Diversión, emoción y magia en una propuesta que invita a pensar

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Difícil dar cuenta de una obra destinada al público infantil con ojos de adulto. Pero si es verdad que todos llevamos dentro el niño que fuimos, esta cronista puede afirmar que disfrutó y se divirtió al ver “Los fantasmas de Florencio y la tenebrosa tierra de la no imaginación”, la última creación de Cristian Vélez y el grupo La pared invisible.

Florencio, un dramaturgo atravesando una crisis creativa, cuenta con una sola noche para entregar una nueva obra. De lo contrario, el teatro cerrará sus puertas para siempre. Abatido y cansado, finalmente se queda dormido. A partir de acá se abrirá el plano onírico, el cual sucede en un futuro no muy lejano, donde aparecerán los personajes encargados de llevar adelante la acción: Misia y Pedro, dos jóvenes que para romper el hechizo que pesa sobre el teatro deberán pasar tres pruebas: la del pensar, la del sentir y la del imaginar.

Uno de los puntos a destacar de la obra es que le habla a los niños de la actualidad y los interpela desde lugares que ellos conocen bien: las nuevas tecnologías. Es así que los personajes de Misia y Pedro utilizan un dispositivo denominado “compuceluplay” para comunicarse y hacer todo lo que nosotros hacemos ahora con nuestros propios teléfonos móviles. Sin embargo, de poco les servirá esta herramienta para atravesar aquellas pruebas. Es que el pensamiento, la imaginación y los sentidos sólo pueden vivenciarse directamente, a través de la propia subjetividad.

Otro elemento interesante de la obra es que funciona en el plano metadiscursivo al poner en escena al propio proceso creativo pero alejándose de la idea de que la creación es patrimonio de unos pocos elegidos. En el texto de Cristian Vélez subyace la idea de que la creatividad vive en todos y que se puede manifestar de diversas maneras.

La puesta en escena busca el impacto visual pero sin desestimar la calidad estética. Escenografía y vestuario coloridos, proyecciones de video, cuadros musicales y juegos de luces crean un clima onírico y divertido para los chicos al tiempo que hay pequeños guiños para los adultos. Sobresalen los trabajos actorales de Eleonora de Souza, como Misia, y de Mariano Falcón, como Pedro, quien ha obtenido el premio a Mejor Intérprete Masculino en los Premios ATINA 2016 (Asociación de Teatristas Independientes para Niños y Adolescentes). Además, la correcta dirección de Cristian Vélez hace que todos los elementos de la puesta se unan armónicamente para configurar una obra que divierte, emociona y entretiene a chicos y grandes.

Ficha técnica

Dramaturgia:Cristian Vélez

Actúan: Ezequiel Davidovsky, Eleonora de Souza, Mariano Falcón, Cecilia Milsztein, Cristian Sabaz

Escenografía: Marco Gianni

Diseño de vestuario: Elina Garcia Garrido

Diseño de luces: Fermi­n Gonzalez

Realización de vestuario:Marcela Di Tomaso

Realización de títeres: Elina Garci­a Garrido

Audiovisuales: Pedro Palacios

Música original: Daniel Santillan

Maquinaria: Gustavo Acosta, Rodolfo Gómez, Diego Schultz

Fotografía: Andres Caffarena, Franco Vaca Braylan

Asistencia de dirección: Luciana Bellini

Prensa: CorreyDile Prensa

Dirección: Cristian Vélez

Teatro Carlos Carella, Bartolomé Mitre 970, CABA

Sábados y domingos de agosto a las 16.

Sábados de septiembre a las 16.

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