Diseñar materiales didácticos universitarios desde una mirada diversa

María Laura Videla,  Coordinadora de Educación Combinada del Departamento de Innovación Educativa de la Universidad CAECE, repasa el nuevo modelo de enseñanza que tiene en cuenta la diversidad de los estudiantes llamado “Diseño Universal para el Aprendizaje”

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Por María Laura Videla, Coordinadora de Educación Combinada del Departamento de Innovación Educativa de la Universidad CAECE.

A partir de marzo de 2020, con el aislamiento preventivo y obligatorio, las instituciones universitarias se vieron obligadas a migrar a nuevos paradigmas de enseñanza- aprendizaje basados en la educación a distancia. Si bien algunas universidades, ya instaban a paradigmas centrados en el aprendizaje durante toda la vida y en la consideración del estudiante como protagonista de su propio proceso de aprendizaje autónomo, la pandemia permitió revisar con celeridad el tipo de materiales didácticos que se presentaban a los estudiantes en esta contingencia.

En la búsqueda de plataformas virtuales y servicios de videollamadas, los profesores se comprometieron a inaugurar sus clases alternando diferentes enfoques y estrategias para seguir cumpliendo con los contenidos, las actividades y los horarios asignados.

Entendiendo que las aulas presenciales y virtuales son heterogéneas, los materiales didácticos en educación a distancia o combinada deben fomentar una inclusión efectiva, minimizando así las barreras físicas, sensoriales, cognitivas y culturales que pudieran existir en el aula. En este sentido, se instaura en algunos espacios, un nuevo modelo de enseñanza que tiene en cuenta la diversidad del alumnado conocido con el nombre de Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), desarrollado por el Center for Applied Special Technology (Centro de Tecnología Especial Aplicada, CAST). Este modelo permite centrar la atención en las diferentes formas de aprendizaje que tiene cada estudiante, en sus capacidades e inteligencias.

En este sentido, se propone proporcionar múltiples formas de representación de la información y los contenidos, múltiples formas de expresión del aprendizaje poniendo en escena las habilidades estratégicas y organizativas para expresar lo que el alumno sabe y múltiples formas de implicación para que los alumnos conozcan el porqué del aprendizaje y se sientan motivados. Es así como los materiales didácticos brindan acceso a la diversidad y heterogeneidad de las formas de aprender de los estudiantes dando opciones y alternativas dejando de lado el aprendizaje lineal homogeneizado.

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¿Hasta qué punto es posible poner en práctica estas pautas del modelo DUA en la universidad?

En primer lugar, los materiales deben presentar una ruta de aprendizaje y una guía de navegación para que los alumnos puedan reconocer las metas de aprendizaje, los contenidos y materiales anexos, así como las actividades de aprendizaje individuales y/o colaborativas. Por otro lado, y a manera de lista de cotejo, debemos revisar que los materiales didácticos no sean simples escaneos de capítulos o libros completos sino que incluyan estrategias para la percepción buscando nuevas alternativas de tipografías claras, colores suaves e información visual, representaciones simbólicas (ilustraciones, tablas, movimiento, vídeo, fotografía, etc.), listas de verificación, organizadores, recordatorios electrónicos, mapas conceptuales virtuales, imágenes visuales. A su vez, los estudiantes deben obtener materiales didácticos para interactuar con diversos formatos, voz, teclado, dibujo, imagen, vídeo, entre otras.

No siempre el profesor debe ser el productor de estos materiales, sino que debe darle paso a los alumnos para que sean prosumidores (consumidores y productores fortalecidos en habilidades de acción y expresión). Siguiendo esta línea, se deben usar múltiples medios para la comunicación: discurso, dibujo, ilustración, cómics, guiones, diseño, película, música, movimiento, etc. y utilizar las redes sociales, herramientas web interactivas, foros, chats, diseño web, presentaciones de animación.

Es fundamental mejorar la capacidad de monitoreo del progreso en el propio proceso de aprendizaje evitando las evaluaciones de resultado o sumativas, buscando los intereses de los estudiantes ofreciendo espacios para la creación de grupos de aprendizaje cooperativo y conformación de comunidades de aprendizaje. Finalmente, es interesante ofrecer dispositivos que desarrollen la autoevaluación y la reflexión metacognitiva. Aprender un qué y aprender cómo adquiero conocimiento.

¿Puede el profesor hacerlo solo? En este sentido, y siguiendo el trabajo en equipo que compromete a la educación a distancia, el docente debe estar acompañado por un equipo colaborativo integrado por profesores, supervisores de material, diseñadores y departamentos de tecnología.

¿Es importante presentar este tipo de materiales a los estudiantes? La respuesta es afirmativa. Revisar nuestras buenas prácticas inclusivas en la universidad no significa pensar solo en la arquitectura de las instituciones que permita el acceso a algunos, sino que significa permitirnos pensar en evitar barreras físicas, sensoriales, cognitivas y culturales que puedan existir en las aulas presenciales y virtuales. De esta manera, favorecer la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación.

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