Aportes a la implementación de modelos 1 a 1

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A raíz del artículo Una Computadora por Chico: ¿Es una buena idea? de Sebastián Galiani, publicado en Foco Económico, me tomé el atrevimiento de realizar algunas observaciones para aportar al debate de los modelos 1 a 1. Para no hacer un ping-pong entre texto y texto, en cursiva encontrarán las citas del post del autor y en las viñetas mis aportes. El artículo no está completo, para leerlo en su fuente original haga clic acá.

Muchas veces nos entusiasmamos con nuevas ideas, esperando que estas solucionen viejos problemas. Recientemente, buscando mejorar la calidad educativa, al menos 25 gobiernos de países en desarrollo han impulsado una política de distribución de computadoras laptops en las escuelas. Un ejemplo es el Plan Ceibal implementado por el Gobierno de Uruguay, el cual provee una laptop gratis a cada chico en la escuela primaria con conexión a internet (próximamente este programa se extenderá a la escuela media).

– No es la primera vez que el mundo se prende de una tendencia. Sucede también con las políticas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) del sector privado, en especial las grandes corporaciones, que buscan mostrar que con sólo un vuelto de sus extensos presupuestos pueden hacer más que muchos Gobiernos, incluso transformándose en socios estratégicos dentro de las iniciativas más micro. Aunque muchas veces, sin eso, cuesta generar planes que abarquen un espectro mayor, en especial en lo que refiere a capacitación docente e integración de TICs en el aula.

– El Plan Ceibal es uno de los referentes que más se cita, pero también es muy criticado en otros países, por no tratarse de un plan integral en su concepción primera, sino que fue trastabillando principalmente en la concepción pedagógica del programa durante los primeros años, mientras que la entrega del equipamiento era utilizado, al igual que en Argentina, como una punta de lanza para la batalla política frente al posicionamiento de las bondades de una gestión.

– Otro de los puntos a destacar es el por qué iniciar por un determinado Nivel educativo. Si bien Uruguay, Perú y la mayor parte de los planes provinciales de Argentina decidieron que empezar por las escuelas primarias era lo más adecuado, en plan nacional local optó por fortalecer las abandonadas Escuelas Técnicas, que reaparecieron en el mapa el año pasado, para luego extenderse a todo el Nivel Medio (secundaria). Es para pensar qué sucede con los niños que realizaron la primaria utilizando computadoras y fueron partícipes de un modelo educativo distinto, que luego pasan a la secundaria en donde aún falta que las iniciativas de inclusión digital educativa crezcan. En este sentido, es de vital importancia que los planes de las diferentes jurisdicciones y los de alcance federal, no compitan entre ellos, sino que funcionen complementariamente, y sobre todo con un criterio lo más unificado posible. Y, obviamente, pensando en el largo plazo y con una fuerte dedicación a la modificación de las evaluaciones que puedan dar cuenta de la evolución de los planes y sus resultados.

Cierto es que existen grandes disparidades en el acceso a computadoras y otras tecnologías de punta, tanto entre países como dentro de un país. Por ejemplo, según un estudio de la OECD, en 2003 la mayoría de los chicos de 15 años tenían acceso a una computadora en su hogar (91% en US). En tanto sólo la mitad de los niños de dicha edad tenían acceso a una computadora en su hogar en Europa del Este, y la proporción descendía en países aún menos desarrollados como Tailandia. En África subsahariana este porcentaje es cercano a cero.

Subsidiar a los chicos de familias de bajos ingresos para que accedan a estas tecnologías parecería una muy buena idea. ¿Por qué? Podemos pensar que el uso de estas tecnologías incrementaría la productividad de los individuos, tanto en la escuela como en el mercado laboral. Pero, ¿es realmente una buena idea? Esta pregunta es realmente importante en Argentina, donde el gobierno Nacional ha decidido seguir a otros gobiernos y entregar, con financiamiento de la ANSES, una laptop a cada alumno de la escuela media.

– Las disparidades en el acceso a las tecnologías, de punta o no, existieron siempre, y los retrasos fueron aún más prolongados en el caso de los televisores, por ejemplo. La industria IT y su capacidad de innovación permite que dispositivos considerados obsoletos puedan convertirse, nuevamente, en elementos útiles, utilizando tecnologías de virtualización, de manera que gran parte de computadoras en desuso puede reciclarse y reutilizarse. Lo que faltan son planes que organicen ese reequipamiento y fomentar aún más las políticas de reciclaje.

– De cualquier forma, no es la reutilización la única salida. Sin ir muy lejos la provincia de San Luis (Argentina) entendió perfectamente que no alcanza con entregar en comodato las computadoras a los menores, quienes pueden llevárselas a sus casas y compartir su aprendizaje con su familia. La política de la provincia se basó primero en crear la infraestructura y el tendido de fibra óptica para ofrecer conectividad de forma gratuita en cada poblado con más de 20 habitantes, y a su vez, empezar la entrega de computadoras de la periferia hacia el centro, llegando primero a las zonas de menos recursos, y luego a las urbes puntanas. Al mismo tiempo, generó planes que retroalimentaban la cadena de consumo con ventajas impositivas, es decir con la compra de equipamiento informático, tales como modems, routers, antenas y computadoras, el comprador recibía el 50% del valor de su adquisición en crédito fiscal, con el que podía pagar sus impuestos. De esta forma, el ciclo se daba de forma natural y beneficiaba tanto la venta de máquinas, para los fabricantes, como también la recaudación, para el Estado.

