El pulso del capitalismo

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El ritmo está en todas partes, nos rodea en todo momento y lugar. El ritmo de la ciudad, el ritmo del trabajo, el de nuestros pasos al caminar y el de nuestra propia respiración. Los sonidos se van enlazando en una trama rítmica que nos envuelve. ¿Cómo representar esto en una obra de teatro? La tarea no es sencilla pero “El ritmo, (Prueba 5)” lo lleva a cabo de manera excepcional.

“El ritmo (Prueba 5)” forma parte del Proyecto Pruebas que inauguró el formato “Artista en residencia” en el Teatro Sarmiento, donde se invita a un artista a llevar a cabo un proyecto a largo plazo. El proceso contó de tres partes: una retrospectiva que tuvo lugar el año pasado donde se repusieron las cuatro primeras pruebas, un workshop donde se compartió el trabajo con otros actores, directores y dramaturgos, y un trabajo nuevo del cual surgió la obra.

La acción tiene lugar en una empresa tercerizada de otra empresa tercerizada por una multinacional que no tiene una base física concreta. Sus empleados se encargan de la logística de mercadería y de información. Nadie conoce al personal jerárquico ni a los principales accionistas pero todos corren para cumplir con las entregas. Una antigua empleada, que se destaca del resto por el ritmo lento de sus movimientos y su caminar, parece no encontrar su lugar en esa nueva estructura. Nadie recuerda su nombre, no la registran, no la tienen en cuenta. Sin embargo, sigue yendo todos los días a pesar de haber enviudado hace muy poco.

La puesta en escena se basa justamente en el ritmo. Los sonidos atraviesan con protagonismo toda la pieza. Desde el movimiento de una silla hasta una respiración pasando por un golpe o el sonido del café al caer en la taza. Así, tanto el texto como la coreografía de los cuerpos van a estar atravesados por el ritmo que construyen los diferentes sonidos. Pero acá también el silencio juega un papel importante porque está presente y marca cierto ritmo que podría actuar como contraposición. Cada escena está pensada como una partitura de sonidos. El ritmo es el eje sobre el cual se estructura y se ordena el trabajo actoral y la dramaturgia. A través de los sonidos se va creando un determinado pulso, una respiración, un acento diferente en cada escena. Se destaca la precisión de los trabajos actorales, no hay ninguna línea de texto ni respiración fuera de lugar. Cada uno de los actores funciona como un engranaje dentro de una máquina que no se detiene y que funciona con la precisión de un mecanismo de relojería. Así, entre todos le dan vida a algo superior, que los excede y que los envuelve en una vorágine. En este punto, es necesario destacar el gran trabajo de la dirección de Matías Feldman, sin el cual hubiera sido imposible crear y sostener tanto la puesta arriesgada como los trabajos precisos y minuciosos.

Más allá de esto subyace un planteo. ¿Qué ritmo tiene un mundo donde reina al mismo tiempo la circulación vertiginosa de información, la flexibilidad laboral y la necesidad de la disponibilidad absoluta por parte de los sujetos? El capitalismo financiero impone no solo sus reglas sino también su propio ritmo, vertiginoso y certero, que provoca cambios constantes. Nada permanece, todo se transforma. En un mundo donde se quiere hacer creer que no existen las fronteras, cambian las costumbres, las tendencias, las identidades y los roles sociales. Esto inevitablemente tiene consecuencias en las subjetividades y en la vida cotidiana. Y los sujetos parecen correr detrás de no se sabe bien qué. El ritmo del trabajo impone también cierto ritmo para la vida y para el ocio. Y ese ritmo se impone y se naturaliza en la vida de cada uno de nosotros. ¿Podremos salir?

Ficha técnica

Autoría: Matías Feldman

Dramaturgia: Matías Feldman

Actúan: Guillermo Angelelli, Maitina De Marco, Juliana Muras, Ariel Perez De Maria, Matthieu Perpoint, Paula Pichersky, María ZubiriVestuario:Lara Sol Gaudini

Escenografía: Cecilia Zuvialde

Iluminación: Matías Sendón

Asistencia artística: Juan Francisco Reato

Asistencia de escenografía: Julieta Italiano

Producción: Melisa Santoro

Colaboración musical: Nicolás Varchausky

Dramaturgista: Juan Francisco Dasso

Colaboración coreográfica: Rakhal Herrero

Dirección: Matías Feldman

Compositor: Matías Feldman

Teatro Sarmiento

AV. Sarmiento 2715 – Ciudad de Buenos Aires

Jueves, viernes y sábados, 21 hs.

Domingos, 20 hs.

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