, una persona que pueda convertir la información en conocimiento. No es una técnica, es un modo de leer”, afirmó Piacenza.

Este año, la 10º edición, cerró con 575 inscripciones y 407 proyectos presentados, lo que significa un 24% más que en 2016. Y del total de inscriptos, un 76% participaron por primera vez.

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