Inclusión y TIC, una mirada desde la Educación Especial

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El sistema educativo argentino es sumamente amplio y diverso, y en la actualidad está experimentando una serie de cambios. Uno de las grandes modificaciones tiene que ver con la inclusión social. La ampliación de la obligatoriedad, el ingreso de más alumnos a las escuelas y también la inclusión de chicos con discapacidad, son hoy cuestiones que ocupan hoy un lugar importante en la agenda educativa, pero también existen diversas miradas sobre cómo responder a cada una de estas.

En diálogo con Sobre Tiza, Andrés Reale, Presidente del Grupo de Establecimientos Educativos Especiales de Buenos Aires (GEeeBA), afirmó que estamos frente a “un cambio de paradigma”. En este cambio, hoy, las escuelas habituales, como él propone denominar a la escuela común, están recibiendo chicos con discapacidad pero en muchos casos esta inclusión no puede darse de manera efectiva debido a diversas cuestiones que tienen que ver con la especificidad del tratamiento de cada alumno, y también con las mejores prácticas educativas para abordar su discapacidad.

Hoy existe en las escuelas la figura del maestro integrador, que está pensada para acompañar a los chicos con discapacidad y complementar el trabajo de los docentes de escuelas habituales. Estos maestros, no necesariamente deben tener un título de maestro, aunque es lo que su nombre así lo indique.

Según Reale, “los caminos para enseñarle a un chico son diversos”. Según el Presidente de la organización no solo es necesario tener una base importante, fundamentada, de diferentes estrategias pedagógicas, sino que también hay que ir creando nuevas sobre la marcha para que el chico aprenda.

“No es necesario saber mucho sobre cada disciplina pero sí saber enseñar lo que se sabe. Y en ese sentido, las escuelas especiales, durante muchos años, nos hemos especializado en el uso de diferentes estrategias didácticas, y ahora estamos muy facilitados por el tema de la educación digital”, aseguró.

En lo que refiere a la educación digital, Reale señaló que, más allá de los cuestionamientos de especialistas que afirman que las políticas de inclusión digital han fracasado, las escuelas tienen que estar muy bien dotadas tecnológicamente y deben capacitar a sus docentes para que puedan utilizarlas. Según la experiencia en el establecimiento que dirige, Reale afirmó que, cuando esto sucede, “los resultados son fantásticos”.

“En mi escuela trabajamos con pantallas digitales y con tablets. Prácticamente estamos dejando de lado el uso de las computadoras, solo para fines de específicos, porque en las aulas los chicos están trabajando con las tablets. Es notable como esos estímulos que reciben, sonoros, de colores, de movimiento, cómo van señalando el error y el mismo chico se corrige, el maestro está al lado orientándolo”, explicó.

– ¿Qué rol debería ocupar la tecnología en los procesos educativos de la enseñanza especial?

– Creo que aplicar la tecnología en la enseñanza especial es esencial. Para mí es una prótesis, es una gran ayuda, pero siempre con el maestro al lado. La tecnología no reemplaza al maestro. Mientras el chico trabaja con la computadora muchas veces hay que alentarlo, acompañarlo. Creo que el futuro es promisorio, siempre y cuando no se caiga en una adicción respecto a lo digital. Muchas familias tienen mucho que hacer aun, porque han cambiado el chupete por la computadora. Nosotros trabajamos mucho con los padres enseñándoles los riesgos que tiene la adicción a los dispositivos, incluso trabajando con abuelos y hermanos, para fortalecer lo fraterno pero también para que el chico con discapacidad también puedan ser autónomos, es decir, que puedan manejar dinero, una computadora, viajar. Creo que el futuro de las escuelas está en fortalecer la educación digital sin olvidarse del eje de lo deportivo y de lo social, porque un ser humano no se construye con una máquina, sino que lo hace en contacto con otros. Y esto es válido para todas las escuelas, no solo para las de Educación Especial. Yo creo que todos tenemos que tener una postura no fundamentalista en la que se digo que no a la educación digital y no a la educación especial. No se puede unificar a la discapacidad en la educación habitual. Lo importante es que no se cierre una escuela. Tenemos que abrir más escuelas, habituales y especiales, pero entendiendo el contexto actual en el que vivimos. Ya no nos podemos quedar con el pizarrón y la tiza. Con las pantallas táctiles los chicos descubren, con una impresora 3D aprenden cómo se puede reproducir algo que ellos pensaron. Si las escuelas habituales quieren incorporar chicos con discapacidad no se tienen que olvidar que ellos también tienen que practicar deportes y que se tienen que capacitar laboralmente, que es algo que no muchas escuelas habituales tienen, salvo las técnicas, por ejemplo.

