Vivir para ser reinventado

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Después de tantos años de admirar a mis familiares docentes y desear seguir su ejemplo, basado en la enseñanza Normal y tradicional, tuve la oportunidad de comenzar a integrarme al mundo académico. No obstante, al momento de llegar a ese lugar en el que siempre quise estar, descubrí que poco quedaba de mis anhelos.

El debate interno del rol de un profesional de la educación, que de aquella imagen del saber personificado bajo esos delantales blancos, pasaba a ser un actor clave para el cambio social y un elemento revolucionario, aunque dentro de un modelo obsoleto y estructurante, ya no tenía tanto sentido. El espacio tomó también protagonismo. El movimiento se apropió de todo y la estructura se convirtió en una gran bola de plastilina, modificable, maleable.

¿Acaso la revolución de las letras, de la academia oculta tras el discurso del saber, desapareció? No creo que la respuesta pueda resumirse a un simple monosílabo afirmativo, pero creo que hoy es justamente lo que se está poniendo en duda. Los libros cerrados, inmodificables, objetos que pregonaban que el conocimiento podía reducirse a unas cuantas páginas bien encuadernadas, de repente soportan los cambios y la llegada de una nueva herramienta: Internet, la Web 2.0 y las redes sociales.

Eso que nos invita a conversar entre nosotros, participar, consumir, producir, prosumir, ser la parte, el todo y la nada misma. Nos obliga a reinventarnos, pero no sólo en la práctica, sino también en nuestros deseos, anhelos, ideales. La educación a la que siempre soñé pertenecer ya no me parece efectiva. Pude ver la magia y ahora no quiero dejar de imaginar otra realidad, esa que se construye día a día, en colaboración, con participación.

La integración de herramientas es sólo un paso más dentro de una revolución educativa que lleva el título de la Reinvención de las profesiones, de nuestras almas y mentes, si es que acaso pueden desvincularse y tomarse como objetos ajenos y aislables para su estudio. Este soy, mi corazón piensa, mi mente siente. Vivo para ser reinventado.

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Director y Fundador de Sobre Tiza. Periodista especializado en Educación, Inclusión Digital e Innovación Educativa. Me desempeñé como coordinador de proyectos del Programa de Educación y del Laboratorio de Innovación y Justicia Educativa del CIPPEC. También fui consultor externo del Banco Interamericano de Desarrollo para el proyecto GraduateXXI. Docente en Tecnologías Educativas (FSOC-UBA). Ciencias de la Comunicación Social, especialización en Comunicación y Procesos Educativos de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

4 Comentarios

  1. Es muy interesante la forma en la que se puede jugar con el concepto “reinventarse”, porque connota aprendizaje, auto superación, redescubrimiento… muchas ideas en una sola palabra. La expresión “vivo para reinventarme” trae consigo una gran ambición por el aprendizaje, por la reflexión y por el cuestionamiento (en este caso de los métodos tradicionales de estudio y aprendizaje). Estamos viviendo una etapa donde la web 2.0 y demás redes sociales van a cambiar todo (y ya lo están haciendo) creo que nos falta tiempo y experiencia para saber que cambios son los mejores para adoptar.
    Yo no me animaría a elegir una postura aún, jajajajajaja, falta mucha reflexión y meditación por delante. El desafío me apasiona…. y para ello es necesario producir y expresarse.
    Buenísimo el artículo.

    Fede Lartigue.

  2. Hablas de la educación tradicional, incluyes el termino de obsoleto… y creo que ese no es el camino, la globalización y la cultura occidental nos incitan constantemente a "innnovar" a ser diferentes a dejar atrás las antiguas prácticas. Pero ¿por qué? alguna vez nos hemos detenido a pensar en la educación tradicional en el contexto de los procesos históricos? Todo proyecto educativo es un proyecto de poder, un proyecto hegemónico, ¿cómo nos inscribismos o subvertimos ese poder? ¿Para qué educamos, sólo para el uso "productivo de las TICS? o ¿Para la inserción en un mercado laboral cada día más reducido?… Hay un asunto instrumental ligado a la educación que no podemos dejar de lado ¿La educación emancipa, hace ciudadanos críticos, activos, políticamente responsables? ¿Cuál educación?

  3. Desde ya, concuerdo en que la terminología no es la adecuada. Las mismas limitaciones del vocabulario y el lenguaje oral/escrito permiten /permitimos), que generen estas cuestiones que parecen, como bien aclarás, una cuestión de poder.

    Pensar con imágenes, salir del frasco del diccionario y embarcarnos en la ilimitada cantidad de recursos que tenemos al alcance de la mano, por decirlo de alguna manera.

    Poder. En cuál de todas las concepciones? El poder en tanto autoridad? hegemonía? La posibilidad de cambiar? Son muchas las cuestiones que encierra el Poder en sí, y es verdad que un proyecto educativo, por más horizontal que sea, tiene a la tendencia a generar un cierto tipo de poder sobre aquellos que participan como miembros de una comunidad. Pero como seres del mundo (individuales y sociales) existe la posibilidad de romper las barreras del poder para tomarlo en manos y resignificar, modificar, transformar, reinventar lo que cualquier tipo de modelo propone.

    Creo que es ese el punto revolucionario, el punto que genera la innovación constante. En la educación se innova por una cuestión de mercado? La cultura occidental, la inmediatez, el corto plazo, qué consecuencias pueden acarrear a un modelo educativo? Por qué lo llamamos modelo?

    Gracias por tu comentario, se abre el debate 😀

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