Las reglas del sótano

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2026

“Los medios no nos ofrecen una ventana transparente al mundo”. David Buckingham subraya de esa manera la importancia de una alfabetización mediática en la que como docentes somos conscientes de que un medio es algo que utilizamos cuando deseamos comunicarnos con las personas indirectamente, pero que siempre interviene ofreciendo versiones selectivas del mundo. Entender que los lenguajes que se combinan en los medios para ofrecer esta fragmentada idea de lo real son una construcción y que, en tanto tal, podemos abordarla desde procesos de lectura y escritura críticos, nos permite pensar en un una alfabetización multimedial, en la que se ponen en juego representaciones, identidades y valores culturales.

Martín Gutiérrez nos invita a reflexionar acerca de la importancia de reconocer a las empresas mediáticas como complicados entramados de intereses comerciales e ideológicos, que, a su vez, se valen de los medios de comunicación para actuar como agentes educadores de la audiencia, transmitiendo una ideología y contribuyendo a crear una determinada identidad cultural o tipo de sociedad. Pero hacer hincapié en las cuestiones comerciales nos deja fuera de juego cuando es el Estado el que comienza a crear contenidos, a abrir nuevos canales de difusión y también a competir en la programación de entretenimiento para niños y jóvenes, en este caso, en edad escolar.

La serie Caídos del mapa, inspirada en los libros de María Inés Falconi -y que además estrenó un largometraje en 2013-, es un buen ejemplo para revisar algunas de las cuestiones que nos llevan más allá de esta crítica de entender a los medios como una pérdida de tiempo y a la celebración de la escuela como un espacio privilegiado de socialización, aunque cada vez sea más discutido. Tomábamos las palabras de Buckingham para afirmar que los medios siempre intervienen, construyen un discurso, proponen una idea del mundo. En Caídos del mapa la escuela como institución parece estar jugando un rol particular. Al igual que Mahoma y la montaña, la escuela tuvo que salir a buscar los medios, dado que las imágenes que nos ofrecían de ésta eran cada vez más catastróficas: entre el desinterés, la deserción, los malos resultados, sumado a los ya conocidos conflictos gremiales, con el condimento de lo eventualmente terrorífico y, alguna que otra vez, lo ideal que escapa a la norma.

Papadopoulos, Duschatzky y Aguirre afirman: “No hay nada y, sin embargo, hay escuela”. Eso lo que vemos en la serie de PakaPaka. Una gran cantidad de clichés, una sumatoria de lugares comunes que dejan tanto a los adultos, como a la institución, despojados de su autoridad, incapaces de sostenerla. Estas representaciones no nos dejan otra opción más que pensar en los desencuentros entre los docentes y los medios de los que habla Viviana Minzi, y también de estos últimos como una enfermedad a combatir. Hay que defender a los niños, pensamos, pero no sabemos cómo. Ya no basta con el contrato familia/escuela, que parece haber borrado los acuerdos, ni con solicitar un pedido de capacitación para trabajar estos temas en nuestro rol de educadores. Las instituciones ven afectadas sus relaciones entre sí, afirma Lewkcowicz, porque el suelo que mantenía esos vínculos transferenciales se desintegra. Siguiendo a Mariano Narodowsky, ya no alcanza con llevar a los chicos a la escuela para que sean alumnos, ya no alcanza con que los padres confíen en los docentes. Hoy, ¿se conocen?

Mientras tanto, los protagonistas de Caídos del mapa hacen fiestas cuando los padres no están, se comunican por vías que los adultos no entienden, ni les interesa entender; se esconden y se trasladan al sótano de su escuela, a un sitio oscuro, al que nadie quiere acceder, del que nadie habla ni sospecha. Son parte del galpón al que representa su escuela, en donde a ellos no se los encuentra antes de que deseen ser encontrados, antes de poder establecer entre sí sus reglas de juego. Reglas que no son leyes del Estado que los protege, sino de las circunstancias. Es en ese sótano donde emerge de parte de los alumnos un nuevo estado de simbolización, en el que se encuentran, se reconocen, en el que definen sus diferencias culturales, en los márgenes de la institución escolar. Allí, como subraya Tadeu Da Silva, conforman nuevas identidades y procesos de exclusión, de vigilancia de fronteras y estrategias de división, en ausencia plena de la autoridad familiar y escolar.

Las reglas que los jóvenes protagonistas construyen están dadas en un orden de juego, en el que se establecen, una vez que los criterios de pertenencia están definidos, cuáles son las condiciones para ser parte de ese grupo. Es aquí donde se crean nuevos instituidos, tal como afirma Lewkcowicz, donde no se está pensando en el cómo ir más allá de lo instituido, sino directamente instituyendo, construyendo lenguajes que interpelan a quienes buscan escapar hacia las profundidades en donde las reglas, aunque transitorias, contingentes, son encarnadas en sus acciones y no solo el fruto de procesos históricos y culturales que los antecedieron. Ellos juegan y hacen juicios para definir quien queda fuera de este juego. Importan formatos al igual que lo hace la industria televisiva con sus programas. El contenido es creado en el medio de formas apropiadas. En este sentido, cuando la escuela le habla un alumno no siempre es este el que responde, sino otro sujeto, mediatizado, interpelado por los medios, en parte configurado por estos.

