Mejorar el aprendizaje: un cambio de hábitos

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En su paso por Buenos Aires, Pablo Menichetti dialogó con Sobre Tiza acerca de su nuevo libro Aprendizaje Inteligente, en el que brinda una serie de consejos y herramientas para que los padres puedan acompañar a sus hijos y motivarlos para que obtengan mejores resultados en su proceso de aprendizaje.

Según explicó el especialista, como seguramente le pasará a muchos padres, su hijo presentaba problemas de aprendizaje, estaba muy inquieto, y sobrellevar esa situación por momentos era frustrante.

“Tuve la suerte de estar en Singapur y preguntar qué hacían en estas situaciones. En la práctica vi que tenían herramientas para todo: para motivarlos, elevar la autoestima, fijar objetivos y también para procesar información. Me pregunté cómo hacer para mejorar el proceso de aprendizaje, porque a todos nos han dicho en la escuela que tenemos que estudiar, pero pocos nos dicen cómo. Por eso, empecé a trabajar para darles herramientas a los estudiantes y a sus padres para que el proceso resulte más fácil y al mismo tiempo se obtengan mejores resultados”, subrayó.

Menichetti entiende que los jóvenes viven inmersos en un mundo repleto de información, pero no necesariamente saben cómo procesarla. “Con estas herramientas ellos pueden aprender a discernir mejor el tipo de información que reciben, recuperar palabras clave, pero sobre todo estar más motivados para el aprendizaje”.

Primero comenzó ofreciendo cursos y luego su experiencia fue decantando en Aprendizaje Inteligente, un libro destinado a los padres “porque son los que cuentan con menos herramientas para afrontar esta situación”. Según el especialista, se trata de un libro simple, práctico, “que les explica a los padres que no son sus hijos el problema”.

No obstante, como en todo proceso de cambio, hay personas que apoyan las propuestas y otras que no tanto. “En la práctica –dice Menichetti, creo que es un tema que cae por su propio peso. No podemos dejar de notar que nuestros hijos no están disfrutando del aprendizaje”.

“Sabemos que tenemos que hacer algo. Hay casos en los que una actitud inquieta de los chicos termina cuando se le receta algo para que esté más concentrado. Pero si uno le pregunta a los padres cuántas horas puede, por ejemplo, estar su hijo jugando a los videojuegos, seguramente digan que puede prestar atención al juego durante un tiempo prolongado. Se está culpando a una generación de jóvenes, dándole medicamentos para que respondan a un sistema que ya no funciona. Hay que conocer qué es lo que tienen los videojuegos: imágenes, sonidos, interacción, participación. Eso es lo que tienen que tener los estudios”.

Menichetti no está diciendo que haya que incorporar videojuegos a la educación, sino que hay que llevar su dinámica al mundo del aprendizaje, ya sea desde la propuesta didáctica o poniendo a trabajar la imaginación. “Los videojuegos son una oportunidad y un desafío”.

Desde su punto de vista todas las tecnologías pueden ser útiles o no, dependiendo del uso. “Si lo que hacemos es poner pantallas digitales y las usamos para mostrar una presentación llena de palabras como si fuera un pizarrón escrito, no estamos aprovechando el potencial de esa herramienta. Pero todos estos dispositivos son sólo una herramienta más, no hay que volverse dependiente de esos aparatos, porque si un día no están ¿qué van a decirnos: que se acabó el aprendizaje?”.

Su libro viene acompañado de otros contenidos que pueden encontrarse en la página web de Menichetti, en la que a través de una suscripción, padres, educadores y estudiantes pueden acceder a material para saber cómo acompañar a los menores y también cómo mejorar los hábitos en el proceso de aprendizaje.

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