«Claudia en la montaña», entre las ilusiones hippies y los demonios internos

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Una obra fresca, divertida y mágica. Esa es “Claudia en la montaña” que se puede ver todos los sábados en Abasto Social Club.

Ambientada en el año 1967, cuenta la historia de Claudia, una mujer a la que un médico le diagnostica que está poseída. Para sanarse, decide ir a las sierras cordobesas en compañía de su marido para que una chamana le practique un exorcismo. Allí conocerán a otros integrantes del campamento, un ex integrante del club del clan y un buscavidas, los cuales padecen una rara afección. Mientras Claudia se adapta rápidamente, Diego, su marido, sospecha que allí nadie es quien dice ser.

Surgida a partir de una anécdota familiar del dramaturgo Hernán Morán, la obra reconstruye ese universo hippie de la década de 1960 con un texto que trabaja entre el realismo y lo mágico. El mundo real y lo fantástico se entrelazan entre aquello que les pasa a los personajes y referencias a hechos históricos de la época. Así, no faltará la obligada referencia a la preparación para el viaje del hombre a la luna o el envío de la perra Laika al espacio por parte de los soviéticos.

Los trabajos actorales de Francisco Bertín, Mariano Kevorkian, Bruno Giganti y Adriana Pregliasco son impecables tanto en recursos vocales y expresivos como en los estados que cada uno y cada una habitan. Destaca el de Natalia Casielles como Claudia, con una composición tierna pero contrariada. Es interesante cómo la escenografía reconstruye el espacio de las sierras con un recurso muy simple pero efectivo. Y el vestuario por supuesto también cumple un rol fundamental en la reconstrucción de la época.

El amor, los encuentros, las distintas formas de vida, la salud, la medicina hegemónica son algunos de los temas que atraviesan la obra. Y también una mirada sobre el universo hippie de los 60, de sus ilusiones, sus sueños, su inocencia y sus contradicciones. Pero, más allá de la totalidad, la obra pone el foco en cada uno de los personajes, en los fantasmas y demonios que los afectan. Claudia llega en busca de una sanación que parece ser más emocional que física. Finalmente se encontrará a sí misma y tomará una decisión que cambiará el rumbo de su vida.

Los sábados a las 22.30 en Abasto Social Club, Yatay 666.

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