Pensamos junto con Minzi en los modelos pedagógicos desde la contingencia, entonces, podríamos decir que son formatos audiovisuales vacíos de contenido, una forma que se mantiene y es parodia de sí misma. Quiénes son nuestros alumnos de hoy, cuál es el sótano en el que se ocultan, qué modos de interpelarlos tenemos a nuestro alcance para poder guiarlos en sus aprendizajes.

Cuando decíamos que aunque no haya nada, hay escuela, es porque están los docentes, cuya posición implica estar constantemente constituyéndose, recreándose, reinventándose, interrogándose. Al igual que los niños, nunca debemos concebirnos como sujetos acabados. Cada niño nos enfrenta a lo desconocido, a una pregunta, a un enigma. La escuela se vuelve potencia si la vivimos como un territorio a poblar, a transitar, construir a partir de las presencias reales de lo que somos. Así viven la escuela los protagonistas cuando la recorren hasta sus profundidades mostrando que las autoridades, paternas o institucionales, están mirando para otro lado.

Pensar entonces en una educación mediática es generar un movimiento hacia la democratización de las culturas extraescolares de los estudiantes, reconociéndolas como válidas y dignas de consideración. Nos sirve para enfrentar temas más complejos, y apuntar hacia una ciudadanía más democrática desde la participación de los chicos en la creación de nuevos espacios de vinculación. Ahora bien, también debemos tomar el ejemplo de la serie de PakaPaka como una propuesta nueva para discutir sobre la democratización de las culturas que conviven en el espacio escolar, porque como señalábamos ya no es solo la gran industria la que genera contenidos, sino que en este caso es el Estado el que propone una representación de la escuela, de los padres, de los docentes, de la autoridad, que no nos resulta agradable porque nos muestra, en los distintos estereotipos, las peores cualidades de cada uno de estos agentes de la educación.

Hoy no es, entonces, solo el mercado el que construye imágenes de alcance masivo con una carga ideológica a la que podemos adherir o no, sino que el Estado se está posicionando como productor de discursos multimediales y multimodales, y no solo televisivos, sino en esta combinación de plataformas a la que Jenkins se refiere como convergencia, donde se cuentan todas las historias importantes, se venden todas las marcas y se atrae a todos los consumidores a través de múltiples plataformas mediáticas. Caídos del mapa es libro, es película, es serie; variedad de soportes, una lógica asociada comúnmente al mercado y no a lo estatal. Esta última idea nos convoca como educadores y como adultos a pensar en cómo pensamos la comunicación como eje para la transformación de los vínculos entre familia, escuela, alumnos y medios, y también en los procesos de enseñanza y de aprendizaje que propone la pedagogía actual, mientras que revisamos en los rincones, en nuestros sótanos, si no existe algo de lo que nos hayamos distanciado y que los chicos nos estén mostrando sin que podamos entender todavía de qué se trata.

Compartimos con ustedes la lista de capítulos completos:

Referencias:

  • Buckingham, David, (2005) “Porque enseñar los medios de comunicación social” (Cap. I) en Educación en medios. Alfabetización, aprendizaje y cultura contemporánea Paidós, Bs. As.
  • Gutiérrez, Martín (2003) “La dimensión digital de la alfabetización múltiple” en Alfabetización digital. Algo más que ratones y teclas Editorial Gedisa, Barcelona
  • Jenkins, Henry (2008) Convergence Culture: La cultura de la convergencia de los medios de comunicación, Introducción, Editorial Paidós.
  • Lewkowicz; Ignacio, (2004) «Escuela y Ciudadanía», en Pedagogía del aburrido, Paidós, Bs. As.
  • Masterman, Len, (1993) “La revolución de la educación audiovisual” en La Revolución de los Medios Audiovisuales, Roberto Aparici compilador, Ediciones de La Torre, Madrid
  • Minzi, Viviana y otros (2011) “De la transmisión a la comunicación: una clave para acercar a la escuela a la sociedad del conocimiento” en Comunicación y Educación. Debates actuales desde un campo estratégico.
    • (2003) «Mercado para la infancia o una infancia para el mercado. Transformaciones mundiales e impacto local» en Estudios sobre comunicación, educación y cultura. Una mirada sobre las transformaciones recientes en Argentina, Carli, S compiladora, La Crujía, Bs. As.
    • (2008) “TIC en la escuela como políticas de inclusión de niños y jóvenes” en Revista Novedades Educativas N° 216, Bs. As.
  • Narodowski, Mariano (1999), «Ruptura del monopolio del saber escolar» en Después de clase. Desencantos y desafíos de la escuela actual, Novedades Educativas, Bs As.
  • Papadopulos, Duschastzky, Aguirre (2012) ¿Dónde está la escuela …más allá de la escuela, en Entre Generaciones, Exploraciones sobre educación, cultura e instituciones, HomoSapiens, FLACSO, Buenos Aires,
  • Tadeu da Silva, Follari, “La crisis de la escuela y su impacto en la formación docente”, (Cap 1) en La formación docente. Cultura, escuela y política. Debates y Experiencias. Birgin. A, Dussel. I, compiladoras, Troquel, Bs. As.
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