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En esta primera entrega para Sobre Tiza, quiero compartirles una conversación que tuve con María Laura Mazza, directora de la Escuela Nº8 “Presbítero Manuel Alberti”. Se trata de una escuela rural, más conocida en Tandil como la Escuela de Arroyo Seco.

María Laura me cuenta con orgullo cómo logró que todo el equipo docente se reinvente para llegar a sus alumnos en el marco del aislamiento producido por el COVID-19.

Sólo tuvieron una semana para encontrarse y conocerse. A los pocos días se vieron obligados a cambiar todo lo que habían planificado en las semanas de febrero.

La gran preocupación de la Directora era que todos los alumnos pudieran acceder a la “escuela” en una modalidad a distancia. Pero también sabía que debía contener a las familias y sostener a su equipo docente, dado que muchos no tienen conectividad ni datos móviles suficientes para navegar.

De un día para otro hubo que reinventarse.

Su primer paso fue comunicarse con cada familia. Les contó que las clases continuarían y también el plan que habían diseñado, teniendo en cuenta la realidad de cada uno de los miembros de la comunidad.

¿Cuál era el plan? Por cada curso de 1º a 6º de educación primaria se eligió una familia “tutora” a la cual le llegaría a su Whatsapp las actividades. Esta familia sería la encargada de reenviarlas a todas las familias de su grupo. El teléfono de la Directora sería el vínculo entre los docentes-director-alumnos-familia. También pensó en aquellos que no tenían conectividad. En estos casos, no se dudó y comenzó a llevar las actividades a la casa.

Pensaron mucho desde el equipo docente, qué tipos de actividades enviar, lo que sí tenían claro que debían ser consignas claras, precisas y posibles de ser realizadas por los alumnos de forma autónoma.

Al pasar los días, la falta del contacto con los alumnos fue inmensa. Comenzaron a sentir el vacío. Por lo tanto, María Laura comenzó a realizar pequeños videos para los alumnos y docentes, poniéndose como modelo, con la finalidad que ellos se animaran a hacerlo. Así fue que los videos caseros fueron y vinieron de parte de los docentes y de los chicos y sus familias. Allí se animaron a contar cuentos, a “armar pequeños rincones” de trabajo en los hogares, explicaciones de actividades, festejos de cumpleaños, entre otras.

Mientras tanto, las prácticas educativas fueron modificándose. Las actividades se volvieron más creativas, integradas con Arte, Teatro, Música, teniendo en cuenta aprendizajes del momento que estaban atravesando. Los contenidos guiaban , pero cambiando la forma. Se dieron cuenta que necesitaban que los chicos se expresen.

Con ese sentimiento y ese objetivo, fueron introduciendo la aplicación ZOOM y allí pudieron verse de nuevo, contarse historias que estaban viviendo, reforzar aprendizajes, viéndose con los docentes y sus compañeros.

También abrieron una plataforma institucional, en la que se organizaron carpetas por cursos y las familias o los chicos podían enviar sus dudas directamente a sus maestros a través de mails, que cada uno canalizaba.

Todo esto sin perder de vista a aquellos alumnos a los que había que llevarles las propuestas hasta sus casas, junto con alguna sorpresa. Este momento era esperado con alegría y agradecimiento.

En este sentido, puede decirse que la Directora, al planificar el paso a paso de este proceso nunca dejó el lema del Proyecto Institucional elaborado por todos a principio de año: “Somos interactuando, aprendiendo felices”.

Esta experiencia nos deja como reflexión que los procesos de enseñanza y aprendizaje siempre pueden reinventarse, aún en las situaciones más hostiles. Que es posible una enseñanza que llegue a todos de una forma bien planificada, sin miedo a propuestas innovadoras, cumpliendo con el Diseño Curricular. Propuestas en las que el alumno sea el protagonista de su aprendizaje, acorde a lo que se espera de la Educación para el Siglo XXI.

Una experiencia digna de valorar, la Escuela de Arroyo Seco de Tandil.

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