TABA 2020: Teatro latinoamericano que nos interpela

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Norma Martínez en Sólo cosas geniales
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Ayer finalizó el Festival Temporada Alta Buenos Aires (TABA), que ya va por su octava edición organizada por Timbre 4. Desde el 5 de febrero, han pasado obras de países como Chile, Perú, México, España, Uruguay y Francia. Además, la programación incluyó mesas de conversación, workshops y el ya clásico Torneo de Dramaturgia Transatlántico, en el cual se enfrentan dramaturgos catalanes y argentinos.

Algunas puestas se caracterizaron por plantear un tipo de teatro distinto o que al menos interpela a los espectadores desde otros lugares. Es el caso, por ejemplo, de la peruana “Solo cosas geniales” donde el público participa activamente ayudando a reconstruir el relato que narra la obra. Se trata de un unipersonal a cargo de la actriz Norma Martínez, quien está en el espacio mientras los espectadores ingresan a la sala, camina de un lado al otro, sube y baja los escalones de la platea y conversa con ellos mientras les hace entrega de unos papeles con frases escritas. La luz comienza a bajar la intensidad y ella misma es la encargada de solicitar que se apaguen los teléfonos celulares. Luego, comienza la función. Aunque podría pensarse que la misma ya había empezado desde el momento mismo en que uno pone un pie en la sala.

Ella, vestido rojo y zapatillas blancas, nos contará la historia de su vida con tanta frescura como intensidad, lo que provocará que muchos salgan emocionados. Con lágrimas en los ojos, los espectadores intercambian miradas a la salida. Es que es imposible no sentirse identificado con partes de la historia de esta mujer que hizo todo lo que estuvo a su alcance para mostrarle a su madre que vale la pena estar vivo. A los siete años, esta niña, ahora mujer, comenzó a escribir una lista de aquellas cosas geniales que hacen a la vida algo maravilloso con el objetivo de sacar a su madre de la depresión crónica que la llevó a tener varios intentos de suicidio. Los años pasaron, ella fue creciendo, y la lista tampoco paró de crecer. Incluso la continuó en la adultez y tuvo la ayuda de su esposo. Así, llegó a tener un listado de casi un millón de cosas por las que valen la pena vivir. Cosas que van desde el primer trago de una cerveza hasta tirar bombas de agua en carnaval, pasando por los helados, la música y los peluqueros que escuchan a sus clientes. Lo agradable de la lista es que no se queda en el nivel de las generalidades sino que va a lo particular. Así, lo genial no es el amor sino despertase tarde junto al amor de la vida. Esa lista que comenzó como un grito desesperado frente a la posible pérdida de uno de los seres más importantes en su vida, acabó siendo lo que luego la salvaría a ella. De aquellas primeras páginas hasta las enormes cajas llenas de papeles con cosas geniales, su vida transcurrió entre las luces y sombras por las que todos alguna vez transitamos.

En el desarrollo de esta historia o, mejor dicho, en su puesta en escena, el público desempeña un lugar fundamental. A diferencia de la mayoría de las obras donde los espectadores solo acompañan observando (Otro será el debate sobre qué tipo de operaciones pone en juego una persona al admirar una obra artística), acá intervienen activamente y ayudar al relato que la obra plantea. Muchos de ellos deberán decir en voz alta alguna de las cosas geniales de la lista mientras que a otros les tocará convertirse en los personajes con los cuales la protagonista dialoga en algunas escenas. Es interesante observar cómo, pasada la timidez inicial, las personas van disfrutando de este rol a través del cual juegan a ser actores por unos breves minutos.

Una obra que se construye de manera colectiva y absolutamente sensible, que pone en escena un tema difícil de abordar, como es el suicidio, pero que al mismo tiempo rescata lo maravilloso de la vida y de estar en ella, con una actriz que logra conmover, divertir y emocionar a lo largo de la hora y media que dura el espectáculo. Ternura, risas y juego pero también dolor, oscuridad y tristeza. Un espectáculo que no se queda solamente en la antítesis entre el suicidio y la vida sino que va más allá y pone en escena otras cuestiones como el rol de los padres en la comunicación de temas difíciles durante la infancia, el tratamiento mediático de los suicidios, la importancia de tener el acompañamiento necesario durante un momento doloroso y el sufrimiento de muchos niños y niñas que no encuentran la forma de expresarlos.

Solo cosas geniales” se estrenó en Lima en Junio del año 2018. La actriz y directora Norma Martínez fue nominada a mejor actriz a los Premios Luces 2018. Fue parte del festival Temporada Alta en Lima en Febrero del 2019 y seleccionada para participar en el FIDAES en Uruguay en agosto del 2019, donde realizó 7 funciones en Montevideo y el interior del país.

Matteo Citarella y Trinidad González en Carnaval

Si de infancias se trata, otra de las obras del festival que retoma el tema es “Carnaval”. En esta puesta chilena, se pone en escena otro tipo de infancias, atravesadas por la violencia, la desigualdad y el abuso en contextos cuya descarnada realidad quizá nos resulten lejanos pero que no por eso dejan de interpelarnos. Acá dos actores y una actriz adultos se meten en la piel de diferentes niños y niñas en un recorrido que aúna escenas tan diferentes como absolutamente duras. Niños que buscan refugio, víctimas de una guerra que destruyó su pueblo y que los dejó huérfanos. Una niña de once años a la que su padre obliga a casarse con un hombre mayor a cambio de algo de dinero para poder comer. Un niño cuya madre lo vendió a los tres años y que desde entonces ha pasado por distintas familias adoptivas sin poder quedarse en ninguna. Un niño al que su familia vende para que trabaje en el campo cuidando ovejas. La guerra, el casamiento de niñas, el trabajo y la explotación infantil, el abuso, la crueldad, el hambre extrema, el abandono, la vulnerabilidad y la desprotección, la marginalidad, el dolor y la tristeza de no tener nada más que el propio nombre, la desesperación y el alivio de ya no tener miedo porque no hay nada que perder.

Con un ritmo vertiginoso y alterando momentos de música en vivo, baile y humor, la obra hace un recorrido por una realidad que no queremos ver y que incomoda inevitablemente. Nos pone en escena eso que sabemos que sucede en lugares lejanos pero que, en otra escala, también nos habla de nuestras propias infancias violentadas. Cómo no pensar en los chicos que son obligados a trabajar en talleres textiles o a pedir en los semáforos, cómo no pensar en las adolescentes obligadas al trabajo sexual, cómo no pensar en tantos niños y niñas que recorren la ciudad en las sombras en la búsqueda de sobrevivir entre los residuos de una vida burguesa.

Carnaval” recibió la nominación a mejor dramaturgia premios Clap! Atrápalo. También ha estado en los siguientes espacios y festivales: Temporada en Teatro La Memoria (2018); Festival Internacional Noorderzon, Groningen, Holanda (2019); Festival Internacional Temporales Teatrales, Puerto Montt (2019); Teatro Municipal de Ovalle (2019); Temporada en Teatro La Memoria; Festival Internacional Santiago a Mil, Teatro La Memoria (2019); Teatro Ictus; Ciclo Teatro Hoy, Taller Siglo XX. (2018). Próximamente participará en el V Festival Internacional de Teatro Temporada Alta en Lima, Perú, y en el Festival Internacional Theater Der Welt, Düsseldorf, Alemania (2020).

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