Federico Gil Solá & Exiliados presentó su nuevo material discográfico titulado “Operación Retorno”. El show se realizó el 20 de octubre en el Teatro del Viejo Mercado. Hasta aquí los datos. Pero no quienes hayan asistido a esta jornada podrán decir que de nada importan los datos, porque nada transmiten de la energía que se vivó en esa sala ubicada frente al Shopping Abasto de Buenos Aires.

Gil Solá es uno de los mejores bateristas de la Argentina. Recientemente, en una entrevista, señaló que él toca el folclore como le sale, no como se debe tocar, pero muchos estarán más qué atentos a cómo lo hace porque cada show oficia de clínica para cualquier baterista, así como también para cualquier músico influenciado por distintas vertientes del rock, el funk, el punk, el folclore y el tango (y tantos otros más).

Su recorrido por este amplio género, que se va nutriendo de otros, es ecléctico. Esta es una característica de este talentoso (y espléndido) baterista que, aunque a muchos le gane la nostalgia, brinda un presente creativo, potente y con mucho qué decir. Su sonido tiene marcas, huellas de su vida, exporta e importa tonos, motivos, los revuelve en la ensalada argentina y con el humor y sarcasmo de sus letras lo convierte en una obra que vuela más de una peluca.

Las letras son una propuesta aparte. Son una provocación constante a la coyuntura políticao-social, una manera de pegarle en la cara a la realidad y decirle que se conocen sus verdaderas intenciones. Pero también hay lugar para la nostalgia del tango -incluyendo la exquisita guitarra de Roberto Garcilazo- y de los viejos amigos siempre presentes, para el hit ochentoso y para las palabras de amor. Gil Solá ya no tiene el pelo largo de su adolescencia, pero no deja de ser un rebelde que escapa a los estereotipos que supo construir la industria detrás de la música.

Su show fue una muestra de eso. De la potencia de la rebeldía, del coqueteo con varios géneros y de algo más que importante, de la importancia de la familia. Más allá de su trayectoria y de los Obras que llenó, hoy Gil Solá elige el circuito independiente, mucho de autogestión y también de colaboración entre amigos, colegas y familia. En el escenario, durante Opo Gigio, cuando Laura Ros, María Laura Marín y Catriel Ciavarella (Divididos) se sumaron a la partida que componen, además de Gil Solá (voz y batería), Sebastián Villegas (bajo), Damián Ferraris (voz y guitarra) y Patricio Ciavarella (guitarra).

Quienes deseen escuchar de qué estamos hablando, pueden escuchar Operación Retorno (2016), La suerte y la palabra (2005) y Leaving Las Vergas (2001), en Spotify.

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