El aula en el cielo

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Rayuela - Mariana MaggioPor Emilia Cortina, Licenciada en Comunicación Social (UBA). Colaboración especial para Sobre Tiza.

“Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores».

Julio Cortázar, Rayuela.

Un aula, una tiza, una piedrita, un zapato
Una fotografía se proyectaba en la pared de un aula devenida auditorio. Una imagen traída de los trabajos prácticos de la materia Fundamentos de Tecnología Educativa de la carreta de Ciencias de la Educación de la UBA: una rayuela construida en el piso de la facultad, que transformaba al pasillo en Tierra y al aula en Cielo.

Con esta imagen condensadora, la Prof. Mariana Maggio abría el pasado 15 de abril la conferencia de cierre de la 1º Jornada de Reflexión y Debate sobre Práctica Universitaria, organizada por la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Su charla, titulada “Las prácticas de enseñanza recreadas”, nos traería más interrogantes que respuestas, a tono con un encuentro cargado de preguntas y propuestas.

Mariana Maggio es Licenciada en Ciencias de la Educación, Especialista y Magister en Didáctica de la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como Profesora Adjunta del área de Tecnología Educativa en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y como Directora de la Maestría y Carrera de Especialización en Tecnología Educativa de la misma universidad, además de ser responsable de Programas Académicos para Microsoft Latinoamérica. Ha sido autora de múltiples publicaciones en el campo de la tecnología educativa, entre las que se destaca Enriquecer la enseñanza (2012).

El presente como oportunidad

En un contexto complejo, las prácticas de enseñanza y aprendizaje se desarrollan hoy en el marco de ambientes de alta disponibilidad tecnológica en los que emergen nuevas formas de construcción del conocimiento, señalaba Mariana Maggio en su conferencia. La tendencia a la gamificación, la expansión transmedia de las series televisivas, la difusión de las Ted Talks como nuevo formato de exposición, el éxito de los YouTubers, las transformaciones del periodismo en la era digital, entre otros fenómenos, plantean nuevas preguntas y proponen desafíos renovados a las escenas de enseñanza y aprendizaje en la universidad. Pero estas novedades coexisten con un marco de condiciones institucionales, curriculares, temporales y espaciales constituidas históricamente y que han moldeado las universidades actuales. Temporalidades diversas, elementos culturales dominantes, residuales y emergentes se traman en el escenario actual de las prácticas docentes. Plantean oportunidades y trazan fronteras. Delimitan y a veces obstaculizan; también encuadran, habilitan y potencian. ¿El desafío propuesto por Maggio? Pensar la escena contemporánea en términos de oportunidades para la creación didáctica, para recuperar la pasión por conocer y enseñar.

Preguntas sin respuesta y respuestas provisorias

“En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo”, alertaba Cortázar en Rayuela. Vivimos en un contexto signado por el cambio y tomar decisiones didácticas no es sencillo. En este marco, Maggio destacó la necesidad de interactuar y de colaborar con pares y con expertos, destacando que todo problema complejo exige soluciones sociales. Y, sobre todo, destacó la necesidad de documentar las prácticas y las innovaciones docentes, de compartir las experiencias de enseñanza y socializar las obras de los alumnos. En síntesis, apoyarse en foros como la Jornada que nos convocaba para dar a conocer, re-construir y re-crear colectivamente las prácticas a partir de la reflexión conjunta.

La enseñanza poderosa

Mariana Maggio habló con un entusiasmo contagioso. Y desde ese lugar, su conferencia nos dejó una invitación. Nos incitó a construir prácticas docentes potentes, a desencadenar aprendizajes valiosos y perdurables. A apropiarnos de los espacios —desde los pasillos de la universidad hasta las calles— para construir ambientes de creación. A recuperar y encarnar la figura del docente memorable, aquel que deja huella e inspira la elección de un campo, una carrera, un oficio. A recordar que —como Paulo Freire enunciaba desde la portada del programa de la Jornada—, “no nos es posible desafiar a alguien, en términos auténticos, si al mismo tiempo no nos entregamos nosotros al desafío”. En definitiva, a seguir jugando, a seguir tratando de llegar, piedra, zapato y tiza mediante, al Cielo.

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