Lamentablemente, la escasa evidencia con la que contamos hasta el momento, no nos permite ser del todo conclusivos. Básicamente, estamos interesados en contestar dos preguntas: 1) en el corto plazo, cómo afecta la formación de capital humano de los chicos el acceso a una laptop (que pueden utilizar tanto en la escuela como en el hogar); y 2) en el mediano plazo, cómo los afecta haber accedido a una computadora cuando niños, en su performance en el mercado de trabajo. Obviamente, uno podría analizar otros impactos adicionales, los cuales considero de segundo orden.

– Desgraciadamente, muchos de los resultados de la incorporación de TICs en el aula se vieron en el medio de una crisis, tomemos el caso de la expansión de la Gripe A (H1N1) en el mundo. Gran cantidad de Gobiernos impulsaron modalidades de cursada a distancia para poder suplir la falta de clases presenciales, pero tuvieron un gran problema, la posibilidad de hacer efectivo ese tipo de modelos requiere de un cierto tiempo, que en ese caso no se tenía. Ahí surge la pregunta del por qué no se empezó antes. En cambio, aquellos países o provincias, en los que el concepto de e-learning estaba más maduro, incluso en escuelas primarias, tomemos el caso nuevamente de San Luis con Aula 1 a 1, o redes de apoyo escolar como Aula 365 de Speedy, respondieron al dictado de los contenidos, o por lo menos, no dejaron que los dos meses en los cuales las escuelas estuvieron prácticamente cerradas sean tomados como simples vacaciones por los alumnos.

En todo estudio empírico, lo más importante es contar con una estrategia de identificación del parámetro de interés. Uno podría tomar una muestra de la población, y comparar la performance en la escuela de los chicos que tienen su laptop con la de aquellos que carecen de laptops. Seguramente, los primeros tendrán un desempeño académico superior al de los chicos del segundo grupo. Sin embargo, sería incorrecto atribuirle esta diferencia de resultados solamente a la posesión de una laptop. Existen muchas otras diferencias entre los dos grupos de chicos, además de la computadora, como su nivel socio-económico y cultural, motivación, IQ, familia, etc. Algunas de las diferencias podríamos tenerlas en cuenta en un modelo econométrico, pero hay otras características que por su naturaleza sería difícil controlar aún en un modelo econométrico sofisticado.

Idealmente, a los efectos de identificar los parámetros que nos permitan contestar las preguntas que nos hemos realizado, uno querría poder asignar las computadoras aleatoriamente en la población. Sin embargo, este tipo de estudios aleatorizados, muy comunes en las ciencias duras, no son siempre factibles en las ciencias sociales –algo que ya nos advertía Paul Samuelson en la primera edición de su manual de economía. En ausencia de un mecanismo experimental en la asignación de computadoras, debemos encontrar una estrategia de identificación de los efectos de las mismas en las variables de interés. Esto es, debemos encontrar cierta variabilidad en la posesión de computadoras, que en el contexto de un modelo econométrico nos permita inferir cuál es el efecto de las mismas en las variables que deseamos estudiar.

– En relación a la evaluación de los resultados de la integración de tecnología en los procesos de enseñanza-aprendizaje, existen iniciativas de empresas privadas como Cisco, Microsoft e Intel, orientadas a la incorporación de un modelo de examen que tenga en cuenta el desempeño de los alumnos en el manejo de las tecnologías. Una de las ideas rectoras está basada en la búsqueda de contenido en Internet. Las compañías pretenden que quienes deban rendir los exámenes internacionales puedan resolverlo utilizando computadoras y un software similar a un navegador con un buscador interno en el que los estudiantes podrán bucear en contenidos e incluirlos de forma crítica en sus respuestas. Estas neohabilidades o habilidades del Siglo XXI, particularmente la autonomía en lo que refiere a la apropiación y generación de contenidos es actualmente una cuestión clave, en especial por la actitud crítica que toda persona debe tener frente a un contenido, ya sea que se ofrezca en formato digital o analógico.

En un documento de trabajo reciente, Ofer Malamud y Cristian Pop-Eleches, explotan un diseño de regresión discontinua para contestar algunas de las preguntas que nos interesan. Malamud y Pop-Eleches (2010) analizan un programa del gobierno Rumano que subsidia la compra de laptops a estudiantes de bajos ingresos. Dado que había un número muy limitado de subsidios, el programa los racionó según el ingreso de las familias de los jóvenes aplicantes. Ello les permitió a estos autores contrastar distintas variables de resultado entre chicos de familias muy similares en términos de ingresos y otras características pero con una marcada diferencia en su acceso a una computadora en el hogar.

