Efectos positivos de la cuarentena sobre la pediculosis

Por Dr. Ariel Toloza, Profesor titular de Toxicología Ambiental de la Universidad CAECE.

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El 2 de marzo la mayoría de las familias de toda Argentina se preparaban para el comienzo del ciclo lectivo. En esos días todo se llenaba de diversas emociones, alegría por volver a reencontrarse con los compañeros de clases y maestros e incertidumbre por un nuevo año de aprendizaje.

Ante cada comienzo de un ciclo lectivo, las familias se enfrentan al desafío que todos los años perturba la cabeza de sus hijos: los piojos. Según diversas fuentes, la pediculosis se encuentra entre las enfermedades más comunes y recurrentes durante todo el periodo escolar. Es así como durante esos días, las niñas y niños ingresaban al colegio con el pelo bien recogido o cortes que denotaban que éstos minúsculos habitantes no serían bienvenidos en los hogares. Luego la vida dio un giro rotundo y las familias atravesaron la cuarentena para prevenir el avance de la pandemia COVID-19.

La presencia de algún estadío (o ninfa) del piojo en la cabeza de las personas, cuyo nombre científico es Pediculus humanus capitis, es lo que se denomina pediculosis. Este insecto del tamaño de la cabeza de un fósforo (2-5 mm) es un ectoparásito obligado que se alimenta de sangre y vive exclusivamente en la cabeza de los seres humanos. Esta enfermedad infecciosa es la segunda de importancia en edad escolar, siendo superada solamente por la gripe.

El contagio de los piojos ocurre cuando dos cabezas están lo suficientemente cercanas como para permitir el traspaso de los insectos por el pelo de una cabeza a la otra. Sin este contacto físico, los piojos no pueden “cambiar de casa” y deben permanecer en la cabeza de su huésped. Entonces, los piojos (se requiere de un mínimo de un macho y de una hembra) en una cabeza establecen lo que se denomina una colonia y el número de individuos crece. El incremento de piojos puede llevar al intenso rascado con la posibilidad de contraer alguna infección secundaria de bacterias y hongos producto de rascar intensamente sobre el cuero cabelludo.

Ahora bien, los piojos adquiridos durante las dos primeras semanas de clase se vieron también afectados por la cuarentena y se quedaron sobre la cabeza de algún alumno sin posibilidad alguna de migrar (salvo algún hermano o padre). Este contagio es probable que haya pasado desapercibido inicialmente durante la cuarentena. Pero con el paso del tiempo, y con un mayor número de insectos en la cabeza, seguramente los padres se hayan dado cuenta (o tal vez fueron advertidos por sus hijos) de la presencia de piojos.

Ante esta situación, la pregunta que surge es: ¿Qué se puede hacer? Si hay algo positivo del aislamiento preventivo y obligatorio es que los chicos afectados por piojos no van a contagiar a otros pares y que una vez que sean erradicados de la cabeza, la reinfestación es nula. Este fenómeno único hace que el control pase de ser algo preventivo a algo realmente eficaz.

¿Y qué se debe hacer para controlar la pediculosis? Si la infestación es alta (en las primeras pasadas con el peine fino se sacan más de 20 piojos) o el tipo de cabello es enrulado y largo, el empleo del peine fino solo tal vez no alcance y se deba aplicar algún pediculicida autorizado (los más novedosos poseen siliconas como ingredientes activos). Si la infestación es menor (o no desea ir a la farmacia para cuidarse y quedarse en casa), con un peine fino metálico debería alcanzar. Eso sí, hay que pasar el peine fino al menos una vez por día durante un mínimo de 10 días (o hasta estar seguro de que no salen más piojos).

Recientemente, actrices de la versión chilena “100 días para enamorarse” como Luz Valdivieso y Katyna Huberman, contaron en sus cuentas de Instagram que estaban con pediculosis en esta cuarentena publicando el hashtag #CuarentenaConPiojos. Durante esta cuarentena fui consultado de manera recurrente sobre la pediculosis en hogares. Uno de los casos, fue un padre de familia, quien estaba desesperado porque a la segunda semana de cuarentena descubrió que su hija de 11 años tenía piojos. Cuando le pasaron el peine fino la primera vez, estimaba que le sacaron alrededor de 40 individuos grandes y pequeños. Entonces le explique que, si continuaba haciendo esto diariamente, los piojos serían removidos por completo ya que la posibilidad de contagio era extremadamente baja (salvo que alguno de los miembros de la familia tuviese piojos).  Al cabo de 5 días me comentó que habían salido solamente individuos muy chicos (que son las ninfas pequeñas, difíciles de sacar en los primeros intentos), y al cabo de una semana ya no lograba sacar ningún individuo. Cuando repitió el procedimiento al décimo día (para estar totalmente seguro), pudo verificar que no quedaban más piojos ni liendres. Este es un ejemplo de que realmente el control de piojos puede resultar efectivo.

Con esto quiero resaltar que estamos ante un evento nunca antes visto y que cuando las clases retomen nuevamente, seguramente los niveles de infestación de pediculosis sean realmente bajos. Habrá que esperar para medirlo. Mientras tanto lo mejor será mantenerse tranquilos y en casa…Que distanciados estaremos más seguros, ¡sin COVID y sin piojos!

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