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Según el diccionario, “articular” significa construir algo combinando adecuadamente sus elementos. Implica un acto y un resultado. 
 
Cuando aplicamos este vocablo a la educación, pensamos en unir, enlazar, evitar cortes o fracturas entre lo que pasó y lo que va a pasar. Cuando pensamos en la articulación pedagógica, partimos de la premisa que el “acto” requiere garantizar la continuidad de los aprendizajes, flexibilizando los límites de cada nivel, para que el “resultado”, refleje el fortalecimiento de la calidad de las trayectorias educativas.
 
La articulación entre el nivel inicial y el nivel primario, debe tener como objetivo brindar a los niñosseguridad y confianza en la transición.
 
Requiere de acuerdos preestablecidos, de visiones compartidas desde lo institucional, de una mirada en la que se conjuguen los principios de la educación que la institución sostiene.
 
No es un hecho fortuito que ocurre al final del año escolar, sino un proceso continuo donde los maestros tienen espacios de aprendizaje en conjunto, donde el intercambio de saberes y experiencias va construyendo y reconstruyendo la visión que cada colegio promueve desde su ideario.
 
¿Cómo lograr que todo esto suceda, aún dentro de este contexto excepcional? En primer término, los equipos deberán acordar el cómo hacerla real, no perdiendo de vista el por qué y para qué de esta acción. ¿Qué queremos que los alumnos y maestros piensen, sientan, compartan y vean como resultado de la articulación? ¿Cómo utilizar lo que aprendieron hoy para que vean su importancia en el mañana? ¿Cómo hacer visible y significativo el proceso?
 
Requiere del compromiso de todos. De acuerdos. De flexibilidad. De diálogos permanentes para monitorear y acompañar este proceso para que sea genuino. Articular implica desde esta visión, implementar estrategias de acompañamiento de los alumnos en su pasaje al nivel primario.
 
Articulamos procesos, articulamos dando oportunidad desde las distintas perspectivas de las disciplinas, articulamos planificando experiencias, donde alumnos y maestros tengan voz. 
 
El rol de los docentes será entonces, el observar a los alumnos en su propio entorno, compartir qué aprendizajes resultaron, aspectos que deberían ser reconsiderados, puntos de partida, utilizando las experiencias previas, para planificar juntos cómo se facilitarán las trayectorias desde las distintas disciplinas.
 
Es un momento excepcional, pero también una oportunidad para que toda institución, demuestre en la práctica los ideales que sostiene, del poder de trabajar con otros en pos de un objetivo común: el bienestar de los niños que, en este contexto, están dejando una etapa para comenzar otra, pero también para los maestros, para aprender juntos, para reflexionar acerca de la tarea realizada con el fin de optimizar su desempeño, planteándose nuevos desafíos a partir de las preguntas que les surjan. 
 
En conclusión, toda la comunidad educativa se compromete en reconocer que la articulación implica un compromiso que beneficia a todos sus miembros de manera individual y colectiva, donde cada uno asume una responsabilidad compartida por el aprendizaje y el bienestar de todos.
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