Los resultados de Malamud y Pop-Eleches son mixtos. Primero, estos autores encuentran que el subsidio es efectivo: la diferencia en la posesión de una computadora en el hogar entre ambos grupos de hogares es de 50 puntos porcentuales, y los chicos de los hogares que obtuvieron el subsidio utilizan la computadora 4 horas más por semana que los chicos del grupo que no consiguió el subsidio. Sin embargo, esto no es necesariamente bueno. Estos chicos que pasan más horas frente al computador, también (y posiblemente debido a ello) evidencian una peor performance en la escuela tanto en matemáticas como en lengua –el efecto estimado es de aproximadamente 0.3 desvíos estándar. Pero no todo es negativo. Utilizar la computadora les permitió a estos chicos desarrollar un mejor conocimiento y manejo de un conjunto de habilidades computacionales.

Es importante notar que no es lo mismo subsidiar una computadora en la escuela que en el hogar. En la escuela, los maestros podrían estimular su uso con fines pedagógicos. En el hogar, esto es mucho más difícil, y dependen de los chicos y sus padres. En este estudio, la mayoría de los chicos reportan no poseer programas educativos ni utilizar la computadora para hacer sus tareas escolares.

– Creo que en el contexto latinoamericano, la necesidad de dar cuenta de los resultados (y obviamente la justificación de las millonarias inversiones) está en el centro de la escena. Aún es necesario trabajar arduamente en y ajustar la articulación entre los diferentes planes –provinciales y nacionales-, y también que la implementación sea parte de un proceso integral. No alcanza con entregar computadoras si no hay conectividad, de nada sirve dar conectividad sin un plan pedagógico que aproveche las tecnologías para dar inicio a un nuevo modelo educativo, sin necesidad de reproducir el mismo esquema vertical de la educación tradicional, en el que el portador del saber debe transmitirlo a aquellos poco iluminados que requieren de un sabio guía en su proceso de crecimiento.

– Al mismo tiempo, cabe preguntarse “para qué se educa” y “para qué queremos ser educados” ¿es sólo la inserción en el mercado laboral el fin del estudio? Hay que tener en cuenta que si bien el estudio de de Malamud y Pop-Eleches demostró que utilizar la computadora les permitió a los chicos desarrollar un mejor conocimiento y manejo de un conjunto de habilidades computacionales, se trata también de un modelo cognitivo diferente, que va más allá de saber utilizar tal o cual periférico de una computadora. Es cuestión de entender qué elementos se le escapan a la educación tradicional. Por qué un niño aprende más de historia con un videojuego que con su manual o con un video documental de los años ´50.

Julian Cristia, Pablo Ibarraran, Santiago Cueto, Ana Santiago y Eugenio Severin (2010) estudian el impacto de muy corto plazo (3 meses) de proveer una la laptop por alumno en Perú. Este estudio explota un experimento, donde un grupo de escuelas aleatoriamente recibió las computadoras y otro grupo no (grupo de control). Estos autores continuaran con su estudio y podrán revaluar esta experiencia cuando haya pasado un período de exposición al tratamiento más prolongado.

Mientras tanto, los resultados que reportan no son muy alentadores. Por un lado, no encuentran efectos significativos ni en matemáticas ni en lengua. Asimismo, tanto los padres como los maestros no muestran expectativas de que la educación de los chicos tratados mejore en el futuro.

En cambio, Abhijit Banerjee, Shawn Cole, Esther Duflo y Leigh Linden (2007) estudiaron el impacto en el aprendizaje de matemáticas de proveer en la escuela un programa de computación pedagógico (en Perú, las computadoras carecían de este tipo de programas educativos). Este estudio también explota un diseño experimental y fue realizado en escuelas urbanas en India. Estos autores muestran que los chicos expuestos a la enseñanza de matemáticas en forma asistida por un programa diseñado para ello tuvieron una performance sustancialmente mejor que aquellos chicos aleatoriamente no expuestos a esta intervención. El efecto es grande y persistente un año después de la intervención -el efecto estimado es de aproximadamente 0.5 desvíos estándar.

Por lo tanto, es posible especular que un programa que asegure una laptop por chico en la escuela, acompañadas de programas pedagógicos que fomenten el aprendizaje de lengua, matemáticas y otras disciplinas, pueda ser más efectivo que los actualmente en curso en muchos países en desarrollo. Aun así, podría ser que esta intervención combinada no resulte efectiva en términos económicos.

En cualquier caso, estos estudios nos muestran el valor de la evaluación de políticas y programas en la formulación de políticas públicas. Donald Campbell, quizás el académico que más hizo para impulsar la evaluación rigurosa de políticas públicas, creía que debíamos vivir bajo la utopía de una sociedad experimental:

“… Una sociedad que prueba vigorosamente las soluciones propuestas a los problemas que enfrenta, que realiza evaluaciones rigurosas y multidimensionales de los resultados que generan las políticas implementadas, y que se mueve a soluciones alternativas para sus problemas cuando aquellas políticas bajo evaluación no han tenido los resultados esperados”.

Para leer el artículo completo y en la fuente original hacé clic acá.

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