La actuación como acto de fe

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Ensayo de la obra teatral La Elegida, 31/10/2018, Nun Teatro Bar, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Hay obras que nos acompañan hasta tiempo después de que cae el telón. Nos emocionan, nos dejan pensando, nos atraviesan de diferentes maneras. Y esa es una de las tantas fuerzas que tiene el teatro. Cuando el encuentro entre actores y público no termina con la función sino que continúa en la memoria y en las sensaciones significa que es un teatro que está vivo. Y cuando se trata de un material tan sensible con el de La elegida aún más.

La elegida surgió a partir de una conversación, una de esas charlas aparentemente triviales. Sin embargo, en ese intercambio había algo que merecía ser contado. Y de ese encuentro apareció el germen de la historia.

La obra es un unipersonal que contiene elementos de la biografía de la actriz, Laura Nevole, dueña de un gran abanico de recursos expresivos que hacen emocionar y reír al espectador. Con su mirada franca y su presencia escénica construye climas y momentos tan diferentes como sensibles, llenos de matices y quiebres. El texto traza un recorrido desde la infancia hasta la juventud al tiempo que pone en escena todo un universo familiar e íntimo a la vez. Y los personajes que narra el texto son tan cercanos que es imposible no sentirse identificado. Además, la presencia de un músico en escena contribuye a la generación de los diferentes climas de la obra. Por su parte, la escenografía reproduce ese mundo de una infancia y juventud que transcurrieron en los años ochenta, cuyos objetos funcionan como disparadores de situaciones tan emotivas como cotidianas. La elegida es un viaje lleno de elementos poéticos que nos atraviesa y nos implica de diversas maneras.

¿Qué implica ser “la elegida”? Tal vez puede ser aquella encargada de llevar la fe a los demás. La fe aparece como un don y también como una responsabilidad. ¿Qué es la fe sino un bien preciado? Sólo unos pocos la poseen. La obra pone en escena una infancia y juventud atravesadas no tanto por la iglesia sino fundamentalmente por la fe. Esa fe que lleva a hacer cosas, que se traduce en hechos concretos y que puede llevarnos por caminos impensados. Y en el medio de todo eso ¿Dónde está Dios? ¿Lo podemos encontrar en cualquier lugar? La elegida habla de un Dios cercano, ese con el que se puede hablar francamente, aquel que podemos escuchar en determinados momentos.

La elegida es una obra sobre la fe y atravesada por ella. Y es esa misma fe la que está presente en el gran trabajo de Laura Nevole porque qué otra cosa es la actuación que ofrecerse por completo al público. En ese sentido, el trabajo del actor es un acto de fe.

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