Aunque no lo parezca, a lo largo del tiempo, las películas de terror fueron perdiendo calidad; no en el sentido de asustar, sino en cómo crear ese miedo. Hoy en día, la mayoría de las películas de este género se rebajaron al constante uso de sustos repentinos y del reciclaje de ideas que ya funcionaron anteriormente, llevando a que muchas sean remakes o secuelas, o “found footage” por el masivo éxito de largometrajes como El Proyecto de la Bruja de Blair (1999) y Actividad paranormal (2007). Aun así, eso no significa que parte de estas películas sean malas o que no se pueda encontrar algo nuevo, lo cual es el caso de La Bruja (2015) que ha conseguido muy buenas críticas tras pasar por el Festival de Cine de Sundance.
 
La historia se centra en la Nueva Inglaterra de 1630, reconocida por su afición a la caza y quema de brujas, cuando una familia es desterrada y se hospeda en el bosque. A partir de ahí, empezaran a ser acechados por una fuerza misteriosa y diabólica que creara conflictos entre ellos y los destruirá desde dentro.
 
Ya de por sí, la trama es interesante por el hecho de que no siempre se ven historias de este género ambientadas tan atrás en el tiempo, además de mostrar un paisaje sombrío y un reducido elenco, pero lo que más me gustaría destacar es la música, la cual hace un excelente trabajo en crear un ambiente de terror y desesperación. El monstruo en cuestión, o en este caso la bruja, destaca por su ausencia que al mismo tiempo alimenta la paranoia del espectador, pensando que está constantemente acechando durante toda la película. Esto nos permite ver mejor la relación que hay entre los integrantes de la familia y como las decisiones que van tomando a lo largo de la película los afectan al final. Aunque se trata de un pequeño elenco, las actuaciones son muy buenas, principalmente las de Anya Taylor-Joy y Harvey Scrimshaw que interpretan a los hermanos mayores Thomasin y Caleb. Se puede ver que Anya ha hecho un buen trabajo, ya que aparecerá en dos películas del mismo género: Morgan (2016) de Luke Scott, hijo del gran Ridley Scott, y Split (2017) de M. Night Shyamalan.
 

Para terminar, se podría decir que La Bruja es una buena película que rompe con el estilo de  las películas de terror actuales, razón por la que mucha gente no la aceptó del todo al llegar a los cines pero no quita el hecho de que debe ser vista.

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