De los libros de texto a los contenidos digitales: ¿cambio pedagógico o cambio del modelo de negocio?

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Desde Sobre Tiza, queremos compartir con ustedes el análisis de Manuel Area, Catedrático de “Tecnología Educativa” en la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna (España), acerca de los cambios de paradigma en el mercado editorial educativo. Para leer el artículo completo, puden acceder a Relpe.org.

Los libros de texto son el material didáctico más genuino de la escuela del siglo XX. Son la seña de identidad de un modo de entender la escolaridad basada en una concepción enciclopedista y bancaria (por emplear el término que en su momento sugirió P. Freire) de la enseñanza ya que en sus páginas está empaquetado el conocimiento de una determinada materia y nivel educativo que debe enseñarse y aprenderse a lo largo de un curso escolar.

Los libros de texto, además de ser una tecnología o recurso didáctico, también tienen una dimensión industrial y comercial. Son un objeto o producto tangible y físico que tiene que ser producido a gran escala y que exige distintos agentes participantes en dicho proceso: el autor o autores, el editor, la imprenta, el distribuidor, el almacén, y la librería. Lo cual implica que, inevitablemente, en torno al mismo giran muchos intereses económicos configurando un subsector relevante de la industria cultural de un país. Hasta la fecha, este negocio ha estado bien en manos privadas (en el caso español pueden verse los informes de ANELE -Asociación Nacional de Editores de Libros y material de Enseñanza- que ofrecen datos del peso económico de esta industria) o en bajo la gestión gubernamental (México, por ejemplo).

Sin embargo, la irrupción y omnipresencia de las tecnologías digitales (smartphones, wifi, tablets, laptops, …) está teniendo un profundo impacto en las industrias de la cultura, la información y el conocimiento. Las empresas discográficas, las productoras y distribuidoras cinematográficas, la editoriales de libros, periódicos y revistas, entre otras, están sufriendo un proceso de choque que está alterando de forma radical este sector económico y provocando que el papel, las películas o los discos -como soportes físicos- estén desapareciendo.

Por otra parte, la expansión de las políticas educativas destinadas a incorporar las TIC a las escuelas-sobre todo el modelo 1:1 de una computadora por alumno- junto con el desarrollo de la conectividad de las escuelas a Internet mediante wifi y/o conexiones de banda ancha, están creando las condiciones para que la digitalización de los contenidos y recursos educativos empiece a ser una realidad en numerosos países, entre ellos los latinoamericanos.  Incluso algunos países ya han anunciado la implantación de políticas educativas destinadas a sustituir los libros de texto por materiales educativos digitales. Por ejemplo, en el Ministerio de Educación de Corea del Sur ha previsto que los tablets y otros dispositivos electrónicos sustituirán a los libros de texto de papel en el año 2015. Medidas similares se han anunciado en Shangai (China) que ha propuesto una “mochila digital”. En Estados Unidos varios estados federales como Florida o California ya han comenzado este proceso. Incluso la SETDA (Asociación de directores de tecnología educativa de los estados) reclaman que este proceso acabe en el curso 2017-2018. Asimismo la Administración Federal del presidente Obama pretende que los libros de texto electrónicos sean una realidad, en menos de cinco años, en las escuelas norteamericanas. En España, el Ministerio de Educación anunció que están estudiando sustituir a los libros de texto por una “mochila digital”. Todas estas políticas justifican el de pasar de los libros de texto en papel a los contenidos educativos digitales con argumentos variados: preparar a los estudiantes en las competencias digitales para la cultura del siglo XXI, reducir costes económicos, evitar malformaciones y problemas de salud provocados por el sobrepeso de las mochilas cargadas de libros, innovar las metodologías de enseñanza, etc.

Por otra parte existen voces de expertos, asociaciones, grupos de investigación, de profesionales educativos que impulsan la necesidad y urgencia de que la escuela se apropie de la tecnología digital y transforme de modo radical su práctica pedagógica. De este modo, en estos últimos años se han sugerido propuestas de inmersión tecnológica en las aulas como son el ya citado “modelo 1:1”, el “PLE” (Personal Learning Enviroment o Entornos Personales de Aprendizaje), la “flipped classroom” o la “clase al revés”, el BYOD Bring Your Own Device (Lleva tu propio dispositivo al aula), así como todas las metodologías didácticas de uso de los recursos de la Web 2.0. La tecnología digital ya está entrando en las aulas y con mayor o menor rapidez, y con mayor o menor conflicto irá desplazando a los medios y recursos tradicionales de papel como son los libros de texto.

Continúa en Relpe.org.

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