Según Reale hay muy pocos centros de formación docente en Educación Especial y las currículas han comenzado a cambiar hace unos pocos años para actualizarlas en función de la nueva realidad del derecho que tienen los discapacitados de asistir a la escuela, tanto habituales como de educación especial. “Durante muchos años, por parte de las autoridades políticas, la carrera docente estuvo muy abandonada”. Por ello, las instituciones de Educación Especial promueven diversos espacios de formación para los docentes que trabajan es sus establecimientos.

“Quienes permanecemos en la escuela durante mucho tenemos acumulada una experiencia que se la transmitimos a los maestros jóvenes que recién ingresan, y después contratamos especialistas en cada tema. Tenemos que seguir viendo que la educación es una inversión y no un gasto. Para muchos políticos la educación es un gasto”, subrayó.

Para el Presidente te GEeeBA es necesario brindar espacios para el trabajo entre pares, que en muchos casos puede ser más efectivo que una capacitación puntual con un especialista. “Nosotros capacitamos mucho en Matemática, en Lengua, en Ciencias Sociales y en Computación tanto en el manejo de equipos como en su uso pedagógico.

Proyectos para la inclusión

Reale comentó a este medio que existen actualmente cuatro proyectos legislativos que trabajan la inclusión educativa, pero ninguno se ha definido todavía. A partir de las críticas de GEeeBA, Adriana Puiggrós modificó su proyecto, en el que proponía que el chico con discapacidad tiene que ir a una escuela habitual y, en el caso de que fracase, debía que seguir su trayectoria escolar en un centro educativo terapéutico.

“La propuesta iría en contra de la Ley, porque un niño con o sin discapacidad siempre tiene que estar en una escuela. Si fracasa la inclusión, la alternativa no es el centro educativo terapéutico, es la escuela de Educación especial. Eso lo reconoció Adriana Puiggrós y lo ha modificado”, subrayó.

Otro proyecto de interés para el Grupo es el que lleva adelante en la Legislatura una diputada del Pro. Pero ella lo que hizo fue reunir varios proyectos que había dando vueltas en uno solo. Ese proyecto en un principio no prestaba atención a las Escuelas de Educación Especial y tampoco fueron consultados los padres de chicos con discapacidad y mucho menos las asociaciones intermedias que nuclean a las escuelas de Educación Especial.

“Nos acercamos a la legisladora y ahora ella está haciendo reuniones mensuales, primero con distintas asociaciones, con padres, y también con directivos y docentes. Esto es interesante porque se está tratando de llegar un consenso sobre el tema sobre inclusión de chicos con y sin discapacidad”, señaló.

Según Reale, una inclusión masiva de chicos con discapacidad generaría un quiebre fuerte en las escuelas habituales. Solo el 3% de escuelas de todo el país no tienen barreras físicas, arquitectónicas, para la inclusión. El segundo obstáculo es que los maestros de las escuelas habituales no están capacitados. “Hay que capacitar y concientizar a los padres de los alumnos que no tienen discapacidad, para recibir a alumnos con discapacidad en las aulas”, agregó.

Otra cuestión es qué cantidad de alumnos con discapacidad pueden estar en un aula con sus respectivos maestros integradores. Asimismo, el directivo afirma que un tema crucial es que no todos los chicos con discapacidad están en condiciones de asistir a una escuela habitual, y eso fortalece la necesidad de las escuelas de Educación Especial, porque sería una alternativa más de los padres para que puedan elegir la escuela más adecuada para sus hijos.

“Lo que creemos firmemente es que la inclusión es un cambio de paradigma pero es un proceso que no se puede hacer de un día para el otro. Las escuelas de Educación Especial tienen mucho que decir al respecto. Primero por cómo nos hemos especializado a lo largo de los años, cómo estamos organizados, cómo trabajamos con las familias, cómo perfeccionamos constantemente a nuestros docentes y cómo atendemos a la diversidad. Una escuela de Educación Especial tiene chicos con TGD, con problemas severos de conducta, con retrasos madurativo, con síndromes diversos y cada alumno necesita una atención especializada”, explicó Reale.

En este escenario, Reale señala que en lo que refiere a los procesos de inclusión la tecnología ha avanzado mucho y la escuela se ha quedado un poco atrasada en lo que ofrece la Educación Digital. Muchos están compartiendo la importancia de lo digital, pero no han tomado seriamente los procesos de trabajo con tecnología en sus establecimientos para fines educativos. Tomar a la educación digital como una verdadera prótesis para la educación de los chicos es el gran desafío.

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