Entre paréntesis y continuidades: arrancó pGutenberg

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El Seminario ¿El Paréntesis de Gutenberg? La conversión digital como proceso civilizatorio inició en el marco de la quinta edición de Cultura y Media, organizada por el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, que se desarrolla en las instalaciones del Centro Cultural San Martín (Sarmiento 1551 – Capital Federal), del 11 al 14 de noviembre.

La apertura contó con la presencia de María Victoria Alcaraz, directora general del CCGSM, quien afirmó que el encuentro fue posible gracias al trabajo conjunto de muchas instituciones que aportaron para que esto se pudiera realizar. En referencia al Seminario señaló que era necesario salirse de lo solemne y que un nuevo espacio de reflexión era un buen camino para entrar en el juego simbiótico entre el pensar y el realizar. “Buscando nuevas miradas, apoyando la innovación en el arte, pero también en la producción y el pensamiento”.

Por su parte, Hernán Lombardi, ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, destacó que Cultura y Media es una de las actividades preferidas de la cartera que encabeza porque los hace trabajar activamente en las nuevas tecnologías y aportar elementos para la reflexión. “Los edificios no tienen sentido si no hay vida en su interior. La Cultura busca los bordes, no dejar que lo establecido siga siendo lo establecido. La Cultura es una aventura de los límites”, subrayó el titular.

El futuro ya llegó

A modo de introducción a la problemática del Seminario, Alejandro Piscitelli, curador nacional y filósofo argentino especializado en nuevos medios abrió el interrogante del por qué se metieron con el Paréntesis de Gutenberg. Señaló que tradicionalmente se entiende que hay una gran línea divisoria entre lo sucedido antes y después de Cristo, pero que en la actualidad se podría hablar de un antes y después de Google.

“Google tiene mucho más peso que la imprenta. El espacio gutenberguiano, que se inicia con la biblia de Gutenberg, se estaría cerrando entre los años 2000/01. Esto tendría que ver con un retorno, con un proceso retroprogresivo. Es un boomerang. Estamos yendo a un mundo que recupera lo oral, lo corporal, lo personal, lo intuitivo, el nivel sintético, en contraposición a la propuesta de Gutenberg. Hoy en día estamos tratando de ubicar qué hay en cada lado”, dijo Piscitelli.

«¿Hay vida después de la imprenta? Por supuesto que si había vida antes, por qué no iba a haber después. Hay que qué le aportó la imprenta al Hombre Occidental. Pero también hay que tener en cuenta que todo aporte significa una ganancia, pero también una pérdida ¿qué perdimos con la imprenta?», cuestionó.

Asimismo, señaló que si uno cuestiona la imprenta, también está cuestionando al autor, y a los formatos educativos que trae consigo el modelo. Pero en las narrativas digitales, en lo oral, es el cruce de lo imposible lo sorprendente. “Las tecnologías permitieron el crecimiento de la capacidad de procesar información pero no de generar conocimiento. Cuando se habla de estar afuera del Paréntesis de Gutenberg no se habla de cambio de soportes, ni de prescindir del libro, no enseñar a leer y escribir. Los Gobiernos están comprando computadoras mansalva, pero no alcanza con eso, hay que llegar a una revolución conceptual”, afirmó.

Hervé Fischer, artista y filósofo franco-canadiense y curador internacional del Seminario, señaló que no estaba de acuerdo con la teoría del Paréntesis de Gutenberg, pero que lo aceptó en el modo de interrogación. En un intento de defender a Gutenberg destacó que no se puede negar la revolución digital. “El móvil tiene el poder del sílex para el hombre prehistórico. Estamos ante una revolución de estructura mental. En la tecnología y lo digital encontramos una nueva sensibilidad”.

No obstante, afirmó que lo digital se presenta como una exageración, está presentado como algo que desvaloriza lo anterior. “El mundo virtual es inmaterial, es más instrumental. Tenemos una relación muy estrecha con el mundo virtual, muchas veces más estrecha que las que tenemos en el mundo real. La otra crítica de lo digital es como es como un agua sagrada. Eso me parece muy extraño”, subrayó.

A modo alegórico, hizo referencia a que la realidad no es como la caverna de Platón. “Hay sufrimiento, no se puede negar el sufrimiento, la violencia, no voy a aceptar que arriba está el mundo perfecto de las tecnologías, y que el abajo no tiene sentido. Tenemos que resistir a la afirmación de Marshall Mcluhan: tuvo demasiada razón. Podemos volver a las emociones, lo lúdico, pero perdemos nuestra distancia crítica. Podría haber una manipulación de masas con lo digital. Tenemos que seguir con los valores de la Revolución Francesa desde lo digital”.

Contrariamente a las teorías que plantean que hay una ruptura entre la imprenta de Gutenberg y el surgimiento de lo digital, Fischer afirmó que es un pensamiento falso. “Hay una continuación, no una ruptura. El alfabeto es un código, no es analógico. Por eso fue una invención importante de la especie humana. El e-book no es una ruptura. Los dispositivos más exitosos son los que mejor representan mejor al libro tradicional. Es una imitación”.

Tratando de reflexionar sobre las nuevas eras y sus tiempos, aseguró: “tenemos que calmarnos”. “La velocidad no es lo mejor para el pensamiento filosófico. Es bueno tal vez para las computadoras, pero no para nosotros. Estamos fascinados con lo digital, pero tenemos que detenernos en el tiempo y profundizar. Yo creo en el progreso humano que permiten las tecnologías. Viva e-Gutenberg!”.

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