En abril de 2009 se lanzó el plan “Un alumno, una computadora”, cuyo objetivo consistía en dotar de una computadora portátil de bajo costo a alumnos y docentes de los últimos años de escuelas técnicas públicas de todo el país. Un año después este quedaba subsumido en el Programa Conectar Igualdad, ampliando su alcance a todas las escuelas secundarias de gestión estatal, escuelas de educación especial e institutos de formación docente del nivel secundario.

Las políticas basadas en el modelo 1 a 1 fueron las que predominaron en América Latina en los últimos quince años. Uruguay es el caso más sobresaliente con el Plan Ceibal, pero Argentina, Colombia, Venezuela, Perú, Brasil, México, entre otros, también avanzaron es esta dirección. Estas políticas tuvieron un fuerte impacto en los presupuestos educativos de los países, a un nivel de gasto tal que no todos pudieron sostener en el tiempo, sumado a que tampoco se observaron importantes cambios en los aprendizajes.

Según el informe “El financiamiento educativo en la Argentina: balance y desafíos de cara al cambio de década”, elaborado por Belén Sanchez y Agustín Claus, coordinadora y consultor del Programa de Educación de CIPPEC, las políticas de incorporación de TIC al sistema educativo se ubican entre las políticas educativas de mayor peso presupuestario en el ámbito de la cartera educativa nacional. Principalmente, se destaca el Programa Conectar Igualdad (Decreto N° 459/10) y el Plan Aprender Conectados (aprobado en 2018 a través del Decreto N° 386/18), enmarcados en el Plan de Inclusión Digital Educativa y el Plan Nacional Integral de Educación Digital (PLANIED), respectivamente.

En el documento, los autores descomponen la inversión por tipo de gasto y dan cuenta de que los valores más significativos de inversión en términos reales corresponden a los años 2013 y 2014, etapa en que se afrontó buena parte de la compra masiva de netbooks. Por otra parte, señalan que el modelo, que a partir de 2011 establece la cesión definitiva de las computadoras a aquellos estudiantes que culminaran la educación secundaria (Decreto N° 76/11),  demanda al programa unos niveles de inversión sostenidos al no contemplarse la reutilización de las computadoras por parte de nuevos ingresantes.

En 2015 la inversión cae significativamente, para volver a caer en 2016, ascender levemente en 2017 y llegar a su nivel más bajo en 2018. De ejecutarse el presupuesto 2019 tal como fue aprobado, se incurriría en una inversión aún más baja en este ciclo presupuestario”, se afirma en el informe de CIPPEC.

En 2016, ya establecida la nueva gestión, Conectar Igualdad pasó de la órbita de ANSES a la de Educ.ar SE, dependiente del Ministerio de Educación. Entre 2017 y 2018 continuaron los cambios y se presentó el Plan Aprender Conectados. Este amplía el universo destinatario de la política de educación digital (incorpora a los niveles inicial y primario) y varía el modelo de intervención. En otras palabras, se abandona el modelo 1 a 1 y se opta por equipar a cada establecimiento educativo con un aula digital móvil y con laboratorios de programación y robótica.

Estos cambios en el foco de las políticas de educación digital, se observan en las proporciones por tipo de gasto: “Entre 2012 y 2015 hay un significativo nivel de inversión en bienes de uso, presumiblemente destinado a la compra de netbooks y equipamiento complementario. Esta inversión alcanzó su pico en 2013, con el 93% de la inversión destinada a bienes de uso”.

En cambio, entre los años 2016 y 2019, “más del 65% de la inversión a la compra de netbooks, aunque en 2017 se identifica una importante proporción de recursos destinada a servicios no personales, presumiblemente contratos de locación de servicios para personal de apoyo en las escuelas. De hecho, en 2017 se destinó el 57% del presupuesto a transferencias para equipos técnicopedagógicos en las jurisdicciones provinciales y a gasto en personal”, se lee en el informe.

Desde el actual Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, afirman que la evidente reducción de los niveles de inversión es parte de una mejora en el sistema de compras de equipamiento, que se realiza desde Educ.ar (ya no desde ANSES) por medio de la UNOPS (Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos), sistema que permite comprar a un costo menor por estar exento de algunas obligaciones impositivas. Cabe señalar que las primeras licitaciones del Plan “Un alumno, una computadora” y la primera de Conectar Igualdad, también se realizaron bajo esta modalidad.

Sumado a esto, las autoridades educativas añadieron que los cambios en los pliegos permitieron reducir los costos de las netbooks a la mitad, lo que explicaría parte de la baja de inversión en bienes de uso. Este dato, también debe contrastarse con la denuncia por sobreprecios en la compra de netbooks, que enfrentó a los fabricantes que proveyeron equipamiento a Conectar Igualdad y al MECCyT, y que derivó en una baja de los precios de los equipos (ver nota). Por último, la inversión proyectada para 2019 mantiene la tendencia a la baja, pero desde el oficialismo lo justifican como una consecuencia frente a la escasa necesidad de renovación del equipamiento y a la decisión de orientar el financiamiento a las escuelas más vulnerables y a los establecimientos de educación especial.

El financiamiento educativo en la Argentina: balance y desafíos de cara al cambio de década

El informe focaliza el análisis en la evolución de la inversión del Estado nacional y del conjunto de las provincias. También analiza los cambios en materia de salario docente, y pone en evidencia la necesidad de definir nuevas reglas que protejan al financiamiento educativo de los vaivenes macroeconómicos. Esto solo puede lograrse con acuerdos de largo plazo y mediante una definición clara de las obligaciones del gobierno nacional y de las provincias.

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