Imaginando un futuro entre el agua y la palabra

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Uno de los sistemas que más libera es el lenguaje, pero también es uno de los que más limita, de los que más encierra. Cómo expresar las emociones si las mismas palabras no nos emocionan, si su sentido ha sido olvidado, censurado o prohibido. La clandestinidad de las palabras, la guerrilla que busca encontrar la grieta para penetrar, aunque sea por un momento, con una palabra que para muchos había sido silenciada. En un futuro en el que la tecnología reina el mundo, tan cercano en la idea, tal vez lejano en el tiempo, siempre hay otro panóptico que oprime, que reprime, y que castiga con el peor de los castigos, el olvido de las palabras que nos permiten ser quienes somos.

El muerto revive con sus primeras palabras, aunque ya no entienda su significado. En la nave exploradora del vacío, se gesta una proto-imprenta de las palabras olvidadas. Pero para plasmarlas se necesita agua… el agua es la fuente de la vida y también es escasa. Quién se sacrificará entonces en pos de mantener viva la libertad que otorgan las palabras. Quién desespera en la espera por la muerte del que oprime y desea su redención sin poder ser resiliente.

El gran desafío del texto de “SED” es mantenerse cohesivo en la escasez, es brindar los espacios para que el auditorio llene con sus palabras aquello que hasta la misma obra se prohíbe decir. Por momentos los sentidos se mezclan, entre la sexualidad, la desesperación, el desierto y las memorias no narradas. Mondongo, y no se puede definir, no se puede completar.

En esta ciencia ficción hecha carne, lo futurista es la ausencia de lenguaje, la ausencia de vínculos y de la libertad, no la tecnología ni la propia ciencia, aunque sí son los canales de opresión. La ficción es un libro que se hace reciclando la escasez para convertirla en riqueza. Su estética propone la aridez y la sequía, y un inmenso desierto, por momentos pardo, por momentos crudo y blanco.

Luz Pearson nos tiene acostumbrados a una prosa que juega con la limitación de los caracteres y la profundidad de los sentidos. En sus libros, Bitnus y Tardis, encontramos esta característica, pocas palabras, un sinfín de sentidos y mucho, pero mucho vacío. Ese vacío que en la obra encarnan los gestos, los silencios y los cuerpos, como señala la autora (ver entrevista), es propio de su relato y de su modo de entender la escritura.

000147553Ficha técnico artística

Dramaturgia: Luz Pearson
Actúan: Cecilia Dellatorre, Jorge Lifschitz, Martín Papanicolau, Andrés Portaluppi, Mercedes Spangenberg
Diseño de vestuario: Mercedes Piñero
Diseño de luces: Jorge Merzari
Diseño sonoro:
Matías Medina Silva
Realización de escenografia: Facundo Necchi, Martín Papanicolau
Música original: Matías Medina Silva
Fotografía: Malena Figo
Diseño gráfico: Martín Papanicolau
Asistencia de dirección: Gabriel Gómez
Prensa: Más Prensa
Dirección: Lorena Szekely

Duración: 60 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos

LA TERTULIA
Gallo 826 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4865-0303
Web: www.teatrolatertulia.com.ar
Entrada: $ 180,00 / $ 150,00 – Viernes – 20:30 hs – Hasta el 25/11/2016

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