El docente en el rol de lector

Karina Gómez afirma que si la Literatura es un saber escolar, el docente cumple un rol fundamental como modelo lector, como mediador entre el libro y los estudiantes, que la escuela no debe abandonar.

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En un artículo anterior, afirmé que la Literatura debe ser un contenido para trabajar en las escuelas. También compartí algunas ideas innovadoras para llevarla al aula, apoyados en las TIC, para apostar al uso que los estudiantes hacen de las redes sociales, las apps y los videojuegos. Es en este sentido, el docente tiene una responsabilidad y una oportunidad para introducir la Literatura en sus aulas.

La Literatura es un encuentro entre el lector y el libro. En ese encuentro, el lector elabora su propio mundo, se aleja de la realidad un momento, pero después regresa a un mundo transformado y ampliado. He aquí la riqueza de la lectura en la formación de los estudiantes. El maestro tiene esa oportunidad y debe mostrarse como modelo.

El gusto por leer no surge de “mostrar” libros. Para que un estudiante sienta muchas ganas de leer, debe estar convencido que la lectura le abrirá una puerta a experiencias maravillosas, que le permitirá disipar su ignorancia y que le ayudará a comprender el mundo. El imaginario no es algo con lo que se nazca. Es algo que se elabora, se enriquece cada vez que se lee.

En su rol de modelo lector, es fundamental que el maestro sea receptivo de los intereses de sus alumnos en cuanto a la lectura. Estar disponible para proponer y acompañar al lector a buscar, a inventar, a reflexionar. Tenderá “puentes” entre el libro y el lector. Para lograrlo estará en mejores condiciones de formar a sus alumnos como lectores literarios, si tuvo su propio itinerario lector. Evocar su vida como lector, compartirla con sus pares o en su clase, resultará disparador para encontrar la identidad a partir de la lectura. Así, se presentará como “modelo”.

Mencionaba la “oportunidad” de llevar a la clase el saber literario, pues si recrea sus vivencias como lector estará facilitando la tarea a la hora de invitar a sus alumnos a transitar este camino. Los caminos lectores se realizan “caminando libros”. Es necesario que el docente se reconozca como lector. Que conozca los libros que presentará o recomendará. Que comparta con emoción y pasión sus lecturas en clase, que hable y cuente sobre lo que leyó. Esta pasión debe contagiarse en el aula.

El maestro como lector comparte con sus estudiantes la diversidad de interpretaciones que un texto posibilita. Genera un espacio de opinión en su aula, ampliando el mundo de la literatura a través del intercambio de las vivencias, ideas y opiniones. Les da libertad de leer y a partir de allí contribuirá a que cada uno elabore su propio mundo, su reflexión.

Los maestros son mediadores culturales que permiten una travesía que se construye cuando lee a sus alumnos. Presenta bajo sus múltiples formas (mitos y leyendas, cuentos, poesías, teatro, diarios íntimos, novelas, libros ilustrados, historietas, etc.) un apoyo importante para reanimar la interioridad, movilizar el pensamiento, relanzar construcción de sentidos, de simbolización y hasta suscitar intercambios inéditos en sus clases.

Por lo tanto, si la Literatura es un saber escolar, el docente cumple un rol fundamental como modelo lector, como mediador entre el libro y los estudiantes, que la escuela no debe abandonar.

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